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10 libros recomendados para llevar en el capazo este verano 2026

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La chica más lista que conozco (Sara Barquinero)

Tras el éxito y el reconocimiento alcanzados por Sara Barquinero con ‘Los escorpiones’, las expectativas ante su nueva novela eran enormes. Algo parecido a lo que ocurre con Cristina Morales, que regresa ¡por fin! este final de año a la ficción tras la extraordinaria ‘Lectura fácil’, o, en otro nivel de popularidad, con David Uclés y su reciente (y algo decepcionante) ‘La ciudad de las luces muertas’.

Lo primero que llama la atención de ‘La chica más lista que conozco’ (Lumen) es que no tiene nada que ver con ‘Los escorpiones’, ni temática ni narrativamente. Barquinero ha escrito una novela de aprendizaje, de campus, con ecos de la extraordinaria ‘La trama nupcial’, de Jeffrey Eugenides (otro que se está haciendo de rogar con su nuevo libro). A través de una joven vallisoletana que llega a la Complutense para estudiar Filosofía, retrata las expectativas universitarias, la amistad entre mujeres en un entorno muy masculinizado y los abusos de poder en el mundo académico. Lo segundo que sorprende es su construcción formal: la novela adopta la apariencia de un tratado filosófico, con hipótesis, demostraciones, objeciones, digresiones, abundantes notas a pie de página e incluso una jugosa bibliografía final. Un planteamiento tan estimulante desde el punto de vista intelectual como exigente para el lector, pero cuya ambición se ve recompensada por la brillantez de sus reflexiones. 8,5.

El valle del silicio (Carla Nyman)


Carla Nyman podría ser una de esas “chicas más listas que conozco” de las que habla Barquinero. Son dos escritoras que, quizás por compartir generación, referentes e interés por la filosofía, tienen más de un punto en común. De hecho, la protagonista de ‘El valle del silicio’ (Reservoir Books), una correctora de novelas de ciencia ficción que apenas abandona su piso, conversa con su perro Averroes y vive prácticamente en internet, podría ser perfectamente un personaje de ‘Los escorpiones’.

Narrada en primera persona, la novela avanza mediante un torrente de conciencia que entremezcla pensamientos, fantasías, conversaciones online, digresiones filosóficas y unas cuantas idas de olla, hasta construir un universo literario muy singular. Bajo esa apariencia excéntrica y juguetona, Nyman despliega una aguda y muy divertida crítica del capitalismo digital y de las nuevas formas de existencia impuestas por la tecnología. A través de las ciberrelaciones y de la progresiva disolución de la identidad en el espacio virtual, la autora compone una fábula filosófica que reflexiona sobre la soledad contemporánea y los límites de lo humano. Desbordante de imaginación e inteligencia, ‘El valle del silicio’ confirma a Nyman como una de las voces más originales de su generación. 8.

Los nombres (Florence Knapp)


Tremendo debut. No solo por su calidad literaria, sino por lo que cuenta. ‘Los nombres’ (Salamandra) es una novela enormemente cruda sobre el maltrato y la violencia machista y cómo esta condiciona la vida de toda una familia. Su punto de partida es muy atractivo: a partir del nombre que una madre decide poner a su hijo, Florence Knapp desarrolla tres líneas narrativas paralelas que imaginan tres vidas distintas para los mismos personajes. Una premisa que recuerda películas como ‘El azar’ (1987), ‘Mr. Nobody’ (2009) o a esa joya del cine español que es ‘La vida en un hilo’ (1945).

Aunque la estructura, con continuos saltos entre historias y la presencia de los mismos personajes secundarios en realidades alternativas, puede resultar por momentos un tanto enrevesada, el artificio acaba justificándose. Knapp utiliza las tres versiones para explorar hasta qué punto el azar, las decisiones aparentemente insignificantes y los grandes acontecimientos históricos (la gran tormenta de 1987, los atentados de Bataclan, la pandemia de covid) moldean nuestro destino y determinan nuestra existencia. Una primera novela muy ambiciosa y perturbadora de una autora que hay que seguir muy de cerca. 8,1.

Mil cosas (Juan Tallón)


Justo cuando terminé de leer ‘Mil cosas’ (Anagrama), el 21 de mayo, apareció una noticia (¡NO PINCHES SI NO HAS LEÍDO LA NOVELA!) que me puso los pelos de punta. No solo por el suceso en sí, terrible, sino porque reproducía con inquietante exactitud algo que acababa de leer en la novela. Ya sabía que aquello había ocurrido antes, pero esa coincidencia, ese inesperado cumplimiento del aforismo “la realidad supera a la ficción”, me dejó aún peor cuerpo del que ya me había dejado el relato de Juan Tallón.

Situada en vísperas de comenzar las vacaciones de verano, bajo un calor insoportable, ‘Mil cosas’ narra la estresante última jornada laboral de una pareja en una gran ciudad. Un día de esos con “mil cosas” por hacer antes de poder (si es que puedes) no hacer nada. Tallón convierte esa “subida al Everest”, como la define el protagonista, en un absorbente thriller de la vida cotidiana, donde la acumulación de pequeñas tareas, contratiempos y constantes “tengo que dejarte, hablamos luego” acaba generando una tensión insoportable. Una sátira feroz sobre nuestra forma de (sin)vivir que demuestra que basta una mínima grieta en la rutina diaria para que todo se derrumbe sin remedio. 7,5.

Casos reales (Yasmina Reza)


Yasmina Reza, autora de obras teatrales tan conocidas como ‘Arte’ o ‘Un dios salvaje’ (adaptada al cine por Polanski), regresa con un libro de no ficción muy curioso y atractivo. Fruto de más de quince años asistiendo a juicios en tribunales franceses, ‘Casos reales’ (Alfaguara) reúne una sucesión de escenas inspiradas en procesos judiciales reales, desde crímenes especialmente brutales hasta pequeños delitos cotidianos, que trascienden la mera crónica de sucesos y el género true crime.

Narrado en primera persona con la agudeza psicológica y la fina ironía que caracterizan la escritura de Reza, ‘Casos reales’ convierte el tribunal en un observatorio privilegiado desde el que explorar las contradicciones y miserias del ser humano. La autora entrelaza las historias de acusados y víctimas con recuerdos personales y reflexiones sobre la culpa, el paso del tiempo o la fragilidad de la existencia. Más que juzgar a quienes desfilan por la sala: asesinos, traficantes, estafadores, expresidentes de la República… Reza trata de comprenderlos y de indagar en aquello que los ha llevado hasta el banquillo. De esta manera, cada proceso se convierte en una oportunidad para profundizar en el gran tema que vertebra toda su obra: los misterios de la condición humana. 7,8.

Cielo rojo sobre Glasgow (Alan Parks)


No podía faltar una buena novela negra. Entre todas las novedades apetecibles que se han publicado este año (‘El sexto mesías’, de Mark Frost, ‘El rey de las cenizas’, de S. A. Cosby o las nuevas entregas de Kate Atkinson, John Connolly, Colin Dexter, Louise Penny, Graeme Macrae Burnet…), decidí empezar por ‘Cielo rojo sobre Glasgow’ (Tusquets). No me equivoqué.

Alan Parks, creador de la popular serie protagonizada por el detective Harry McCoy, iniciada con ‘Enero sangriento’ (Tusquets, 2020), inaugura aquí una nueva trilogía encabezada por Joseph Gunner, un expolicía recién salido del hospital tras resultar herido en Francia durante la evacuación de Dunkerque. El autor escocés combina la novela criminal con la recreación histórica de dos de los episodios más relevantes vividos por Escocia durante la Segunda Guerra Mundial: los devastadores bombardeos alemanes de marzo de 1941 y el insólito vuelo secreto de Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler, quien en mayo de ese mismo año se lanzó en paracaídas sobre territorio escocés en un intento de negociar por su cuenta la paz con el Reino Unido. Entretenidísima. 7,3.

Elizabeth (Ken Greenhall)


¿Una novela de terror de los años 70 escrita por un oscuro editor de enciclopedias que decidió firmarla con el apellido de soltera de su madre: Jessica Hamilton? ¿Un autor olvidado, fallecido en 2014, de quien apenas circula un par de fotografías borrosas en blanco y negro? ¿Una historia narrada en primera persona por una adolescente de catorce años que se presenta de esta forma: “Me vine a vivir con mi abuela hace un año, después de matar a mis padres. No quiero parecer insensible. Déjame que te lo explique”? Tiene toda mi atención, señor Greenhall.

Lumen rescata del olvido esta pequeña obra de culto, descatalogada desde hacía décadas en español. Sigo con las preguntas. ¿Está ‘Elizabeth’ a la altura del hype y de los referentes con los que se ha promocionado, ‘Carrie’ y ‘Siempre hemos vivido en el castillo’? Pues no, claro. Las joyas literarias ocultas son como el Necronomicón: no existen. ¿Es ‘Elizabeth’ una buena novela de terror? Sí, sin duda. Sobre todo por una razón: la singularidad de su punto de vista subjetivo. Una voz mezcla de bruja novata, psicópata retorcida y lolita perversa, tan inteligente, mordaz y perturbadora que consigue que el lector oscile constantemente entre la fascinación y la incomodidad. 7.

Albión (Anna Hope)


Una bucólica mansión en la campiña inglesa, una familia de pijos reunida y tres o cuatro días por delante. Vamos, el escenario perfecto para que surjan tensiones, afloren secretos y salten más chispas que en la serie ‘Succession’. ‘Albión’ (Libros del Asteroide), título que alude al antiguo nombre de Gran Bretaña (la “pérfida Albión” que decía Napoleón), entra de lleno en el country house novel, el subgénero típicamente inglés que prácticamente inauguró Jane Austen con ‘Mansfield Park’.

Anna Hope utiliza los códigos de la novela de casa de campo para removerlos como un jardinero con una excavadora. Bajo la apariencia de un drama familiar repleto de reproches, herencias y cuentas pendientes, la autora escarba en las raíces del privilegio de clase y desentierra las miserias ocultas del pasado colonial británico. Una novela coral, ligera y afilada, muy bien armada narrativamente, que muestra que, incluso en los paisajes más idílicos, siempre hay cadáveres, reales o simbólicos, enterrados bajo un césped del jardín. 7.

Rasputín (Antony Beevor)


“Rasputín, lover of the russian queen”, cantaba Boney M. Ese es solo uno de los muchos bulos que rodean la figura del famoso místico ruso. Hay más: monje chiflado y peligroso, sanador milagroso, conspirador en la sombra, depravado sexual, amante “superdotado” (su supuesto miembro gigantesco se conserva en un museo de San Petersburgo)… Hasta protagonizó una película de la Hammer, ‘Rasputín’ (1966), como si fuera un monstruo más del cine de terror.

Antony Beevor desbroza toda esa maraña de sensacionalismo y falsedades para hacerse la pregunta clave: ¿cómo demonios logró un campesino siberiano casi analfabeto convertirse en una de las figuras más influyentes de la corte de los Romanov, hasta el punto de acelerar su derrumbe? Con una prosa ágil y muy visual, el historiador británico consigue en ‘Rasputín’ (Crítica) combinar el retrato biográfico de un personaje fascinante con la crónica de la descomposición del zarismo. Un absorbente relato de creciente tensión dramática, poblado de conspiraciones palaciegas, guerra, asesinatos, lujuria y fanatismo religioso. 7,7.

Odisea (Homero)


Nolan ya es un poco como el abanico o la sombrilla: siempre estrena sus películas en verano. Su monumental adaptación de ‘La Odisea’ promete sacudir la taquilla como Poseidón el barco de Ulises. Las redes llevan meses ardiendo como Troya: que si el diseño de las armaduras, que si la diversidad racial del reparto, que si se ve todo muy oscuro y marrón… Si lo que queremos es tener una opinión más o menos formada y no parecer un bocachancla de X, nada mejor que acudir a la fuente original.

¿Verso o prosa? Si, como a mí, leer los cantos de Homero en hexámetros traducidos del griego arcaico te apetece tanto como ver un Uzbekistán-República del Congo en el Mundial, existen versiones en prosa que, según los que saben, trasladan el poema con gran fidelidad. La traducción canónica en español es la de Carlos García Gual (Alianza). Sin embargo, yo voy a recomendar la clásica versión inglesa de Samuel Butler. No por que sepa apreciarlas, claro, sino por la estupenda edición de Blackie Books, que además incluye las ilustraciones de Calpurnio y otros textos inspirados en ‘La Odisea’, como la relectura de Margaret Atwood desde el punto de vista de Penélope y breves piezas de Nick Cave, Augusto Monterroso y Javier Krahe. 8.

Muere Manuel Arjona, original de Locomía, a los 58 años

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Manuel Arjona, miembro original de Locomía, ha fallecido esté miércoles a los 58 años por causas desconocidas. Así lo han confirmado fuentes próximas al artista, según recoge El País.

El medio español informa de que el artista «estuvo pintando» durante el día, pero al acostarse «ya no se levantó». Es el cuarto componente de Locomía que fallece: en el verano de 2018 tanto Santos Blanco como Frank Romero murieron a la edad de 46 años, mientras que Frances Picas falleció en noviembre de 2023 con 53 años.

Arjona venía de un pueblo pequeño de Cataluña, Viladecans, cuando llegó a Ibiza a mediados de los 80. En esta primera etapa del grupo, que cosechó éxitos como ‘Samba’, ‘Locomía’ o ‘Rumba’, los compañeros de Arjona eran Gard Passchier y los hermanos Luis y Xavier Font.

La formación original de Locomía se separó en 1992, pero Arjona volvió a reencontrarse con Xavier Font en 2007 para realizar una gira internacional. En 2011, ambos realizaron un casting para crear una nueva formación del grupo, al cual se acabaron uniendo Ricky Arenas, Ferry Frías y Félix Montás.

Beth Orton / The Ground Above

El noveno disco de Beth Orton es de los que invitan a la contemplación. No es casualidad que Orton parezca un fantasma en la portada de ‘The Ground Above’, ya que las canciones que ha vuelto a escribir en su piano y a producir ella misma son a menudo plúmbeas y sombrías. Preocupadas por la pérdida y la memoria, muestran a una Orton volcada en sus recuerdos, a menudo triste, pero finalmente saliendo adelante.

Las 8 pistas de ‘The Ground Above’ se preocupan por trazar un recorrido claro de la oscuridad a la luz. En la pista titular, que abre el disco, Orton expresa la potente frase “soy invencible como el duelo”, en una bella composición que gira en torno a la profunda conexión entre amor y dolor. Los etéreos acordes de guitarra, los teclados envolventes y las baterías fantasmales bombean detrás de Orton sin que la voz pierda nunca su centro de gravedad.

Las composiciones, trabajadas instrumentalmente junto a músicos como Shahzad Ismaily, Sam Beste, Tom Herbert, Dave Okumu o Chris Vatalaro, existen totalmente ajenas a la folktrónica que popularizó a Orton hace décadas. En su lugar, ofrecen una especie de americana difusa, como tocada bajo el agua, algo muy evidente en ‘I’ll Miss You’, que se mezcla con distintos sabores. De sus pesados pianos de inicio, ‘Before I Knew’ pasa a incorporar tensos violines y guitarras flotantes, pareciendo un recuerdo country lejano.

El tránsito a través de los recuerdos se concreta en ‘Cigarettes Curl’, que toma la forma de una balada AOR y blues, pero desde un enfoque casi onírico, y lista recuerdos concretos que se hacen claros de repente: “a laugh that comes right out of the earth”, “the curve beneath the crop of her shirt”. La emoción que captura Orton es una especie de devastación inevitable; la canción nos habla de arrepentimientos y quizá por eso incorpora acordes de piano que suenan dislocados y guitarras que se arrugan.

En un álbum decididamente enfocado en un estilo de composición confesional, diarístico y ajeno a ofrecer canciones fáciles y accesibles, ‘Waiting‘ es probablemente la pista más inmediata gracias a sus toques de jazz, bossa y pop ligero. En este sentido, Orton ofrece un curioso contraste entre la densidad de la instrumentación y la sencillez de sus rimas, en esta pista (“I hear the music we played I dissolve into a puddle of rain”), pero también en ‘Love You Right’, que entre percusiones new age y un denso ambiente, evoca el doo-wop de décadas atrás a través de la sencilla ternura de sus rimas.

El diálogo de Orton con la naturaleza en ‘Celestial Light’ («The landscape is speaking a language between us wherever I go») ofrece otro de los momentos más evocadores de un álbum que convive continuamente con la alegría y el dolor, dejando que la luz rellene las grietas creadas por el sufrimiento, como bien describe ese pasaje de ‘Love You Right’: “You go and weave a fine gold thread / In all the places that I break”. Esta pista sirve como clímax emocional del disco antes de la calma épica de ‘Otherside’, que con ecos a ‘See the Sun’ de Dido resulta la canción más luminosa y afirmativa del proyecto, y no solo porque afirme literalmente: “sigo viva, sigo aquí”.

Cuando Amaia le dijo a Candela Peña que se estaba «cagando»

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Se ha vuelto a demostrar que la naturalidad de Amaia no tiene límites. Candela Peña ha interrumpido su sección en La Revuelta para contar la breve y divertida interacción que tuvo con la cantante en una entrega de premios de moda.

Mientras Peña y Broncano están conversando, el presentador menciona el nombre de Amaia y la humorista inmediatamente declara que es «la presidenta de su club de fans: «Ya lo era, pero el otro día tuve un encuentro con ella precioso en su sitio muy de modelos, porque a ella le daban un premio», ha contado Peña. El evento al que se refiere bien podría ser los Style Awards de la revista ELLE, en los que Amaia recibió el premio Music Talent, pero no lo especifican.

Candela cuenta cómo vio a Amaia en la fiesta y se declaró fan: «Felicidades, me gustas muchísimo», le dijo a la cantante. Entonces, esta se mostró sorprendida mientras la humorista continuaba demostrando su devoción: «Sí, me encanta, me iría detrás del camión con tu cara», asegura. Segurísimo que no se esperaba la respuesta de Amaia: «Discúlpame… Me voy, que me estoy cagando».

Naturalmente, la colaboradora de La Revuelta pensaba que era un chiste, pero al preguntarle si se estaba «haciendo caca» de verdad, Amaia dejó claro que no era una broma: «Sí sí, es que me tengo que ir», asegura Peña. La humorista despidió la anécdota como ella sabe: «Me habría ido a cagar con ella».

Amaia será cabeza de cartel del festival Río Babel este fin de semana, en el que realizará su único concierto en Madrid en 2026. Todavía hay entradas disponibles en la web oficial del evento.

Eurovisión suma a Canadá en 2027 en plena crisis de audiencia

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La Unión Europea de Radiodifusión ha confirmado la incorporación de Canadá a Eurovisión a partir de 2027, tras su entrada como miembro de pleno derecho en la última Asamblea General.

La televisión pública CBC/Radio-Canada debutará en el festival en la edición de Bulgaria, participando desde semifinales y con opción de llegar a la final si se clasifica. Es el primer país nuevo en sumarse desde Australia en 2015.

Como informa Vertele, la decisión llega en un contexto de caída de audiencia y crisis del festival, que en 2026 perdió 35 millones de espectadores.

También sigue sin resolverse la situación de varias televisiones públicas que abandonaron el certamen, entre ellas RTVE (España), Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia, a la espera de cambios en la participación de Israel en próximas ediciones.

Muere el líder de Village People, Victor Willis

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Victor Willis, cantante principal y miembro fundador de Village People, ha fallecido este martes 30 de junio a los 74 años de edad a causa de una “enfermedad breve pero agresiva”, según ha confirmado el propio grupo en un comunicado difundido este miércoles a través de sus redes sociales.

La banda ha expresado su “profunda tristeza” por la pérdida de Willis, figura clave en la formación original del icónico grupo disco estadounidense.

Willis fue una de las voces originales de Village People y uno de los autores de sus mayores himnos, entre los que destacan ‘Y.M.C.A.’, ‘Macho Man’, ‘In the Navy’ y ‘Go West’, esta última popularizada por Pet Shop Boys en una versión posterior.

Tanto ‘Go West’ como ‘Y.M.C.A.’ se han convertido en himnos gays y futboleros indistintamente, sonando tanto en marchas del Orgullo como en gradas deportivas, aunque su alcance va más allá de estos contextos, con un carácter totalmente global y transversal. No obstante, Willis se había querido desmarcar de la asociación de ‘Y.M.C.A.’ con la cultura gay y, en 2024, insistió en que la canción no era en absoluto «un himno gay». Recientemente, Village People había dado su apoyo a Donald Trump actuando en el acto inaugural del año pasado y, recientemente, Trump ha sido visto bailando ‘Y.M.C.A.’ en un mítin.



Clean Bandit actuarán gratis en el Pride Barcelona

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Clean Bandit es la gran confirmación internacional del programa del Pride Barcelona, al menos por ahora. El grupo británico, responsable de éxitos globales del pop como ‘Rather Be’ o ‘Symphony’ junto a Zara Larsson, actuará en el Passeig Lluís Companys (Arc de Triomf) el 17 de julio, en un concierto gratuito, como todos los programados en esta edición del Pride barcelonés.

La confirmación de Clean Bandit se suma a las de las últimas semanas: María Peláe (16 de julio en Plaça Universitat), Papa Topo (17 de julio en Plaça Universitat), Turista Sueca (17 de julio en Plaça Universitat), Sandra Monfort (16 de julio en Plaça Universitat) y la artista drag FERRXN (16 de julio en Plaça Universitat), más las que quedan por revelar.

El Pride Barcelona 2026 se estructura en varias fases a lo largo del verano. La agenda social se extiende del 27 de junio al 16 de julio, con actividades culturales, reivindicativas y comunitarias que preparan el ambiente previo a la celebración principal.

El 16 de julio tendrá lugar el pregón, que marca oficialmente el inicio de los actos centrales, seguido de varios días de fiesta del 16 al 19 de julio. Dentro de este marco, la manifestación del Orgullo se celebrará el 18 de julio.

«Un sudoku gigante», así es lo nuevo de Marina Herlop

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Dos años después de su nominación a los Goya en la categoría de Mejor Canción Original por la película ‘Chinas’, de Arantxa Echevarría, la cantante y compositora catalana Marina Herlop regresa con un nuevo disco. Titulado ‘Dja Dja‘, el trabajo se describe como un «sudoku gigante compuesto por sudokus pequeños», según la nota de prensa oficial. El texto destaca, además, que, por primera vez, Herlop ha incorporado instrumentos de viento metal a su paleta sonora, «orquestados desde la intuición».

Herlop, que se dio a conocer con ‘Pripyat‘ (2022), llamando la atención de medios internacionales como Pitchfork y de artistas como Björk, presenta ahora, según la nota oficial, su trabajo más ambicioso hasta la fecha. La artista ha ido compartiendo el proceso de grabación del álbum a través de sus stories.

El disco, que verá la luz el 9 de octubre, se presenta con ‘Jaque’, la enésima catedral sonora de Marina Herlop: una composición formada por infinidad de elementos que encajan como las piezas de un puzle. La canción insiste en su estilo inconfundible y, al mismo tiempo, no suena a nada de lo que había hecho antes.

‘Jaque’ es un viaje. La introducción de vientos y piano da paso a los característicos coros de Marina y a sus improvisaciones vocales sobre letras inventadas -conviene recordar que Herlop compone en un lenguaje creado por ella misma-, creando con su voz un laberinto sonoro que poco a poco se entrelaza con más voces, más percusiones, más melodías vocales y más vientos.

La canción, efectivamente un sudoku compuesto por sudokus más pequeños, progresa hasta convertirse en ese «viaje del héroe» del que también habla la nota de prensa y que ha servido de inspiración a Herlop. En otras palabras, la travesía desemboca en un final de pura épica.

Judeline quiere tu ‘Besito’ en su seductor carioca flúor

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Tras publicar el EP ‘Verano Saudade‘ y colaborar con todo Cristo, desde Amaia hasta Nine Inch Nails, Judeline no se detiene. Su reciente single ‘pequeñita’ ha vuelto a ser una pequeña joya, el estreno de su tema para ‘La bola negra’ es inminente y ahora la gaditana lanza una nueva píldora en forma de single que vuelve a ser hipnótica y pegadiza a la par.

‘Besito’, la Canción Del Día de hoy, es la típica producción actual que no escatima en capas. La columna vertebral de la canción se sustenta sobre un ritmo de funk carioca, género que Judeline ya exploró en ‘Canijo‘, pero la producción incorpora sorpresas. Para empezar, la introducción utiliza ráfagas de sintetizador fluorescentes, parecidas a las del trance, aunque descontextualizadas. Después, a medida que la canción avanza, se incorporan guitarras y otros elementos electrónicos.

Judeline se sitúa siempre en el centro de la producción, haciendo gala de su distintiva voz susurrada, para contarnos una historia a medio camino entre la realidad y el sueño, enmarcada en un encuentro romántico-sexual, pero narrada a través de sus habituales metáforas fantásticas, como desvela la rima: «mi boca parece de purpurina / esta noche voy a ser tu bailarina».

La frase «llévame a un sitio cerca del mar» evoca su single ‘Zahara’, mientras que el pasaje «toca mi cuerpo como un portal, entra dentro que hay mucho que puedes ver» es directamente una invitación al cuerpo. La atmósfera es de ensueño («dame cinco minutos pa’ despertar») y de apertura romántica: «te quiero complacer, y ser tu lugar para volver», rima la artista, en otra exquisitez de canción.

Madonna / American Life

Una famosa cita de Madonna me ronda frecuentemente la cabeza: “puedes ser espiritual y que te guste comprar en Prada”. No le falta razón. La pregunta es: ¿quién puede permitirse ambas cosas? ¿La espiritualidad para Madonna es un camino de vida, o un lujo más? El descubrimiento de que ni el dinero ni la fama dan la felicidad está en el núcleo de ‘American Life’. El punto de vista, sin embargo, no acaba de conectar con el pueblo, quizá porque para cuando publica ‘American Life’, ella ya lleva décadas muy lejos de ser una persona común. Madonna critica el sistema desde dentro, secuestrada por su propio éxito.

El noveno disco de Madonna, por tanto, está lleno de contradicciones. Ese es su encanto y también su talón de Aquiles. ‘American Life’ es un disco que critica al consumismo pero vende un producto, una disputa a la cultura de las celebridades hecho por una de las celebridades más poderosas del mundo, un disco que se apropia de la estética radical siendo, a su vez, un lanzamiento multimillonario, un trabajo que cuestiona el “sueño americano” pero que es un producto del mismo.

Pero el aspecto más fascinante de ‘American Life’ es su tensión entre forma y fondo. En las entrevistas, Madonna explica que 20 años de carrera le han llevado a entender que es la conexión humana, el compartir, el amor, y no el éxito, lo realmente importante. La ironía es que ofrece musicalmente su trabajo más hostil, antipático, desagradable y frío. Algunos lo llamarán feísmo, pero la razón por la que ‘American Life’ sigue siendo debatido a día de hoy -y escuchado- es porque ese feísmo era totalmente intencionado y es su genialidad, desde la primera hasta la última nota.

‘American Life’, como cada disco de la artista, es producto de su momento histórico. Estamos en la época inmediatamente posterior al 11-S y Estados Unidos está a punto de invadir Irak. El ambiente en el país es de paranoia, miedo y xenofobia. Las Dixie Chicks comprometen su carrera por atreverse a criticar a George Bush en un contexto de patriotismo exacerbado. Madonna, prudente, da la explicación más equidistante posible: “Yo ni estoy en contra de Bush, ni estoy a favor de Irak: estoy a favor de la paz”. El contexto políticamente cargado de ‘American Life’ contribuye a la confusión generalizada en torno a un disco que al final no es tan político, ni mucho menos un disco protesta. Si ‘American Life’ protesta sobre algo, es sobre la privilegiada vida de Madonna, con la artista situada en el centro de la historia.

Las tensiones bélicas inspiran el corrosivo sonido del álbum, sus letras («hay tanta destrucción», canta veladamente en ‘Love Profusion’) y por supuesto el tema titular, un arma nuclear transformada en canción, que incluye una de las mejores ideas de la carrera de Madonna (el apoteósico final simulando un bombardeo) y una de las peores: el rap. “I want to express my extreme point of view / I’m not a Christian, and I’m not a Jew” es una de las perlas que deja este humillante episodio, que Madonna trata de explicar, sin éxito, subrayando su intención satírica. Irónicamente, ‘American Life’ como canción es espectacular, pero su rap resulta bastante revelador de la confusa perspectiva política que adopta la cantante en el disco: la de una mujer rica y famosa pidiendo empatía. La cosa no cuaja y ‘American Life’ se convierte en el lead single menos exitoso de su carrera hasta la fecha.

La retirada de su videoclip original, que recrea un ataque militar en un desfile de moda e incluye soldados amputados e imágenes de archivo de niños en situación de guerra muy duras de ver, además de un doble de Bush a punto de ser hecho añicos por una granada, complica aún más la promoción de un álbum que empieza a ser muy difícil de vender incluso antes de su lanzamiento. El vídeo es uno de los más extremos jamás realizados por una estrella del pop, tan extremo que supera a la propia Madonna, que decide retirarlo preocupada por la posible «insensibilidad» de las imágenes, en un momento en que la invasión de Estados Unidos a Irak ya no es una amenaza, sino una realidad. La artista, que había construido una carrera basada en la provocación, da un decidido paso atrás, y cuando un periodista le pregunta si no es precisamente un contexto real de guerra el momento más oportuno para lanzar un vídeo así, ella responde que prefiere que sus intenciones no sean malinterpretadas.

La realidad es que ‘American Life’ no es un disco sobre la guerra, a pesar de que la portada, que evoca una famosa imagen de Che Guevara, promete una obra radicalizada que luego resulta ser, sobre todo, personal. Ciccone nuevamente juega a su antojo con símbolos culturales de forma polémica, y no parece reparar en la contradicción de apropiarse de la imagen de un antiimperialista siendo la representación misma del capitalismo americano. Es otra de las fricciones que definen el disco.

‘American Life’ precisamente brilla como obra introspectiva y autobiográfica de una Madonna que en 2003 ya se ha reinventado muchas veces. Su disco hermano, ‘Music‘ (2000), también producido junto a Mirwais, está escrito siguiendo la fórmula del singer-songwriter, porque Madonna acaba de aprender a tocar la guitarra y su escritura empieza a mirarse más hacia el interior. ‘American Life’ lleva este concepto a su extremo y recurre a los códigos del folk y la electrónica para representar un conflicto interior: por un lado, el intimismo de la canción folk, y por otro, la inclemencia de una producción militarista, industrial e hiperfuturista, pero a la vez minimalista y clínica, una absoluta delicia para los nerds del sonido, que refleja en lo sonoro el incómodo proceso espiritual que atraviesa la artista.

Mirwais habla en las entrevistas de un arduo proceso de producción basado en dejar las canciones en su mínima expresión, pero ninguna de ellas saldría adelante sin las excelentes melodías que escribe Madonna. La de ‘American Life’ es alucinante, y el tríptico que completan ‘Hollywood’ y ‘I’m So Stupid’ es para enmarcar. Cada beat, cada línea de sintetizador, cada guitarra entrecortada, cada sample vocal, es intencionado, pero las canciones funcionarían desnudadas de efectos. Destaca el momento en que la voz autotuneada de Madonna se congela al principio de ‘I’m So Stupid’, muy representativo de la incomodidad con la que juega el álbum. La paliza sónica de ‘Nobody Knows Me’, la producción mas despiadada, juega con el humor sampleando náuseas. ¿Te molesta? Es la intención.

La trepidante ‘Hollywood’ es la canción que más tarda en mezclarse, debido a la densidad de ideas que contiene. La canción que hace a Charli xcx descubrir a Madonna, se parece a la música disco pero no lo es; es una especie de synthpop motorik glamourizado que representa el mayor engaño de Hollywood: su poder de seducción. Su videoclip, sospechosamente inspirado en la fotografía de Guy Bourdin, es retirado temporalmente por una demanda y hunde aún más las posibilidades comerciales del disco, que acaba siendo el menos vendido de la carrera de Madonna hasta ese momento.

La propuesta musicalmente alienante de ‘American Life’ está excelentemente desarrollada dentro de un disco que incluye agradables contrastes emocionales. ‘Love Profusion’, en toda su obvia accesibilidad pop, aún juega con el glitch en la producción vocal. La escalofriante ‘Nothing Fails’ es el corazón humano de ‘American Life’, representado a través de un emocionante coro góspel que apunta directamente a ‘Like a Prayer’. “No soy religiosa, pero estoy tan emocionada que rezaría para que te quedaras para siempre” es la confesión de una artista que diferencia religión de espiritualidad: compra en Prada y afirma en un directo que la religión es lo contrario del amor, porque “el amor, al contrario que la religión, no divide”.

En cambio, ‘Intervention’ representa el momento en que las ideas de Madonna y Mirwais colapsan: esta tierna canción dedicada a Rocco no se decide entre la forma acústica o la invasión de sintetizadores, por lo que acaba resultando sobrecargada. Su fórmula es mejor desarrollada en la otra balada acústica del disco, ‘X-Static Process’, preciosa y conmovedora en su narración de una crisis existencial invocada a Jesucristo. Madonna explica que la simplicidad de la canción le recuerda a su infancia, y cuenta que usa a Jesús como metáfora para hablar de su relación con los hombres: lamenta que en el pasado les ha dado “demasiado poder” y que eso la ha llevado a olvidar su propia identidad.

La conexión de Madonna con su infancia está explicitada en el electrodisco ‘Mother and Father’, que relata el trauma de la muerte de su madre e incluye un rap que, esta vez, sí funciona. Y funciona porque Madonna recuerda en él ese trauma usando un lenguaje casi infantil que es totalmente intencionado: “My father had to go to work, I used to think he was a jerk” parece una rima fácil, pero captura un dolor específicamente anclado en ese momento vital. Cuando Madonna reconoce después que se prometió a sí misma “nunca depender de nadie”, y que su corazón se convierte “en una especie de jaula”, está explicando exactamente quién es. La Madonna que canta en ‘I Feel So Free‘, que le “cuesta conectar con la gente”, ya contaba por qué en esta canción biográfica.

Algo confuso en su perspectiva de la vida, difícil como obra de pop con la que empatizar por venir de quien viene, ‘American Life’ ha sobrevivido el paso del tiempo sobre todo gracias al elevado nivel de sus canciones e innovaciones sonoras, representadas en el enfoque extremo de la producción, el tratamiento experimental de la voz de Madonna, la sequedad de las tomas vocales que casi parecen rechazar el glamour y la perfección artificial de la industria del pop, y la inusual mezcla de folk y electrónica que evidencia las tensiones del disco. Todos estos elementos constatan que este álbum no es una mera continuación de ‘Music’, de la misma manera que ‘Madame X‘ tampoco es una mera continuación de ‘American Life’ más de una década después.

La inclusión en el tracklist de ‘Die Another Day’, el épico tema para James Bond que anticipa el sonido de ‘American Life’, pero que a su vez suena influido por la película, traba un recorrido que concluye de manera inmejorable con la bellísima ‘Easy Ride’, una oda a la disciplina y a la idea de familia como hogar, que conecta con ‘Nothing Fails’ por su uso de cuerdas y por su calidez. Quizá esta canción se acerca más al discurso de Madonna en la época, pero funciona precisamente porque el resto de pistas osan ir a lugares mucho más arriesgados, dentro de un trabajo deliberadamente difícil e incómodo. Madonna confía en que su público lo entenderá, y aunque sigue siendo un disco divisivo, 23 años después su estatus de obra de culto le da la razón, a pesar de sus contradicciones.

Muse / The Wow! Signal

Hay nuevo disco de Muse. Eso significa que tenemos nuevas escaladas al cielo y descensos al infierno, teorías de la conspiración tipo «todos somos marionetas en la sociedad actual», historias extraterrestres, versos en latín, preguntas sobre hexágonos, solos de guitarra, también de órgano, una guitarra de ocho cuerdas y alguna que otra historia de divorcio.

Su 10º álbum de estudio se interesa particularmente por la vida en el universo más allá de la Tierra, justificando su título en la primera pista. ‘The Dark Forest’ es una referencia a la «hipótesis del bosque oscuro» popularizada en la novela de Liu Cixin, según la cual no se ha encontrado rastro de vida alienígena porque las distintas civilizaciones se ignoran para no destruirse mutuamente. ‘The Wow! Signal’, que referencia una señal detectada por la Universidad de Ohio en 1977, es, según Matt Bellamy, la señal que podría ser enviada «por nuestros vecinos en el cosmos» y que no sabemos si implicaría «miseria y destrucción» o «paz y esperanza».

El álbum no sigue luego exactamente este concepto, lo cual se agradece porque 10 temas como ese ‘The Dark Forest’, el mismo que tiene un verso en latín, podría haber sido duro. Proliferan las guitarras viajeras y estridentes, hay cierto aire cinematográfico, en concreto de Western, incluso de algún tipo de folclore, en una de esas grabaciones impredecibles que siempre han caracterizado a Muse.

En su línea podríamos hablar del carácter aventurero de ‘The Sickness In You & I’: sus 30 últimos segundos no son los que esperas cuando el tema había comenzado en plan rock. Y sobre todo hay que destacar una canción de supervivencia llamada ‘Be With You‘ que comienza con un órgano, después se convierte en un electro soterrado y finalmente se expande extática como un paisaje de M83. Es la mejor composición de Muse en al menos una década.

El juego entre sintetizadores y guitarras, que también define el single principal ‘Unravelling’, lleva a Muse a mostrarse más juguetones que nunca en ‘Nightshift Superstar’. Para rebajar la intensidad de temas que se llaman cosas como ‘Hexagons’ o ‘Cryogen’, este último construido en homenaje a sus inicios, el grupo británico se empapa del «French Touch» de Daft Punk y Justice -incluso hablan de ABBA- en una canción hedonista «sobre bailar libre» en la que insisten, eso sí, que han tocado todos los bajos, guitarras y baterías, «de verdad».

Lejos de su comienzo marciano, ‘The Wow! Signal’ se cierra con un par de temas que no han estado entre los singles de presentación, pero que pueden agradar especialmente a sus seguidores. En primer lugar, llevan a cabo una colaboración con Ellie Goulding llamada ‘Hush’ que tenía que suceder tarde o temprano tras haberse profesado admiración mutua. Goulding grababa casualmente en el estudio de al lado de Muse y su voz encajó en esta canción que sintoniza con su vertiente más de cantautora oscura. Y ‘Space Debris’ es el tema que Matt Bellamy dedica a su ex exposa Elle Evans, y que ya ha comentado que se ve incapaz de interpretar durante su gira. No tiene la garra de ‘Unintended’, pero sí su concisión. Como en el resto del álbum, Muse vuelven a hacer bien de Muse, tras unos años de capa caída.

Alaska será reconocida en los Latin GRAMMYs como icono español

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En un momento comercial especialmente complicado para su carrera, debido a que el último disco de Fangoria, ‘La verdad o la imaginación‘, ha tenido un recorrido en listas limitado, Alaska recibe una nueva noticia en forma de distinción académica, ya que se encuentra entre las figuras de la música que recibirán premios especiales en la próxima gala de los Latin GRAMMYs que se celebra el 12 de noviembre.

Alaska será reconocida como icono del pop español y por «su estilo irreverente y espíritu innovador». El comunicado oficial destaca que Alaska «ha explorado el punk, el pop y la electrónica, construyendo una carrera única y revolucionaria» y que es «figura clave de la Movida Madrileña y voz detrás de himnos como “A quién le importa” y “Ni tú ni nadie”». Además, indica que Alaska «se ha mantenido vigente durante décadas gracias a su autenticidad y constante reinvención» y que «sigue siendo un símbolo de libertad, creatividad y expresión dentro de la música en español».

Además de Alaska, Francisco Céspedes, Lila Downs, Daniela Mercury y Chichí Peralta recibirán el Premio a la Excelencia Musical; mientras que Omar Alfanno tendrá el Premio del Consejo Directivo, como parte de la entrega de los Premios Especiales 2026.

La 27ª entrega anual del Latin GRAMMY se llevará a cabo el jueves 12 de noviembre de 2026 en el MGM Grand Arena de Las Vegas, Nevada. La ceremonia honrará a lo mejor de la música latina lanzada entre el 1 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026.

Lily Allen defiende su show de las críticas en redes sociales

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Este fin de semana, Lily Allen ha protagonizado dos grandes shows en el O2 de Londres con motivo de la gira de ‘West End Girl’. La artista británica se ha visto obligada a usar su cuenta de X para desmentir las críticas de un usuario sobre su concierto.

El usuario Rupert Hawksley, que asegura que el show de Allen no tenía «ningún telonero», cuenta que la artista apareció en el escenario hacia las 21:10 y el concierto terminó a las 22:00. Según cuenta este, Allen no dirigió ninguna palabra al público, al que había cobrado 86 libras por los mejores asientos. El mismo Hawksley aclara que «obviamente» su mensaje está escrito de una forma negativa y matiza que «la performance fue brillante».

Lily aborda cada punto de uno en uno. Esta empieza diciendo que sí «hay teloneros» y que «el espectáculo siempre ha sido descrito como ‘Lily Allen interpreta West End Girl'»: «El show dura una hora, ya que es solo el disco entero», explica. En cuanto a la hora de inicio, la artista confiesa que llegó unos minutos tarde porque se había roto las medías y «tenía que cambiarlas».

Efectivamente, Allen no habla con el público en esta gira, lo cual defiende como una «decisión artística»: «La cuarta pared ayuda con la narrativa y a la mayoría de la gente le resulta efectivo», comenta. Por último, asegura que su última intención es que alguien se sienta «estafado» por un concierto suyo: «Todas las personas de esta gira están trabajando muy duro para dar a la gente el mejor espectáculo posible y estoy extremadamente orgullosa de ello», concluye.

Viva Belgrado abrazan riffs y oscuridad en ‘Un andalucito más’

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Viva Belgrado lanzaron uno de los mejores discos de 2024 y este mismo año podremos escuchar su sucesor. Mientras que ‘Cancionero de los cielos’ mezclaba los inicios screamo y pesados del grupo cordobés con sonidos más luminosos, ‘Mientras el Guadalquivir fluye y fluye y fluye’ apunta a ser un proyecto «más oscuro y riffero, más conciso y menos etéreo». Este verá la luz el próximo 23 de octubre.

El primer adelanto del proyecto se llama ‘Un andalucito más’ y es la Canción del Día. Esta cumple todo lo que describe la banda sobre el que será su quinto disco, que llegaría en «uno de los momentos más dulces en la historia de la banda»: un potente riff que atraviesa todo el tema, letras furiosas ancladas en la realidad y la misma capacidad de fusionar distintos campos del rock.

«Si me persigues corro como un galgo o cruzo el mar si es necesario, llego hasta el sustrato» o «Si me asaltan las dudas al cuello, voy sin pensar» son algunas de las frases que Cándido Gálvez dispara en los versos. Este grita que «es la única forma al final» justo antes del melódico estribillo de la canción: «No dejo de varear, un andalucito más».

Este primer adelanto también será el track 1 del álbum, el cual tratará sobre «el peso del pasado, los procesos cíclicos que nos llevan una y otra vez de vuelta al inicio, la celebración de la amistad o el deber de ofender».

Tracklist:
1. Un andalucito más
2. Y fluye
3. Demasiado pasado
4. Calienta que sales
5. Amor a 136 bpm
6. Amor en Em
7. Menquitofla (feat. Alain Johannes)
8. El deber de ofender
9. Varios demonios
10. Memorabilia
11. Súper futuro

Karol G visita el confesionario de Rosalía: «Qué alivio conocerte»

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Si alguna vez hubo beef entre Rosalía y Karol G, se ha terminado oficialmente. En el último concierto del LUX Tour, la artista catalana ha presentado a «la única e inigualable» Karol G para que la acompañe en el confesionario, donde ha contado la historia del ex al que no le gustaba celebrar sus cumpleaños con ella.

Allá por 2024, se rumoreaba que podía haber alguna especie de enemistad entre Karol G y Rosalía a raíz del lanzamiento de ‘Si antes te hubiera conocido’ y su parecido con ‘Despechá’. De hecho, JENESAISPOP hasta publicó un artículo comparando los parecidos entre ambas canciones. Anoche, en el KIA Forum de Los Ángeles, todo se arregló.

«Qué alivio conocerte», dice Karol después de abrazar a Rosalía. «Ya nos conocíamos de alguna vez, de decirnos hola y adiós rapidísimo, pero ahora se siente como otro nivel de amistad», respondió la artista española. Toda la interacción en el confesionario la llevaron a cabo en español: «Yo estaba en una relación donde esa persona no le gustaba celebrar su cumpleaños conmigo», confesó Karol.

Después de describir cómo esperaba «la excusa para el siguiente año» cada vez y preguntar «cuál es la oración que tengo que hacer», Rosalía intenta buscar una razón válida: «Sé que hay gente a la que no le gusta cumplir años, pero aun así tendría que querer estar contigo», declaró. Karol fue clara: «No era el caso, le gustaban sus cumpleaños».

Por último, esta contó la peor parte de la historia, en la que la dejaron en la sala de espera de un aeropuerto: «En el último cumple nos íbamos de viaje, ya estábamos con las maletas en el aeropuerto porque íbamos a celebrar el cumple en otra parte del mundo. ¿A ti te han dejado alguna vez en la sala de espera del aeropuerto?», contó La Bichota. Rosalía terminó animándola a su manera: «Si en el tercero no lo quiere celebrar y en el cuarto cumple me deja en el cuarto de espera, yo le digo que venga, hasta luego y nunca más».

Montedapena: «Para mí las divas del pop fueron Tarja, Floor Jansen, Simone Simmons…»

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41 comentarios en la noticia del single de un artista emergente son una hazaña poco habitual en JENESAISPOP. Lo logró Montedapena hace meses gracias a la pegada de ‘No te tires a un facha‘, su single guitarrero y antifascista, que contenía incluso algún trazo metal que ahora empezamos a entender mejor, ya que en su entrevista para la sección comisariada por Jägermeister, «Meister of the Week«, Montedapena ha decidido desempolvar su afición musical más temprana: el metal sinfónico. Una influencia en la música del pontevedrés Héctor Rodríguez que puede ser más o menos evidente -cortes como ‘Lista de checks’ tiran más por el punk rock-, pero que está ahí. Montedapena nos habla de sus artistas y discos favoritos y explica por qué este estilo musical ya no es mainstream, como lo fue hace un par de décadas gracias a grupos como Within Temptation.

¿Por qué eliges hablar de metal sinfónico?
Porque es el estilo musical que más me hizo apasionarme por la música, ser fan loquito de bandas y querer hacer un grupo musical del estilo.

¿Qué elementos crees que necesita una música para ser considerada metal sinfónico?
Igual es una respuesta un poco obvia, pero algo de metal (guitarreo y base rítmica metal), algo sinfónico (con unos violines a veces es suficiente, pero hay grupos que graban con orquestas sinfónicas enteras) y, en la mayor parte de ocasiones, una voz femenina al frente.

¿Hay algún momento (una canción, un arreglo o una introducción orquestal) que te haya marcado especialmente?
Yo creo que la epicidad que tiene, ‘Nightfall’ de Xandria me marcó mucho.

¿Cuándo descubriste esta música y a partir de qué artistas o discos?
La descubrí cuando era adolescente, más o menos a los 14 años. Me empezaba a interesar el rock y el metal en general y, descargándome música para meter en el mp3, descargué un par de temas de Epica (eran del disco ‘The Phantom Agony’). No conocía el grupo, pero a veces descargaba cosas que me aparecían recomendadas, y estuve escuchando esas dos canciones en bucle toda una semana que estuve de camping con mi familia. Estábamos sin internet y no podía descargar nada más del grupo ni ver cómo eran ni nada, entonces creo que esto me generó mucha expectación e interés sobre la banda. En cuanto llegué a casa, ya me puse a descargar toda su discografía y a ver directos en YouTube y de todo sobre ellos.

¿Qué artista o grupo representa mejor el género, sea o no tu favorito, y por qué?
Yo creo que Nightwish es el claro ganador, por la trayectoria que tienen y por ser quienes más pusieron este género en el mapa.

Si tuvieras que recomendar una sola canción para entender el género, ¿cuál sería?
‘Ghost Love Score’ de Nightwish.

¿Qué discos de metal sinfónico te parecen los mejores de la historia?
‘Imaginaerum’ de Nightwish, ‘Design Your Universe’ de Epica, ‘Mother Earth’ de Within Temptation y ‘Apocalypse and Chill’ de Delain.



¿El metal sinfónico te ha influido o inspirado en tu propuesta musical?
Totalmente, sobre todo en las melodías y armonías que usan, que generalmente suelen ser bastante pop.
Por otro lado, tengo una teoría de por qué me inspiraron y atraían tanto estos grupos. Yo tenía unos gustos musicales muy marcados con el metal y, a la vez, me atraía mucho esa figura de las divas del pop, que son una clara influencia para las personas del colectivo (¿qué gay no tiene en un pedestal a una Madonna, Britney, Lady Gaga…?). Pues creo que para mí esas divas eran Floor Jansen, Simone Simmons, Tarja, Charlotte Wessels…

«El metal sinfónico no sale en la prensa porque no está de moda y la prensa solo habla de lo que interesa a la gente. Hacen falta más referencias mainstream»

¿Qué opinión te merecen bandas como Within Temptation, que llegaron a vender millones y a sonar en Los 40 Principales? ¿Por qué crees que el metal sinfónico no ha vuelto a repetir este nivel de impacto comercial?
No lo sé, la verdad, pero a veces las modas comerciales vuelven. No descarto que pueda volver a pasar en un tiempo.

¿Crees que es un género incomprendido por moverse entre dos mundos?
Un poco sí. Incluso hay festivales de metal donde su presencia es prácticamente nula, ya que hay gente a la que le gusta el metal que, por algún motivo, rechaza este género.

¿Crees que el metal sinfónico está infravalorado en la prensa musical?
Supongo que no está de moda y la prensa habla de lo que a la gente le interesa y de lo que puede ser más mainstream, y a ese nivel sí que es un género que está de capa caída. Aunque haya muchas bandas nuevas buenísimas, no hay muchas súper conocidas, y menos aquí en España.

¿Qué importancia tienen para ti las letras dentro del metal sinfónico?
Si te digo la verdad, aunque es algo muy importante, nunca le di mucha importancia, pero es mi caso personal. Cuando me empezaron a interesar estos grupos no sabía mucho inglés (ahora no mucho más, ¿eh?), y las letras pasaban a un segundo plano, ya que todo lo importante para mí era la música.

¿Cómo ves la evolución del metal sinfónico en los últimos años?
Hay muchos grupos nuevos que salen buenísimos, no paran de salir bandas underground que flipas con ellas, pero sí es verdad que igual hacen falta algunos nuevos referentes más mainstream. Al final, muchas preguntas de esta entrevista las respondí con las mismas bandas, porque son los mayores referentes y parece que no hay nuevos como tal.

Si el metal sinfónico desapareciera mañana, ¿qué crees que perdería la música en su conjunto?
Perdería mucho más allá de no tener bandas del género, ya que muchos arreglos de directo de artistas pop actuales son claramente arreglos de metal sinfónico y hay mucha gente que bebe de aquí.

Olivia Rodrigo logra su 2º top 1 en JNSP

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La audiencia de JENESAISPOP está a tope con el disco de Olivia Rodrigo. Una semana después de que la cantante lograra su primer top 1 histórico en nuestra web con ‘stupid song’, consigue llevar a la cima un single anterior, ‘the cure’. Muestra de la calidad compositiva de ‘you seem pretty sad for a girl so in love‘.

Las entradas más fuertes directas al top 10 esta semana son las de Bebe Rexha, Rose Gray, Algora y Broken Social Scene. También entran Lori Meyers, Mon Laferte, DELLAFUENTE y Cupido.

Recordad que podéis escuchar en Apple Music y en Spotify la playlist con las 40 canciones del top y las 10 candidatas a entrar de cada semana, así como por supuesto votar por vuestras canciones favoritas, aquí. Los votos son sometidos a una fórmula matemática que beneficia a las novedades y perjudica a las canciones a medida que pasan las semanas.

Top Ant. Peak Sem. Canción Artista
1 3 1 5 the cure Olivia Rodrigo
2 1 1 2 stupid song Olivia Rodrigo
3 6 2 4 hate that i made you love me Ariana Grande
4 4 1 New Religion Bebe Rexha, Faithless
5 8 2 5 SS26 Charli XCX
6 6 1 Club to Your Arms Rose Gray
7 7 1 Oda a Géminis Algora
8 5 5 2 Every Single Weekend The Avalanches, Jamie xx
9 30 9 3 I Knew It, I Knew You Taylor Swift
10 10 1 Not Around Anymore Broken Social Scene
11 16 11 2 mejores momentos Belén Aguilera
12 12 1 MALAFOLLÁ Lori Meyers
13 13 1 A pesar de ti y de mí Mon Laferte
14 7 1 8 Bring Your Love Madonna, Sabrina Carpenter
15 15 1 Caravaggio DELLAFUENTE
16 26 16 2 Too Easy Tinashe
17 28 11 4 pequeñita! Judeline
18 11 3 6 I'm your girl right? Tove Lo
19 4 4 3 Prophecy at 1420 MHz Boards of Canada
20 13 4 7 Happy Now Lykke Li
21 20 7 4 Girl Like Me PinkPantheress
22 22 1 Troleo Cupido, l0rna
23 2 2 3 Bar Manolo SVSTO
24 23 6 5 ORIGAMI! Kesha
25 14 14 4 Adiós con alegría Anni B Sweet
26 31 5 10 drop dead Olivia Rodrigo
27 33 15 6 Upside Down Natalie Imbruglia
28 18 1 10 I Feel So Free Madonna
29 17 17 2 Black Prada Dress Ellie Goulding
30 21 2 8 RUNWAY Lady Gaga, Doeccii
31 29 1 34 Berghain Rosalía, Björk, Yves Tumor
32 24 1 19 Reliquia Rosalía
33 27 3 7 Rock Music Charli XCX
34 10 6 6 Mi catedral Triángulo de Amor Bizarro
35 32 15 4 The Wave Jungle
36 3 3 3 UNA PERSONA TRISTE Los Punsetes
37 15 15 3 Days We Left Behind Paul McCartney
38 35 23 5 What's Done Is Done Jorja Smith
39 37 37 2 Blackberry Marmalade Vince Staples
40 39 3 18 Dying for You Charli XCX
Candidato Canción Artista
Wink Wink Charli XCX
Watch It Burn Katy Perry
On Wires Carly Rae Jepsen
Locos por el ritmo Morreo
Autosmile @
Dis-le Angèle
Teskiya CURRO
Una casa en el Teide Gara Durán, Barry B
Esa gente que HMM Admire
a la mala Bb trickz

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Robert Smith es guitarrista de unos Rolling Stones muy en forma

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The Rolling Stones han lanzado otra dupla de sencillos con motivo de la publicación de su próximo disco, titulado ‘Foreign Tongues’ y esperado para este 10 de julio. Los nuevos adelantos del disco son ‘Jealous Lover’, un melódico y sexy R&B que podría recordar al de ‘Beast of Burden’, y ‘Divine Intervention’, un rock ‘n’ roll clásico en el que participa el mismísimo líder de The Cure a la guitarra.

Lo que más sorprende de ‘Jealous Lover’ en la primera escucha no es su aparente frescura, sino el inesperado falsetto con el que Mick Jagger da comienzo a la canción y que mantiene hasta la llegada del estribillo. A estas alturas de la película, obviamente el tema no representa nada nuevo en la carrera del grupo británico, pero sí demuestra que Jagger y los suyos siguen siendo capaces de firmar buenas canciones con su esencia intacta.

‘Divine Intervention’, por otro lado, suena como un tema de blues rock clásico, pero la interpretación del mítico frontman es tan viva que la canción acaba convenciendo totalmente pese a ser algo más genérica que su acompañante de lanzamiento. El estribillo, eso sí, funcionaría por sí solo en cualquier contexto: «Intervención divina / No es una posibilidad / La vida es un juego de apuestas», canta un poderoso Jagger de 82 años.

Es en este tema en el que, al parecer, Robert Smith toca la guitarra eléctrica. El motivo de esto es totalmente insólito. Así lo cuenta Jagger, que se encontró un día a Smith en el estudio: «Había un tío dándome la espalda con una largo traje puesto. Cuando se giró, estaba cubierto de pintalabios. Y dije -nunca le había conocido- ‘¡Tú eres Robert Smith de The Cure!'». Smith confirmó quién era y Jagger no perdió el tiempo: «Bueno, ya que estás aquí, más vale que te pongas a hacer algo».

No está claro qué parte de guitarra es de la que se encarga el líder de The Cure, pero sí sabemos que no será su única contribución al nuevo disco de The Rolling Stones. Según Music Radar, a Smith sí se le podrá escuchar en la canción ‘Never Wanna Lose You’, en la que también toca el sintetizador.

‘Dai Dai’ ya es top 3 en España; sube ‘Pa Ti Toa’ de Ana Mena y Lola Indigo

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No hay grandes entradas en la lista de singles española esta semana. Sin embargo, sí continúa la progresiva subida en la tabla de ‘Dai Dai’, el nuevo himno del mundial de fútbol de Shakira y Burna Boy. La semana pasada, esta pasaba del décimo al cuarto puesto, y siete días después la vemos entrar en el podio de la tabla, directa al tercer puesto. Eso sí, superar ‘Al Golpito’ y ‘La Graciosa’ de Quevedo estará mucho más difícil.

Por otro lado, la última colaboración de Ana Mena y Lola Indigo sí que ha tenido una de las mayores subidas de la semana. ‘Pa Ti Toa’ ha pasado del número 12 al 7, situándose justo entre las marcas históricas de ‘Madrid City’ (#8) y la de ‘Carita triste’ (#6), y superando esta semana a ‘Superestrella’ de Aitana, que también sube un puesto desde el número 9. La canción que más posiciones ha superado esta semana es ‘BNB’ de Young Miko y Clarent, que debutó en el número 23 y ha aparecido hoy ya dentro del top 10, en el número 9 concretamente.

La mayor entrada de la semana no la encontramos hasta el puesto 48 de la lista, con ‘Patolasgyales’ de Saiko y Chencho Corleone. Se trata de la única canción del nuevo disco del andaluz que ha conseguido entrar en la lista. ‘Los Angelitos’ sí que ha obtenido una gran posición en la lista de discos española.

El resto de entradas son de RVFV, que coloca ‘Corrupta’ en el número 52; Jay Wheeler, con ‘Fuga’ en el número 67; Mauvais Djo con ‘Maladie’ en el número 97 y, por último, ‘Guantánamo’ de Yapi, que entra en el puesto 98.

Dellafuente, Saiko y Kase.O, en este orden, en Discos España

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Olivia Rodrigo consiguió arrebatar el número 1 a Quevedo la semana pasada, gracias al lanzamiento de su tercer disco. Sin embargo, el reinado de la artista estadounidense ha llegado a su fin después de una semana, con ‘El Baifo’ desbancando a ‘you seem pretty sad for a girl so in love’ del primer puesto. Rodrigo ahora se encuentra ocupando la segunda posición de la lista de discos en España, mientras que Bad Bunny continúa en tercer lugar después de 77 semanas.

Quien se ha quedado a las puertas del podio ha sido DELLAFUENTE. El artista granaíno se convierte en la entrada más fuerte de la semana en la lista gracias al lanzamiento de ‘BRIGADO,’, su octavo disco. La mejor posición histórica del artista en la clasificación se dio con su anterior LP, ‘Torii Yama’, que llegó al número 2 de la lista. Sin embargo, es difícil que se repita en esta ocasión con la presencia de Bad Bunny, Olivia Rodrigo y Quevedo.

Saiko, de la misma ciudad que DELLAFUENTE, también ha conseguido una buena posición en lista, con ‘Los Angelitos’ aterrizando en el número 6. El último disco de Kase.O, ‘Camisa de Fuerza’, también ha tenido muy buena recepción en la lista, teniendo en cuenta que no aparecía en esta desde 2018. Su nuevo disco ha entrado en el número 12. RVFV y Blessd completan las entradas de la primera mitad, con ‘Éxitos España’ entrando en el top 14 y ‘El Peor Hombre del Mundo’ en el 25.

Los dos conciertos de Linkin Park en Madrid (Rivas) han tenido su efecto en la lista de discos, con el último proyecto de la banda subiendo muchos puestos en la clasificación. ‘From Zero’ se encontraba en el número 55 de la lista, pero ahora representa la mayor subida de la semana al posicionarse en el top 28.

El resto de entradas de la semana lo completan Xiyo, Fernandezz y Dn.Aire con ‘$F VERANO MIX VOL.3’ (#53), Placebo con su ‘Placebo Re:created’ (#64) y, por último, Iazaak con ‘Millito’ (#93).

‘The Time of My Life’ es un intento de clásico de Benson Boone

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Benson Boone es una de las estrellas más divisivas del pop estadounidense actual. Mientras sus canciones suman reproducciones multimillonarias, la crítica pone en entredicho la calidad de su propuesta y se burla de su obsesiva afición a hacer saltos mortales.

Nada de esto cambiará con ‘The Time of My Life’, un single independiente que ve la luz apenas un año después de ‘American Heart‘ (2025) y que incide en las mismas virtudes y defectos de la propuesta de Benson Boone, tan dependiente de la nostalgia como incapaz de plantar cara a sus influencias.

‘The Time of My Life’ destaca por su desarrollo progresivo, que desentraña el drama poco a poco hasta llevarlo a su clímax emocional. Hay algo de Queen y de Billy Joel, así como del primer Harry Styles. Hay que elogiar la capacidad vocal de Boone para afrontar melodías muy agudas, sobre todo en el estribillo, y la ambición que demuestra la canción, al menos.

Pero ‘The Time of My Life’ no cuaja por dos motivos. La composición melódica no es brillante; de hecho, da la sensación de que aspira a la grandeza de los clásicos sin alcanzarla. Por otro lado, la letra recurre a los contrastes más simples: “Ahora cada día es una fiesta, pero cada noche es una pesadilla”. Por no hablar de la repetición del mismo verbo en el puente: “¿Cómo puede el mundo seguir adelante? Nunca me permitiré seguir adelante”. ¿No había otro verbo a mano?

‘The Time of My Life’ es la enésima canción de Benson Boone que abraza el drama excesivo -algo no tan habitual en pop stars masculinos- pero no puede evitar sonar a recreación de temas mejores. Al videoclip le han puesto esmero, eso sí, con un Boone más performer que nunca. Y no falta el salto, por supuesto.

Madonna / Confessions on a Dancefloor

Eran las 5 de la madrugada de una noche cualquiera de 2004, cuando Radio 2, la emisora de música adulta de la BBC, decidió pinchar ‘Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)’. Stuart Price viajaba junto a su conductor de Liverpool a Londres. En aquella época tenía una residencia en un club llamado The Masque y, tras acabar, volvía a casa. El DJ estaba ya medio dormido, pero aun así tuvo una revelación al escuchar el clásico de ABBA: tenía que hacer algo con esa línea de sintetizador tan chula. La sampleó para su siguiente sesión, añadiendo el «tic tac» de un reloj, y le gustó tanto que estuvo pinchando el resultado durante un par de meses.

Semanas después, se reunió casualmente con Madonna, a la que ya conocía por haber encarado la dirección musical de dos de sus giras, e incluso haber co-escrito uno de los temas de ‘American Life’ (2003), el acústico ‘X-Static Process’. La cantante había estado trabajando en dos musicales, uno llamado ‘Hello Success’ y otro que incluiría música punk, de los años 20 y también de la era disco. Por esto último le pidió a Stuart Price una pieza muy concreta: algo que sonara a «Danceteria, Studio 54 y ABBA tomando drogas». Stuart Price vio la luz y le dijo: «Espérate un momento», para buscar la pieza que había estado pinchando. A Madonna le encantó instantáneamente e improvisó un estribillo por encima, el que conocemos hoy.

Así nació ‘Hung Up’, el germen de ‘Confessions on a Dancefloor’. Concretamente, Madonna vio que sería un éxito cuando se lo puso a su propio conductor y este se emocionó tanto que estampó el coche contra un «stop». Madonna le despidió, según cuenta Giulio Mazzoleni en ‘Madonna Songbook’, pero supo definitivamente que lo que tenía entre manos no era moco de pavo.

Un emisario con una carta escrita por Madonna se presentó personalmente en Suecia para convencer a Benny Andersson y Björn Ulvaeus de ABBA de dejarles usar dicho sample. Los autores de «Gimme!», que habían rechazado toda petición de samplear su música salvo honrosas excepciones, se dejaron seducir por las formas tan educadas mostradas por Madonna, porque les gustaba la nueva canción… y porque exigirían el 50% de los créditos de tamaño hit, lo que sin duda iba a engrosar sus arcas en un momento en el que el streaming todavía no había explotado.

Para Madonna fue fácil abandonar el proyecto de los dos musicales que había barajado. Al recibir el guión de uno de ellos, de 300 páginas, se dio cuenta de que simplemente no le gustaba. De repente era mucho más estimulante trabajar con Stuart Price, a quien había infravalorado como autor, desarrollando algunas ideas que tenía para el musical. ‘How High’ y ‘Like It Or Not’ vendrían de aquellos guiones.

Quien no quiso trabajar en ‘Confessions on a Dancefloor’ fue Mirwais. Está aceptada generalmente la idea de que Madonna exprime a sus productores hasta dejarlos secos y luego los abandona como una servilleta de usar y tirar. Sin embargo, fue Mirwais quien se bajó del barco, no sin antes dejar gemas como ‘Future Lovers’, inspirada en Giorgio Moroder y con el mismo sintetizador Moog de ‘I Feel Love’; o ‘Let It Will Be’. «Se suponía que yo iba a hacer gran parte de «Confessions», pero lo tuve que dejar. Trabajé en dos pistas, que se suponía que iban a ser cinco o seis. Para serte sincero, hoy no me habría bajado del proyecto. Pero tenía algunos asuntos que resolver (…) Yo ya era artista antes de conocer a Madonna. Ese es uno de los secretos de nuestra relación, y ella lo sabe», declararía a The Guardian en 2020.

Madonna trabajaría con Anders Bagge y Peer Åström en ‘Get Together’ y con Bloodshy & Avant en ‘How High’ y ‘Like It Or Not’. Ella nunca puede parar de colaborar y buscar cosas nuevas. Pero el encanto de ‘Confessions on a Dancefloor’ es que es un álbum desarrollado mayoritariamente junto a Stuart Price. Sin cien mil co-autorías en los créditos. Grabado en el estudio casero e ilegal que el responsable de Zoot Woman y Les Rythmes Digitales tenía en Londres, y al que solo se podía acceder subiendo una aparatosa escalera. Allí no había habitualmente ni comida, ni bebida, ni tabaco, hasta el punto de que Madonna tenía que pedir al personal de servicio de su casa en Londres que les acercaran víveres. Y sin embargo, estaba encantada porque aborrece los estudios profesionales. No se quita de la cabeza cuánto cuesta alquilarlos, y grabar de manera rudimentaria le recuerda la espontaneidad de sus inicios.

En ‘Confessions On a Dancefloor’ hay mucho de esa espontaneidad, algunas canciones salieron muy rápidamente y se nota. Su proceso de grabación se comparó con el de «dos niños jugando en el estudio» hasta altas horas de la madrugada, el horario en el que Stuart Price estaba acostumbrado a pinchar. Por ejemplo allí construyeron ‘Forbidden Love’ y terminaron ‘I Love New York’, que había salido en una prueba de sonido de la gira anterior, después de que la policía escoltara a la artista hasta uno de sus conciertos en el Madison Square Garden.

La libertad es uno de los temas más repetidos de un álbum de letras un tanto intrascendentes y hedonistas, sobre todo en su primera mitad. Pero Madonna ya decía en esta época que «la música dance no es superficial» -ahora una de las letras de ‘Confessions II’- y quiso dar una pátina de profundidad sobre todo a la segunda mitad del largo. En primer lugar, le gustaba la relación de «confesarse» con el catolicismo. Le parecía, para variar, sexy. «Hay algo travieso y subversivo en contarle tus secretos a alguien a quien no estás viendo». Sus «confesiones» aquí tienen mucho que ver con la fama, y en ‘Let It Will Be’ -todo un exorcismo en directo gracias al remix de Stuart Price- y ‘How High’ habla de cómo a su muerte su éxito no importará nada, mientras ‘Like It Or Not’ es una clara respuesta al fracaso de ‘American Life’.

La palma de la profundidad se la llevaría ‘Isaac’. Menos recordado de esta era perfecta es que Madonna era fotografiada a diario entrando en su Kabbalah Center, y de allí fue que sacó al cantante Yitzhak Sinwani, que improvisó una preciosa interpretación del poema hebreo del siglo XVII ‘Im Nin’alu’, también popularizado por Ofra Haza. Es el momento más místico de un álbum que había empezado representando una fiesta absoluta, con sus tres sencillos principales, y mantendría el ritmo durante toda su secuencia, pues como promocionaron Warner y su mánager Liz Rosenberg en la época, «aquí no hay baladas».

El álbum ya era estupendo sumando el potencial de la trepidante ‘Jump’; la maravillosa melodía de ‘Forbidden Love’, cuyo último minuto es un sueño; o contando que ‘Push’ puede ser el único tropezón en cuanto a calidad compositiva. Pero la obra se terminaba de redondear con varias decisiones artísticas no tan obvias. Las referencias melódicas a ‘Can You Feel It’ de los Jackson 5 en ese monumento de capas y ganchos llamado ‘Sorry’ (curiosamente jamás favorita de Madonna), a los Stooges en ‘I Love New York’, a ‘Saturday Night Fever’ en las coreografías de vídeos y gira y a Farrah Fawcett en la estética, constituían homenajes a diferentes disciplinas de los años 70. El aire a Visage de ‘Forbidden Love’ y el guiño a Pet Shop Boys al principio de ‘Jump’ -el dúo después remezclaría con éxito ‘Sorry’- llevaban también el disco ligeramente hacia los 80.

En ese contexto las autorreferencias campan a sus anchas años antes de que se hable de conceptos como «Easter Eggs»: ‘Hung Up’ se construye sobre la letra de ‘Lovesong’, ‘How High’ recuerda ‘Nobody’s Perfect’ y ‘I Deserve It’, ‘Isaac’ tiene el estribillo de ‘Frozen’, ‘Let It Will Be’ las cuerdas de ‘Papa Don’t Preach’… De manera casi premonitoria, ‘Sorry’ es referenciada tan pronto como al inicio de ‘Like It Or Not’.

Aunque nada como la decisión de presentar todo el álbum como una sesión sin descanso. Incluso temas que parecen menores como ‘I Love New York’ terminan engrandecidos por la construcción de crescendos y transiciones. La pista de baile era el centro del proyecto, hasta el punto de que Stuart Price explicaba: «puedes trabajar 12 horas en un tema, y al pincharlo, en solo 10 segundos saber si va a funcionar a no». En aquella época ya se habían publicado álbumes como ‘As Heard on Radio Soulwax Pt. 2’ o ‘Richard X Presents His X-Factor Vol. 1’, discos con hits, featurings y samples mezclados, al tiempo que se había popularizado la serie «DJ Kicks». Pero una vez más Madonna se había adelantado a su tiempo, pudiendo referenciar su disco de remezclas ‘You Can Dance’ de 1987. Aquel ya se había concebido como una sesión «non stop». Stuart Price lo tenía claro cuando tenía que hablar de Madonna: «tiene un halo «dance» flotando sobre su cabeza». Un halo que dura hasta hoy: algunos tenemos más ganas de escuchar las transiciones de ‘Confessions II’ que las mismísimas canciones sobre la muerte que Madonna acaba de escribir.

‘Confessions on a Dancefloor’ vendió más de 10 millones de copias, triplicando las ventas conseguidas por ‘American Life’: un huracán en Europa y también doble platino en Estados Unidos pese a la reticencia de las radios de este país a pinchar a una «artista tan mayor» (47 años en aquel momento). Es curioso recordar lo desubicado que sonaba el álbum en 2005, un año en el que la palabra «dance» estaba «prohibida» -son palabras de Stuart- entre el rap imperante y el indie de los blogs de moda. La eclosión de las divas de 2008 estaba por llegar aún, e incluso una canción como ‘Get Together’ podía sonar desfasada más de un lustro después de ‘Music Sounds Better With You’. Madonna hizo bien en ir a su bola, ganando una nueva generación de seguidores -son los que veis hoy con 30 ó 35 años en sus conciertos y en sus «listening parties»-, entre ellos Dua Lipa. «Quiero hacer mi obra maestra a los 40 o a los 45, como Madonna», llegó a decir esta durante la promoción de ‘Future Nostalgia‘. Llevó un tiempo asumir que no se refería a ‘Ray of Light’.

‘Stereo’ es el banger electro con que conocer a Cannelle

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Cannelle es una modelo de 20 años originaria de Marsella, Francia, que ha dado recientemente el salto a la música. Curiosamente, tras colaborar con importantes marcas y medios de moda, la portada de su disco ‘CINNA’ parece casi más propia de una artista outsider, apostando por el feísmo y la estética amateur más que por la excelencia editorial.

La música, sin embargo, es cosa seria. Los sintes electro de ‘Restless Dreams’ sirven como una introducción apabullante; ‘Dis-Moi’ es mucho más contundente de lo que sugiere la inclusión de Cannelle en las playlists de hyperpop; ‘French Kiss’ recupera el espíritu de los primeros Justice y los primeros Crystal Castles y ‘BB Blue’ es otro estupendo single con el que descubrir a esta artista.

Se agradece el uso del francés, por otro lado, en una industria aún demasiado obsesionada con lo anglófono. Cannelle, que trabaja mano a mano con el productor londinense Oscar Scheller, mezcla francés e inglés en otro de los singles destacados de su disco, ‘Stereo’, la Canción del Día de hoy.

‘Stereo’ es un banger electro de Cannelle dedicado a la vida de la fama y el glamour. “La lumière et les flashs, c’est c’que j’adore”, canta casi parafraseando a Kim Petras. En esta pasarela propia hacia el estrellato, Cannelle se reconoce dentro de una corriente moderna (“je ride la nouvelle vague, je suis la mère”), se mistifica a sí misma describiéndose como un ángel (“Oréoles sur ma tête comme dans un rêve”) y se postula como reina de la discoteca: clama que “nadie la puede parar”.

Al final, cuando crees que la canción no puede subir más, la producción pisa el acelerador y estalla en una ráfaga de golpes y disparos sintéticos que hacen enloquecer. Fans de Slayyyter, Charli xcx o la propia Kim Petras, la última, no os lo perdáis.





Ibeyi / Offering

Las hermanas gemelas Lisa-Kaindé y Naomi Díaz, conocidas conjuntamente como Ibeyi, se dieron a conocer gracias al maravilloso single ‘River‘ y al reconocimiento de Beyoncé, quien las invitó a participar en la película de ‘Lemonade‘ hace ya 10 años. Ahora, las parisinas, hijas del percusionista cubano Anga Díaz, publican su cuarto disco, el primero de forma independiente.

Con sus habituales referencias espirituales, en especial a los orishas de la cultura yoruba, y su característica mezcla de idiomas -solo en este disco cantan en inglés, castellano, francés y yoruba, por separado y mezclados-, Ibeyi presentan un álbum que reúne sus principales virtudes, dividido claramente en una mitad más agresiva y otra más calma. El hilo conductor parece ser un duelo que las lleva a atravesar “el proceso” habitual, pasando de la rabia a la aceptación.

Las percusiones combativas de ‘Aset’, el single principal, se sitúan claramente en el primer grupo, mientras Lisa y Naomi invocan a Osiris y suenan más desafiantes que nunca: “Soy incendio en tu bosque / Sin mi luz, no eres nadie”. El álbum se abre con una invocación en yoruba construida sobre percusiones igualmente épicas, y si aquí es ‘Olokun’ la divinidad invocada, en ‘Baba’ comienza a irrumpir una sensación de autoaceptación, con un llamamiento a Eleguá que anticipa la sanación: “Mis instintos son la cura, yo soy a quien estaba buscando”.

Esta última frase resume el espíritu de un disco creado de forma independiente, ya que Ibeyi querían demostrarse a sí mismas que eran capaces de construir un trabajo largo sin intermediarios. Curiosamente, les resultan más accesibles las canciones menos contundentes. ‘Moshpit’ promete “ya no complacer a nadie” mientras se recrea en el trap, pero queda como un mero ejercicio de estilo. Y aunque ‘Focus’, que alterna ecos también traperos con un instrumental de arpa de fondo, funciona más como oración (“guíame, sabiduría, guía mi renacimiento”) que como canción que se sume a sus clásicos.

Por el contrario, la nana ‘La tendresse d’un mot’, interpretada junto a Sofiane Pamart, es una preciosa promesa de lealtad pese a las adversidades: “No importa el fracaso ni el éxito / Y si los demás se cansan de ti, si te abandonan, nunca olvides que yo me quedo” es un pasaje especialmente logrado. La canción, ensoñadora y flotante, representa la mejor faceta de ‘Offering’, aquella que se desprende de la armadura y abraza la ternura sin renunciar a la «complejidad de las emociones».

‘The Process’ aboga por afrontar el dolor sin anestesiarlo, aunque su mensaje tiene más calado que la canción en sí. El downtempo ligero de ‘Offering’, el corte titular, con toques de R&B, resulta más elaborado e incluye unos hermosos coros celestiales, y abre una segunda mitad donde el resentimiento deja paso a la luz. ‘I Know You Loved Me’ propone un mensaje especialmente profundo al describir un amor complejo: “Tú lo llamabas amor, sé que me querías”, cantan las hermanas.

En este tramo del disco destaca el single de ecos afrobeat ‘Hurry Hurry’, un tema ligero que funciona como bálsamo musical para la ola de calor, pero sobre todo predomina un mensaje de paz interior, que transmite la celestial ‘Good Life’ y especialmente la acústica ‘Lucky’, que cierra el disco con un gesto simple pero honesto: pedir perdón. Ibeyi se sintieron “frustradas” e “ingratas” en el pasado, pero ya no más, y su arrepentimiento suena tan sincero que conmueve: “Lo siento, lo siento, ahora veo que era afortunada”. Pura emoción, sin florituras.

Ibeyi presentarán ‘Offering’ en España los próximos 30 de noviembre en La Paloma de Barcelona y el 1 de diciembre en la Sala But de Madrid. Dentro de la península también ofrecerán un concierto en el Teatro Capitólio de Lisboa, el 2 de diciembre. Las entradas están disponibles aquí.