El año pasado, el Día de los Inocentes, pensamos en publicar un post sobre la separación de La Buena Vida, pero nos dio como muy mal fario y decidimos pasar. Justo entonces empecé a meterme en su foro de fans a intentar enterarme de la razón por la que el grupo no había presentado aún ‘Vidania’ en un concierto como Dios manda en Madrid, y entonces me di cuenta de que no había noticias sobre el grupo hacía tiempo. Y sigue sin haberlas. No hay evidencias ni rumores fiables de que se vayan a separar, pero hay varias cosas que pintan mal:
-la gira que prometían este año no se ha realizado.
-su página web no se actualiza desde octubre.
-Pedro San Martín, bajista del grupo, que suele participar en este foro, lleva meses sin contestar a nadie, ni siquiera a las preguntas sobre dónde están metidos.
Es posible que el grupo esté ocupado con sus trabajos o hijos y algunos esperamos que así sea. Otros ya se frotan las manos con aquello de «Tenían que haberse separado hace años». Personalmente no creo que el mundo de la música ni nuestra vida sentimental sean lo mismo sin La Buena Vida. Porque están todos los discos que nos tragamos por la novedad y tal y luego están los discos de La Buena Vida, que nos acompañarán siempre. Obviando la solidez y lo histórico de ‘Soidemersol’ y ‘Hallelujah’, aún ‘Vidania’ tiene tres de los mejores momentos del grupo: ‘Reacción en cadena’, ‘El fin del mundo’ y sobre todo ‘No te he visto nunca’, una de las mejores canciones sobre el amor no encontrado que se han escrito jamás. Esperemos que pronto se reúnan y graben otro disco. Sobre todo yo, que estoy medio enamorado de Irantzu y me he dado cuenta gracias a Last FM de que son mi grupo español favorito. Sería traumático que esta canción, con esta temática cerrase su carrera, por no hablar de esa pista fantasma que dice: «Nada tengo, nada soy». No sé si podría soportarlo…
Enlaces relacionados:
-Entrevista a La Buena Vida
-Discografía de La Buena Vida



The Pony Collaboration podría venir 
Qué incertidumbre. Qué indecisión. ¿Es Marta Sánchez una visionaria o una antigua de tomo y lomo? La verdad es que los 90 están demasiado cerca en el tiempo como para empezar a reivindicarlos (por mucho Locomía y Chimo Bayo que nos quieran vender), así que voy a decantarme por lo segundo. Claro, que es lo que tiene trabajar con Carlos Jean como productor, un Midas del pop español de hace diez años al que la fórmula parece agotársele por momentos. Siempre suena igual. Y Marta, chica, para una cosa que sí tenías que imitar de Madonna, tú pasas de reinventarte y seguir haciendo lo mismo. Una lástima, ya que muchos esperábamos en este nuevo trabajo la versión española del ‘Confessions On A Dance Floor’ que tan buenos momentos nos ha hecho pasar, que mientras sean buenas las copias, ¡que vivan las copias! 
En nuestro repaso semanal a las listas de ventas hoy sólo vamos a hablar de pesos pesados.
The Monks fue una de esas formaciones de los 60 que podría a simple vista pasar como una más de la explosión de bandas pop-rock de la época. Pero una vez nos sumergimos en sus trabajos vemos la diferencia, el testigo que dejó a cantidad de bandas post-punk no es algo a pasar por alto. 


Hace poco yo mismo usé la pomposa expresión «gran dama del indierock americano». Y si hoy en día puede aplicarse esa frase a alguien es a Laura Veirs, que después de dos discazos como ‘Carbon Glacier’ (su reverso tenebroso) y ‘Year Of Meteors’ (aclamado primer paso multinacional y sí, su reverso luminoso) entrega con vocación continuista el nuevo ‘Saltbreakers’, una metáfora sobre las olas del mar. Y es que si ‘Year Of Meteors’ era un muestrario poético sobre el cielo, las estrellas, las constelaciones y demás, su nueva obra es todo un compendio de lenguaje pop sobre océanos, olas, ballenas, mareas, profundidades abisales y agua, mucho agua. Eso siempre con ese personal, un tanto infantilón, estilo lírico, que en su hoja de prensa definen acertadamente como «realismo mágico folk», atreviéndose incluso a chulear de intelectual con una adaptación al pop de ‘Ensayo Sobre La Ceguera’ de José Saramago en el gran single ‘Don’t Lose Yourself’.
Stereo Total son Françoise Cactus, batería y cantante, y Brezel Göring, que también canta y toca el resto de cosas. Antes, cuando se les preguntaba por el tipo de música que hacen, lo explicaban con esta fórmula: “40% Chanson, 20% R’n’R, 10% Punkrock, 3% DAF-Sequenzer, 4% Jacques Dutronc-Rhythmique, 7% Brigitte Bardot y Serge Gainsbourg, 1,5% Cosmonaute, 10% sintetizadores muy viejos, 10% 8-bit Amiga-sampling, 10% amplificador de transistores y 1% instrumentos verdaderamente caros y avanzados”.



La prolífica (musicalmente hablando) Gran Bretaña, y más concretamente Glasgow, nos trae una nueva banda de rock que presenta su primer largo el 14 de mayo presumiendo de ser la nueva niña mimada de su sello, Rough Trade. Se trata de 


Me encanta cómo empieza la crítica del último disco de 





El anterior álbum de este matrimonio de Carolina del Norte (patria chica de Superchunk, por ejemplo), ‘Birds Make Good Neighbours’, supuso para mí un tremendo descubrimiento. Editado en Merge Records a finales de 2005, se trata de un disco de pop PERFECTO, eterno, un compendio de la historia del pop rock concentrado en once cortes, un auténtico torrente de canciones increíbles como ‘Hold Hands And Fight’, ‘Leaves Do Fall’, ‘Blue Bird’, ‘4-Track Love Song’ o ‘Shake Our Tree’, con unas poderosas imágenes poéticas. Y, sobre todas ellas, ‘Boxcar’, memorable en su sencillez, una canción gloriosa que no he parado (y no pararé) de escuchar desde entonces. Y no estoy exagerando.
Hay tres cosas por las que me gusta La Mala Rodríguez:




Después de la decepción mayúscula de la semifinal con la injusta eliminación de Bélgica, Polonia y, sobre todo, Suiza, y la igual de injusta clasificación de Macedonia (como todos los años), Letonia o Moldavia, seguimos pendientes de la final de Eurovisión. Este año no tenemos una canción tan grande como el ‘No no never’ de Texas Lightning o el ‘Je t’adore’ de Kate Ryan del año pasado, ni España envía una canción tan buena como ‘Dime’, pero el Festival volverá a ser una cita indispensable para el eurodance, para el pop, para el kitsch y para el culto friqui, gracias a países como Ucrania (en la foto). Hacemos un breve repaso de todos los temas. Todos los vídeos están en esta 
