Ocurre que la mayoría de la prensa de tendencias de nuestro país se hace en Barcelona, de manera que las expectativas que crean en torno a proyectos como Antònia Font o Refree, cantados en mallorquín y catalán, son francamente desproporcionadas. Porque no es para tanto. Los discos de ambos contienen maravillas como ‘Robot’ o ‘Armando rampas’ en el caso de los primeros o ‘Inventario’ en el caso del segundo, pero el resultado global cuando escuchas sus discos resulta irregular y muy decepcionante.
Este ‘Batiscafo Katiuskas’ de Antònia Font me gusta moderadamente, más o menos lo mismo que los últimos discos de Javier Álvarez, al que por cierto no vi en ninguna lista de lo mejor del año pasado. Y mira que algunas eran largas. Más que nada porque son exactamente lo mismo: música de cantautor tan preocupado por la modernidad como por el ser humano, muy bien arreglada y ambiciosa en cuanto a sus devaneos con varios estilos musicales (en el caso de Antonia, una especie de mejunje musical no demasiado coherente de los grupos que van al Primavera Sound)… pero con una carencia considerable de buenas canciones. Y éste es el mayor defecto que se puede poner a ‘Batiscafo Katiuscas’, un disco que está bien, sin más. El single, ‘Wa Yeah!’, recuerda mucho de hecho a ‘Ochenta’ de Javier Álvarez, pero bueno; la épica ‘Batiscafo Katiuskas’, tan Flaming Lips, la preciosa ‘Mecanismes’ o el homenaje a Julio Cortázar, están mejor. En medio, una sucesión de canciones normalitas (‘Tokio m’és igual’), anodinas (‘Darrera una revista’, ‘Love song’) o directamente rallantes (‘Nata’). ¿Nos fallará el idioma? No sé, el mallorquín es una lengua que se caracteriza por entenderse bastante bien… y tampoco es que prestemos una atención obsesiva a todo lo que escuchamos en inglés, francés, alemán, japonés o castellano, ¿verdad? 6





Los integrantes de JNSP a los que no nos da para comprarnos el NME o similares y que nos conformamos con cosas más modestitas, nos leemos religiosamente una de las joyas nacionales: el suplemento gratuito de El País, llamado 
El lunes se puso a la venta ‘The Garden’, tercer álbum del dúo electrónico inglés Zero 7, conocidos entre otras cosas por la remezcla que hicieron de ‘Climb up the walls’ de Radiohead hace ya unos cuantos años y popularizados aquí en España por ser los autores de una de las sintonías de TVE1 (‘Destiny’ de su debut ‘Simple Things’). Grabado en Sommerset y en Londres, cuenta con una base que es una combinación genial de no sé cuántos instrumentos: que si ahora unas cuerdas, que si los teclados, unas trompetas por aquí y por allá… incluyendo fabulosas melodías vocales de la mano de la sensual voz de Sia Furler (asidua colaboradora de Zero 7) y del cantautor sueco José González, que pone el toque folk a varios de los 12 temas que componen el disco. 













Desde que murió Gainsbourg, Jane Birkin, a sus 59 años aún una de las voces más sensuales en su candidez, ha tirado por dos canales: publicar directos y revisiones de las canciones de su ex, y recurrir a otros autores para grabar temas totalmente nuevos. En mi opinión, ésta última vía le va bastante mejor. Sus discos no son una delicia, pero se quedan justo a las puertas. Y desde luego tampoco son la patata que constituyó ‘Arabesque’ (2002).




Riot city blues (2006): Primal Scream anunciaron que su nuevo disco sería muy rockero, lo que no esperaba es que fuera rockero en un sentido tan clásico de la palabra. Si ‘Country Girl’ es una pista de su nuevo sonido, con el prisma subi-subidón de Primal Scream presente pero moderado, otras canciones del disco emparentan casi únicamente con los años 50. Incluso ‘Hell’s coming down’ tiene un punto americano tradicional. Las canciones no son malas, la balada ‘Sometimes I feel so lonely’ incluso llega a enganchar. Es sólo que después de encontrar el rumbo perfecto de su carrera, para mí iniciado con ‘XTRMNTR’ y continuado con ‘Evil Heat’, sólo cabe la decepción. 6


Intentar hacer una comparación es inútil. Pero a mí Austrohúngaro me recuerda a Factory Records, ese sello nacido en Manchester bajo cuya ala crecieron grupos como New Order o los Happy Mondays. Gente con estilo propio. Más o menos ha pasado lo mismo con Austrohúngaro, un colectivo que nació organizando fiestas y grabando canciones que, constituidos como discográfica, han acabado convertidos en uno de los movimientos musicales más divertidos, distendidos e inteligentes de la actual música española. 
Después del