Música

Leiva y el recuerdo de Robe despiden un emocionante Sonorama Ribera

Los momentos más memorables de la última jornada de Sonorama Ribera se han volcado a la emoción y al recuerdo, especialmente de Robe, con todo confluyendo en el gran concierto de Leiva.

La antesala del show más esperado de toda la 29ª edición del festival ya adelantaba parte de su contenido. Al igual que el año pasado, los nombres de todas las personas involucradas en la organización del evento se proyectaron en las pantallas, antes de proceder con el impresionante espectáculo de drones al son de ‘Si te vas’. Los ojos de Robe iluminaron el cielo de Aranda rodeados por un árbol floreciente. Poco después, la palabra “SIEMPRE” apareció adornada con todo tipo de banderas, desde la palestina hasta la LGTBIQ+.

Seguro que el legendario compositor de Extremoduro también estuvo bien atento a la interpretación de una de sus grandes canciones durante el set de Leiva, que se atrevió con una versión en solitario, solo él y una guitarra, de ‘El hombre pájaro’.

“Nunca he tocado esta canción y nunca he visto el momento adecuado. Él era tan bueno que tenía unas composiciones muy complejas, pero que parecían sencillas. Me he planteado cantarla muchas veces, pero siempre me he echado atrás ya en el escenario”, reveló Leiva antes de silenciar a los 40.000 asistentes presentes. También pidió perdón de antemano y avisó de que cabía la posibilidad de que se equivocara o de que parase la canción a la mitad. No solo era un reto técnico, sino emocional. Sin ser Robe ni pretender serlo, Leiva regaló el gran momentazo del festival.

Seguro que la presencia de este tema en el setlist tuvo que ver con la confesión que compartió momentos antes: “He tenido un día horrible, de dormir fatal por los nervios”, declaró. Está claro que por el resto del set no era. Leiva es un artista que, a estas alturas, está mas que consagrado como parte de la historia del rock español reciente. Para hacerse una idea del espectacular repertorio de hits que el madrileño tiene en su discografía solo hace falta saber que ‘Terriblemente cruel’ sonó a 15 minutos de empezar su set. Le sucedieron ‘Superpoderes’, ‘Breaking Bad’, ‘Pienso en aquella tarde’, ‘No te preocupes por mí’… Y la lista sigue.

Mas allá de los hits, que remató al final del concierto con los mayores hits de Pereza y ‘Como si fueras a morir mañana’, hay que ver a Leiva para hacerse una idea de la maestría que maneja encima de un escenario. Le acompaña una banda de rock con vientos y su hermano, Juancho de Sidecars, ocupándose de la mayoría de solos de guitarra. Eso sí, también demostró durante ‘Flecha’ que él también es un ‘guitar hero’. Uno también se da cuenta de la dimensión de su carrera en solitario, capaz de mantener un genial concierto de rock en el que hay un poco de todo. Si su colaboración con Elsa y Elmar es un experimento enraizado en la música disco, ‘Como lo tienes tú’ permite un throwback colectivo en sus últimos segundos al ‘Hey Jude’ de The Beatles.

Sonorama Ribera

Leiva fue la perfecta culminación de una jornada que comenzó con Valeria Castro y Belén Aguilera, con ambas artistas ofreciendo dos shows muy diferentes en forma y contenido, pero tremendamente similares en su altísima calidad. La popstar catalana presenta un espectáculo medido al milímetro, fluido y con ritmo, y que no se siente prefabricado de ninguna forma. Tiene todo lo que te esperarías de un concierto de pop -coreografías, hype, momentos de karaoke- pero todo está llevado con una gracia superior, empezando por la imponente voz de Aguilera. Esta brilla especialmente en ‘Soledad’, favorecida enormemente por las cuerdas que la acompañan.

Mientras que Belén navegó en todo momento entre el virtuosismo vocal y el pop más adelantado, Castro se plantó de forma estoica en el terreno del corazón. Con una energía contagiosa desde que pisó el escenario, la artista canaria transmitía agradecimiento con cada expresión facial. Las mismas que, unidas a su inmaculada voz, son las que provocan un sentimiento difícil de explicar: «He visto alguna cara llorando y yo siento que me toque ser la sensible de este festival», contó sobrada de humor. No es menos el mérito de las propias composiciones, plasmadas en directo con clarinete, violín, teclados, batería y guitarra. La unión de todos estos elementos es capaz de provocar lo más grande en mí y en los asistentes que me rodean, con unos secándose las lágrimas y otros a punto de producirlas al terminar la interpretación de ‘guerrera’.

Sonorama Ribera

La M.O.D.A. fueron los protagonistas secundarios de la jornada, pese a que hoy han triunfado por todo lo alto en la Plaza del Trigo, también con la presencia de Leiva. Contaba David Ruiz en la rueda de prensa del festival que estar esa noche programados en el escenario grande como teloneros del show principal es un testamento a su propia trayectoria. La primera vez que actuaron en Sonorama Ribera fue en 2011, para «30 personas»: «Hemos ido pasando por todos los escenarios ganándonos al público uno a uno, con ayuda del boca boca», recordó.

Si lo consiguieron es por la gran consistencia de sus conciertos, nunca dando un paso en falso con sus himnos particulares y muy a menudo prestando su espacio a causa de las que casi ningún otro artista hablaría encima del mayor escenario de Sonorama. Si en Río Babel defendieron la educación pública, en esta ocasión han querido dedicar ‘Campo Amarillo’ para animar a los que puedan a destinar «más medios y más dinero a lo que pasa cada verano en nuestra tierra», para no permitir «que se queme, que se olvide y que se abandone». Interpretada casi a capela, con una guitarra muy leve y un suspirante acordeón, fue el contrapunto perfecto al fiestón castellano que se vivió durante el resto del concierto. Lo de ‘Héroes del Sábado’ era totalmente cierto.

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Publicado por
Gabriel Carey