A raíz de unas imágenes «fake» que han aparecido en la red, Shakira ha decidido hacer un comunicado sobre las próximas elecciones presidenciales en Colombia. En las imágenes que se han ido borrando, apoyaba a Iván Cepeda, del partido político Pacto Histórico, que reúne partidos y movimientos de centro izquierda a izquierda.
La artista ha emitido un comunicado en el que es tajante al respecto: «las imágenes que circulan sobre mí apoyando a candidatos a la presidencia son falsas. Ni apoyo a ningún candidato ni he autorizado el uso de mi imagen en ninguna campaña».
Además, continúa asegurando que «su compromiso es con Colombia, con su democracia y con el derecho de cada colombiano a elegir en libertad». Sigue: «mi deseo es que estas elecciones se desarrollen con transparencia y en un entorno pacífico para todos los colombianos».
Shakira es noticia últimamente por ‘Dai Dai’, su canción para el Mundial con Burna Boy, que ya ha subido al puesto 28 en España tras una entrada tímida en listas. Además, es muy esperada su residencia en Madrid, para la cual aún queda alguna entrada a la venta.
Shakira desmintió cualquier apoyo a la campaña de Iván Cepeda y Aída Quilcué tras la difusión de un fotomontaje en redes sociales.
“La imágenes que circulan de mí apoyando a candidatos presidenciales son falsas”, aseguró la artista al diario ABC. pic.twitter.com/pjrpUlAqZR
Tan solo llevan tres años en activo, pero media puzzle, banda australiana liderada por Tom Peters, ya va por su cuarto álbum. Con un estilo inmediato, nervioso y rápido, ‘New Racehorse’ propone toda una exhibición de creatividad en solo 23 minutos. Lo mejor de todo es que suena como si se lo estuvieran pasando en grande en cada nota. Y es contagioso. ¿Cómo poder resistirse a un disco tan enérgico y lleno de buenas ideas?
La principal diferencia entre este proyecto y los anteriores es la sustitución de la caja de ritmos por un set de batería, aportando un sonido más orgánico. Algo perceptible desde ‘Knowledge’, que inaugura la secuencia con un riff endiablado y un gran dinamismo que marca lo que se puede esperar del resto del álbum. En cada canción suceden una infinidad de cosas, pese a su brevedad (ninguna supera los dos minutos y medio). ‘I Don’t Care’ no llega ni al minuto, y aun así, cada 10 segundos hay algo nuevo: un sample, un cambio de acordes, etc.
El bajo y la guitarra de ‘Out of the Rain’ crean una sensación de diluvio con una melodía festiva y pegadiza. ‘More Horse, Less Code’ es una excentricidad muy divertida donde hay espacio para la intrusión de un chocante pitido en medio de la canción y de la distorsión del sonido de una trompeta en su tramo final. En la spoken-word ‘Tea Time’, Peters narra una persecución en barco hasta ser cazado por un robot.
Las letras de media puzzle suelen estar cargadas de humor negro y crítica social, preocupándose por el auge de la tecnología y la situación política australiana (extrapolable al mundo entero). ‘My age, in Minutes and Seconds’ es una sátira sobre nuestros hábitos de consumo. Algo parecido puede decirse de ‘New Pet’, donde se ironiza sobre si tener una nueva mascota pondrá fin a la soledad del narrador.
En realidad, todas las canciones hablan de la vida moderna y de nuestras ansiedades sociales. Musicalmente, esto se traduce en esa velocidad eufórica que no da respiro, pero que tan atractiva resulta, como esos bajos enroscados de ‘Equine End of Life’ y ‘Dead Dog!’, que son desenfadados a la vez que reflexivos. En ‘New Racehorse’, media puzzle van directos al grano, sin dejar espacio para tiempos muertos. Su punk lo-fi inventivo y desacomplejado es todo un chute de adrenalina.
Un día después de actuar en Times Square, Madonna estrenó en Tribeca el cortometraje de 10 minutos de ‘Confessions II’, seguido de una entrevista que al final no pudo ser con Jimmy Fallon sino que hubo de ser con Anderson Cooper. Quienes consiguieron entrada definen el montaje de Torso «más como una película que como un videoclip de ninguna canción en particular», pues las 6 primeras canciones del disco aparecen tan solo durante un minuto y medio cada una, sin protagonismo de ninguna en especial. Es decir, este no es el anhelado vídeo de ‘Bring Your Love’, pues del tema solo aparece una estrofa y un estribillo. De hecho, Madonna insinuó en la entrevista que no habrá vídeos, pues los considera un formato de otro tiempo. El corto, que contará con un polémico uso de la inteligencia artificial, se subirá a Youtube el próximo lunes a las 17.00, hora peninsular española.
Al menos sabemos que Sabrina Carpenter aparece en la «película», pues alguien se olvidó de ponerla en el cartel. También aparecen varios famosos a modo de cameo: «Arca, Archie Madekwe, Benedict Cumberbatch, Cole Palmer, Debi Mazar, Gwendoline Christie, Honey Dijon, João Pedro, Julia Garner, Kate Moss, Odessa A’zion, Richard E. Grant, Shygirl, Lourdes».
Otro que no estaba acreditado pero aparece por sorpresa es el colombiano Feid, que hay quien afirma que «rapea» en el tema ‘Read My Lips’. Pese a las reticencias en el fandom de Madonna hacia las colaboraciones latinas, las canciones más escuchadas de ‘Madame X’ fueron las de Maluma y Anitta, y no las de Swae Lee y Quavo, además por una escandalosa diferencia, por lo que ahora ha intentado integrar a otro colombiano en un álbum de house, reto seguramente bien resuelto por Tainy, que co-produce la canción. El productor quizá más puntero de Latinoamérica es conocido por colaborar con Karol G y Feid, pero también por integrarlo con Skrillex y Four Tet. ‘Volver’ fue claramente una de las mejores canciones de 2023, y algo así podría llevar este disco a un lugar desconocido para Stuart Price.
En los últimos 5 años os hemos hablado en multitud de ocasiones de los virales de Feid. Numerosas veces ha tomado la lista entera española con sus lanzamientos. Sobre todo es conocido por sus colaboraciones con Bad Bunny, Karol G o Young Miko, pero también por cuenta propia. Su hit más house podría ser ‘FERXXO 151’. También -ojo- ha colaborado con artistas españoles como Sen Senra.
Pese a que de momento no se ha detectado una reacción muy negativa hacia ‘Read My Lips’, la canción que está concentrando todas las miradas parece ‘Danceteria’. Es la canción en la que Madonna menciona famosos y amigos de Nueva York y que hay quien ha definido como una mezcla entre ‘Everybody’ y ‘Vogue’; entre ‘Rapture’ de Blondie y ‘Groove Is In the Heart’ de Dee-Lite. El documentalista de Madonna Matthew Rettenmund la ha definido «como la canción que estábamos esperando».
‘Backrooms’ nace de un “creepypasta”, es decir, de una historia de terror viral en internet en la que se habla de espacios liminales laberínticos, como puede ser una oficina o un almacén vacíos. A raíz de ella, el youtuber Kane Parson creó una serie web cuyo éxito le ha llevado a firmar su primera película de la mano de A24 con tan solo 20 años.
El punto de partida es el descubrimiento de una habitación impersonal con luces fluorescentes que parpadean y a la que se accede por accidente, atravesando una pared. Un lugar aparentemente anodino, situado en una tienda de muebles, se convierte en un reflejo de las peores pesadillas del protagonista. El concepto es muy potente, y así lo expone un gran prólogo “found footage” que pone al espectador al borde de la butaca.
Sin embargo, los cimientos sobre los que Parson construye la historia son mucho más endebles de lo que prometía su premisa. ‘Backrooms’ lo apuesta absolutamente todo a la creación de una atmósfera desasosegante, muy lograda tanto en la manera en la que el cineasta mueve la cámara, como en los meticulosos diseños de producción y sonido, dejando el desarrollo narrativo en un frustrante segundo plano. Incluso los personajes protagonistas, interpretados con solvencia por Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, son marionetas al servicio de un guion que no les da ningún tipo de desarrollo.
Hay ideas visuales en su puesta en escena, que por momentos, consigue transmitir angustia. Lo que no hay es un propósito. Parsons juega desde el principio a ser críptico, a confundir al espectador, a inquietarlo, pero parece olvidarse de que detrás de un enigma siempre debe haber algo que merezca la pena descubrir. Y su película, que en todo momento posee un halo de importancia y solemnidad tremendos, desvela desde la primera escena todas sus supuestas metáforas sobre la salud mental, depresión, traumas, etc.
En apenas diez minutos, ya ha dicho todo lo que tenía de decir, y la hora y media restante es algo bastante cercano a la nada. Si al menos el cineasta se moviera en un tono más autoconsciente, permitiría que el espectador se divirtiera, pero lo único que logra con esa severidad es ahogar a su propia película. Porque por mucho que lo intente, no hay en ‘Backrooms’ reflexiones filosóficas profundas ni nada que incite a pensar. En esas ganas (comprensibles) de construir una obra relevante, de hacer “terror elevado”, es donde se evidencia la inexperiencia de Kane Parsons, que para la próxima, debería darse cuenta de que no hace falta sentar cátedra para ser eficaz.
Hoy 5 de junio llegan nuevos discos de Lizzo, Vince Staples, Bedouine, Death Cab for Cutie, Evanescence, Niall Horan, Modest Mouse y of Montreal, además de los discos sorpresa de Skrillex y Laura Marling, este último compuesto por versiones de canciones infantiles del armenio-canadiense Raffi. También destaca el debut de Imani Imani, fichaje de Kendrick Lamar.
Entre los estrenos potentes de la semana o del mismo viernes encontramos el nuevo adelanto de Madonna, el tema de Taylor Swift para ‘Toy Story 5’ o la colaboración de The Avalanches y Jamie xx.
La jornada también deja comebacks notables de Tinashe, Cupido, Ellie Goulding o Steve Lacy, además de un sorprendente reguetón de Bajocero X y regresos como Ryan Beatty, The Afghan Whigs, Alex Warren o Lori Meyers, junto al estreno de ‘Stone’, primer adelanto del disco póstumo de Prince, ‘Timeless’.
También hay novedades de Kelela, Peter Gabriel, Role Model, FLO, Weezer con Wednesday, Tierra Whack, Ona Mafalda, Natanya, Muse, Aleesha, Joji con The Kid LAROI, Isabel LaRosa, Hermanos Gutiérrez, Mala Rodríguez con MARC3LA, Latto con Doja Cat o María Peláe en clave tecnopop.
En portada también destaca el nuevo single de Belle and Sebastian, su himno no oficial para el Mundial escocés. Otro tema futbolero llega de Ava Max, mientras que Holly Humberstone reinterpreta varios temas de su último disco en clave folk.
En la primera jornada del Primavera hay dos protagonistas: Cameron Winter (y Geese) y la predicción meteorológica. Unos para bien, la otra, pues para mal. A primera hora, de momento, el tiempo aguanta bien y hay una cantidad ingente para ver a Cameron Winter en el Auditori. Incluso las entradas al festival sufren un pequeño colapso tan temprano como a las 16h. Yo, por eso, dirijo mis pasos al escenario Port a ver los portugueses Paus.
Esta es su gira de despedida. Pensaba que bromeaban, pero no: nos dicen que, si los volvemos a ver, es porque “nos hemos vendido bien caro”. Una pena: sus baterías siamesas están a pleno rendimiento, como la guitarra, el bajo y las programaciones. Su propuesta mezcla algo de math rock con algo de psicodelia, tropicalia incluso. Y todo tiene cierta velocidad de crucero, entre el bailoteo (a pesar del bochorno reinante) y la calma chicha tropical, hasta que aceleran cual metralletas, y nos meten una buena andanada para acabar. ¡Que los baterías van a acabar desollados!
El camino del Port al escenario Revolut está despejado (¡gracias, Cameron!) y se transita rapidísimo. Me quedé con las ganas de ver el show de Blood Orange en la Paral·lel 62, pero no hubo suerte con la reserva. Así que lo tengo que ver en escenario grande, rodeado de cotorras italianas. El concierto sigue bastante fiel al guión que explica mi compañero Jordi en su crónica del martes. Quizás, aquí, entre tanta gente, su versión al chelo eléctrico a lo Arthur Russell de ‘How Soon Is Now?’ tiene un recibimiento apoteósico. Y a pesar de la distancia, no pierde esa calidez tan soul.
Dev Hynes se reparte las tareas vocales con sus portentosos coristas, Ian Isiah y Eva Tolkin, esta última capaz de hacer que no echemos de menos a Caroline Polachek. También se reparte las tareas instrumentales: Dev es un frenesí de idas y venidas entre teclados, guitarra… Se le nota felicísimo en ‘Vivid Light’. Más feliz soy yo, que logro adelantarme y librarme de las cotorras. Le perdono que me recorte ‘Mind Loaded’, porque ‘Best to You’ se convierte en una fiesta gozosa. Para redondear, hubiera sido perfecto que todos esos saxos que se oyen estuvieran presentes y no pregrabados. Pero se lo perdonamos por imprimir aires de Prince a ‘You’re not Good Enough’. O hacer de ‘Charcoal Baby’ una purita jam funky.
Aunque el que se lleva el gato al agua es Tariq Al-Sabir, que aparte de tocarlo también casi todo, pone unas voces portentosas en ‘Countryside’. Mientras, Eva lo borda en la final ‘The Field’. Dev parece que nos quiere decir algo al cierre de su concierto, pero los aplausos y vítores del público le cortan. Sonríe y calla. Ha sido un concierto extraordinario. Quizás se echa de menos esa cualidad de recogimiento de dormitorio que respira ‘Essex Honey’, la delicadeza sobrenatural que recorre todo el disco. Quizás hubiera sido preferible haber degustado el concierto en un escenario más recogido. Pero ver a Blood Orange en su cima es un privilegio.
Gisela Jane
En el escenario Schwarzkopf voy a ver cómo ha crecido LaBlackie desde que la vi en el Monkey Week de 2023. Están empezando a caer las primeras gotas de agua, pero no parece nada importante. Aún más chula y divertida, ella solo se necesita a ella, la corista y la de las bases para llenarlo todo. Abre con ‘New York’, de su EP ‘2070’. Se dirige al público en catalán y suelta su hip hop sin concesiones. Nos pega tiros con la quinqui ‘Fugitivo’. Sin embargo, a eso de las 20h la lluvia empieza a arreciar. LaBlackie nos anima cuando nos ve mojándonos.
Y es divertido, y todos bailamos en nuestros chubasqueros de colores baratos. Nos pregunta si nos gusta el reggaeton. Pero se empieza a escuchar otra música de fondo. Me giro, y en el escenario Port están tocando… ¿The New Eves? ¿Agriculture? ¿Los han adelantado? Teóricamente, ambos escenarios van consecutivos y a esa hora no hay nadie programado. Y de repente, la simpática lluvia se torna un aguacero con mucho viento, lo que hace muy incómodo quedarse.
La lluvia arrecia, y opto por una retirada provisional hasta que amaine. Lo que no sé, en el momento de salir del recinto para guarecerme y descansar un momento, es que ya no podré volver a entrar: la información va llegando a ráfagas y se confirman algunas cancelaciones. Así que la retirada provisional se convierte, ay, en definitiva. Me quedo sin Massive Attack ni Father John Misty ni… Mañana será otro día…
Primavera Sound ha publicado un comunicado oficial en el que explica los motivos de seguridad que llevaron a la cancelación de varios de los conciertos principales del jueves debido a las condiciones meteorológicas adversas y a la aplicación de los protocolos de seguridad del festival. Además, la organización ha anunciado que el próximo lunes se abrirá el proceso de devolución del importe de las entradas de la jornada afectada.
Alrededor de las 21:00, con alerta amarilla activada por la AEMET y el Servei Meteorològic de Catalunya, rachas de viento de hasta 80 km/h y una lluvia persistente obligaron a la organización a detener parte de la programación por motivos de seguridad.
Durante la noche, el festival trabajó para intentar salvar algunos de los conciertos más esperados, incluyendo los de Massive Attack, Doja Cat y Bad Gyal. Incluso se llegó a anunciar una reprogramación tentativa del concierto de Massive Attack a las 00:30. Sin embargo, las condiciones meteorológicas no mejoraron lo suficiente en los escenarios más expuestos, lo que acabó imposibilitando definitivamente todas esas actuaciones.
Desde el festival se subraya que en todo momento se siguieron los protocolos de seguridad establecidos y que la prioridad fue proteger al público, los artistas y los trabajadores. La organización ha recalcado también que no se registraron incidentes graves.
Comunicado completo
«Ayer a última hora de la tarde, alrededor de las 21:00 y en alerta amarilla de Meteocat y AEMET, las condiciones meteorológicas obligaron a detener parte de la programación de la jornada del jueves de Primavera Sound Barcelona por motivos de seguridad. En primer lugar, la lluvia y las fuertes rachas de viento, que llegaron hasta los 80 km por hora, forzaron a cancelar la actuación de Alex G en el escenario Revolut (20:50) y a desalojar el espacio de forma temporal. El protocolo de seguridad establecido dicta que con rachas de viento tan fuertes no es seguro realizar conciertos.
Acto seguido, la persistente lluvia y el viento hicieron imposible que el equipo de Mac DeMarco pudiera realizar su montaje a tiempo en el escenario Occident (21:55), llevando también a la cancelación de su actuación por no poderse cumplir las condiciones de seguridad necesarias para ello.
Los escenarios CUPRA, Schwarzkopf y Port siguieron con su programación prevista, pudiéndose celebrar los conciertos de Oklou y Father John Misty (CUPRA), Agriculture (Port) y Skullcrusher (Schwarzkopf) y posteriormente el resto de la programación hasta el final. Los escenarios Plenitude, The Levi’s Warehouse y CUPRA Pulse también recobraron paulatinamente la normalidad.
Paralelamente, la organización del festival se puso a trabajar incansablemente junto a los equipos de Massive Attack, Doja Cat y Bad Gyal para que las actuaciones de los escenarios Estrella Damm y Revolut pudieran retomarse a lo largo de la noche. Alrededor de las 23:30, y contando con un pronóstico meteorológico más favorable, el festival comunicó que la actuación de Massive Attack daría inicio a las 00:30 (estando prevista inicialmente para las 21:55), siendo esta la intención tanto de la banda como del festival.
Desgraciadamente, la lluvia y especialmente el viento persistieron en la zona de dichos escenarios, imposibilitando finalmente por razones de seguridad la actuación de Massive Attack en el escenario Estrella Damm, de Doja Cat en el escenario Revolut (prevista inicialmente para las 23:30) y de Bad Gyal en el escenario Estrella Damm (prevista inicialmente para la 1:30). Al ser los dos escenarios más expuestos a la lluvia y al viento por su ubicación y su tamaño, los motivos derivados de las condiciones meteorológicas no garantizaban la seguridad para retomar la actividad en ambos pese a los esfuerzos realizados.
Entendemos y compartimos la frustración y la tristeza del público ante esta situación, que no es la que deseábamos para la primera jornada de Primavera Sound Barcelona 2026. La organización del festival siguió en todo momento los protocolos de seguridad establecidos y priorizó ante todo la seguridad de público, artistas y trabajadores. Agradecemos al público asistente su comprensión y confirmamos que, a pesar de la dificultad de la situación, no hubo ningún incidente grave.
El lunes se detallará la operativa de devolución de entradas de día del jueves, cuyo importe se devolverá.
El festival abrirá esta tarde sus puertas a las 15:45 con total normalidad para dar comienzo a la segunda jornada del festival, que contará con las actuaciones de The Cure, Addison Rae, PinkPantheress, Ethel Cain, Skrillex, Amaarae, Ralphie Choo o Slowdive entre muchísimos otros«.
Un jueves pasado por agua… y viento
Tras los primeros conciertos vistos en Primavera à la ciutat, Primavera Pro o incluso en la jornada inaugural del Fórum de este miércoles, llegaba el turno de abrir las puertas de Primavera Sound 2026 a lo grande.
Cameron Winter ofrecía un muy comentado show en el Auditori a primera hora, para el cual se generó una impresionante cola desde el mismísimo mediodía; Blood Orange llenaba el escenario Revolut junto a su banda; y Ravyn Lenae deslumbraba con un R&B de trazos rockeros, a medio camino entre Michael Jackson y una banda de indie… pero la lluvia hacía su aparición hacia las 20.00 horas.
Geese aguantaban el chaparrón estoicamente, mientras la organización se esmeraba en repartir chubasqueros gratuitos en varios puntos del recinto. Sin embargo, los escenarios grandes decidían parar su actividad a eso de las 21.00 horas, siendo desalojados. La organización informaba de las cancelaciones de artistas como Mac DeMarco y Alex G en redes sociales.
Al escampar, Oklou sorprendía ofreciendo su set en el Escenario Cupra en torno a las 21.30, haciendo vibrar a los miles de asistentes a sus hits entre el hyper pop y el ambient, incluso celebrando una de las mayores audiencias que jamás había tenido. De alguna manera, su música parecía la banda sonora del mal tiempo y de la incertidumbre que se cernía sobre el recinto.
Mientras los shows de Father John Misty y Massive Attack seguirán adelante, Doja Cat informa en redes de su cancelación por el mal tiempo.
Madonna ha estrenado ‘Love Sensation’, el tercer avance de ‘Confessions II’, a la vez que ha protagonizado una concurrida presentación del disco en el Times Square de Nueva York con Grindr como marca colaboradora.
La peculiaridad del lanzamiento es que es un bonus track de la edición deluxe de ‘Confessions II’, que contiene 16 temas en lugar de 12. Sin embargo, es el único bonus insertado en medio del tracklist y no al final, por lo que desde el principio parecía tener estatus de posible single.
‘Love Sensation’ deja esa rara «sensation» de saber mejor que un bonus, pero no de ser tan bueno, en principio, como los dos singles anteriores. Alguna melodía demasiado parecida, demasiado pronto, a la de ‘Bring Your Love‘, resta impacto a la canción.
Sin embargo, la composición melódica de ‘Love Sensation’, en todo su esplendor disco, sí es mejor, más elegante y pegadiza, de lo que probablemente sugiere la producción nu-disco tirando a genérica de Stuart Price, que, al final, se parece poco al ‘Love Sensation’ (1980) de Loreatta Holloway, y más a revisiones dosmileras como ‘Lady’ de Modjo, de parecidas texturas instrumentales.
‘Love Sensation’ habla de un amor que va más allá de lo romántico y aporta seguridad y confianza. La ambigüedad de la letra parece apuntar tanto a una persona («when you’re here with me, there’s nothing that we cannot do»), como a un sentimiento de fe («Whenever I doubt you / I have a premonition / And I can see clearly / Where I should be»). El puente -la mejor parte de la canción- incluye una referencia psicodélica, siendo el amor esa «droga» que lleva a Madonna «a lo alto del cielo».
Taylor Swift, además de ultimar los detalles de su boda, aparentemente de cara al próximo 3 de julio, tiene nueva música. La cantante acaba de lanzar el tema principal de la banda sonora de ‘Toy Story 5’.
La película se estrena en cines el próximo 19 de junio, pero es este viernes 5 de junio cuando se publica el tema que ha escrito Taylor, que recibe el nombre de ‘I Knew It, I Knew You’.
‘I Knew It, I Knew You’ marca el regreso de Taylor Swift al country tras su periplo pop de más de una década. Acompañada de su gran aliado, Jack Antonoff, Swift construye una contenta canción sobre reencontrarse con alguien después de mucho tiempo, lo cual tiene sentido por ‘Toy Story 5’ pero también por su regreso a sus raíces americanas.
La paleta instrumental de ‘I Knew It, I Knew You’ incluye armónicas y banjos, también guitarras acústicas y eléctricas, y la melodía es feliz y reconfortante. Musicalmente, Taylor no propone una evolución radical de sus raíces, pero sí natural.
La mejor noticia es que Swift no cuela una cara b, sino una canción bastante sólida, con cara y ojos, que probablemente sirva a la cantante como apuesta para los Oscar. Sin ser uno de sus singles más contundentes, tiene todo el sentido en su carrera, y vista dentro del contexto de ‘Toy Story 5’ -una película infantil- es mejor de lo esperado.
La cantante ha escrito en Instagram que está muy emocionada por este tema: «siempre he soñado con escribir para estos personajes que siempre he adorado desde que era una niña de 5 años y vi la primera película de ‘Toy Story’. Me enamoré enseguida de ‘Toy Story 5’ y tuve la suerte de conocerla desde los albores de su creación. Escribí el tema en cuanto llegué a casa de ver la película. A veces simplemente lo sabes».
La historia de que Madonna llegó a Nueva York con 35 dólares en el bolsillo ha sido contada, quizá exagerada, demasiadas veces. Pero la elección de su ciudad de adopción para presentar las canciones de ‘Confessions II’ está llena de simbología, pues también fue la ciudad de Stonewall, donde comenzó la lucha de los derechos LGTBIQ+ -como cada Pride Month hay que recordar-, y donde también la pandemia del sida se llevó la vida de demasiada gente.
«Toda la gente que conocía se había muerto, así que me mudé a Los Ángeles» es algo que Madonna llegó a decir en cierta ocasión, solo para después volver y escribir ‘I Love New York’ para ‘Confessions On a Dance Floor’, asqueada de la vida hollywoodiense.
Todo esto ha cobrado nuevo sentido en la performance que Madonna ha ideado para Times Square, patrocinada por Grindr, o al revés. En la forma se nota que ha elegido el mismo equipo que desarrolló ‘Brat’ y ‘Lux’: Special Offer han cogido de la primera la misma performance callejera, y de la segunda las carreras que se han pegado los bailarines, en la línea de lo visto con Rosalía en la Gran Vía de Madrid. En el contenido, todos los campos semánticos eran una referencia a Madonna.
‘Confessions II’ es una celebración de la pista de baile como refugio y así, ha hilvanado 3 canciones de la primera parte con 3 canciones nuevas. ‘I Feel So Free‘ como la perfecta introducción en la era; ‘Bring Your Love‘ en un remix sin Sabrina Carpenter que hace replantear su gusto por los featurings; y una ‘Love Sensation’ un tanto genérica pero muy disfrutona, todas ellas adornadas con fondos amarillos, rosas y violetas, en sintonía con las 592 variantes del disco que se están vendiendo.
Después, 3 clásicos de ‘Confessions I’: ‘Get Together’, ‘I Love New York’ con referencia a la represión policial, y finalmente ‘Hung Up’. 3 canciones que Madonna ha rechazado honrar durante 20 años, obsesionada siempre con reinventarse a sí misma.
Lo curioso es que hay algo de novedad en esta era revivalista: son emocionantes sus guiños en pantallas a amigos que fallecieron son sida, nos suenan de algo sus guiños políticos (faltó ‘Sorry’), sí. Pero los momentos que pelearán por ser icónicos de este show en Times Square no han sido ni ‘Hung Up’ ni ‘Get Together’, sino esa recreación de la portada del disco actual en el momento de salida, con un velo. Y sobre todo ese instante en que le han colocado un altavoz en el coño durante el remix de ‘Bring Your Love’. Eso no era ‘Confessions I’: es la Madonna de 2026. La Madonna excesiva que se cuelga de una gran altura frente a un eye rolling colectivo, siempre coqueteando con la idea de morir en el escenario. Qué menos si te llamaron la reina del pop durante 40 años.
Por eso, incluso en sus momentos más débiles, el show ha resultado icónico. Obviando el momento flashmob, porque nunca le pegó tal horterada, Stuart Price recogiendo velos y complementos, y guardándolos a conciencia en una cajonera en plan «a nosotros no nos vuelven a robar la ropa como en Coachella», es ese detalle que evita que esto sea simplemente un ejercicio de nostalgia. Ese que te hace preguntarte excitado qué será lo siguiente que ocurrirá con Madonna.
Tras cuatro años de espera, Los Punsetes anuncian su regreso con ‘Una persona triste’, primer single de un nuevo álbum producido junto a Paco Loco. La nota de prensa define la canción como “un punto y aparte trágicamente sosegado para una carrera de cinismo y mordacidad sin tregua” y habla de “la huida hacia delante de alguien derrotado por la vida”.
La letra retrata a un personaje atrapado entre la resignación y el fracaso cotidiano, mientras la banda despliega uno de esos desarrollos imprevisibles marca de la casa, entre órganos surf y afilados riffs de thrash metal que se «amontonan en una bola de nieve».
El estribillo es automáticamente uno de los mejores de su carrera. “Hay un camino que lleva a una pendiente muy potente” y después la repetición de «y evidencia que estás hecho de deshechos / hecho de desechos» construyen un tema con madera de himno instantáneo… como los mejores estribillos de Carolina Durante. Una comparación que cobra sentido ahora que la banda de Diego Ibáñez vuelve a ejercer de telonera de Los Punsetes, cerrando el círculo: Carolina Durante empezó precisamente abriendo para ellos.
En la música de Kurt Vile hay una permanente sensación de espontaneidad, como si se negase a que sus canciones fueran espacios cerrados y quisiera que estas fluyeran y encontraran sus fronteras por sí mismas. Ese gusto por la expansión se traduce en un efecto relajado que invita a dejar a un lado el frenesí del día a día y dejarse llevar por los paisajes crepusculares que dibuja su guitarra.
‘Philadelphia’s been good to me’, su décimo álbum en solitario, es otro bienvenido añadido al canon Kurt Vile, con pedales hipnóticos y guitarras cálidas que forman un universo tan reconocible como acogedor. En esta ocasión, el cantautor rinde homenaje a su Filadelfia natal, un lugar sobre el que han cantado dos de sus mayores ídolos, Neil Young y Bruce Springsteen. A diferencia de él, ninguno de ellos es de allí, y Vile bromea sobre esto en ‘You don’t know cuz it’s my life’, guiñándoles el ojo diciéndoles que no saben de lo que hablan, pero que los quiere igualmente.
Un sentimiento doméstico recorre todo el disco, que nos lleva por carreteras para él familiares como Lincoln Drive, por la que pasa casi a diario y que menciona en ‘Zoom 97’. La canción no solamente retrata el hogar desde la geografía, sino también desde las personas que lo construyen. El amor fraternal está presente en una letra que llega a la conclusión de que “el amor verdadero es la droga más pura”.
Aunque hay algo en la música de Kurt Vile que es difícil separar de los estupefacientes. No de manera de literal, sino por esa voluntad viajera y psicodélica intrínseca a su estilo. En ‘Philadelphia’s been good to me’ sigue habiendo mucho de esto, de instrumentos que se enredan en bucles que no parecen tener fin (ni falta que les hace). En ‘99th song’ aprovecha los últimos momentos de su pedal red looper “antes de que el software explote” en una jam de diez minutos que, como la propia letra indica, se mueve lento, sin grandes cambios. Y es que las prisas no son algo compatible con el cantautor de Filadelfia, que disfruta de aventurarse en melodías que no buscan dirigirse a ningún lugar en particular, como la instrumental ‘Red Room Dub’, en la que su guitarra eléctrica se enrosca creando una atmósfera calurosa y nostálgica hasta perderse finalmente en un fade out.
Así de escurridizas son las canciones de este nuevo trabajo, que por muy estructuradas que puedan estar, siempre suenan como si estuvieran huyendo de ser percibidas como un mundo cerrado. Son organismos con vida propia, diseñados para perderse en los recovecos de sus acordes oníricos. A veces, logran ser emocionantes, como ‘Every time I look at you’, una carta de amor a su hija en la que narra el privilegio de verla crecer. Otras, levantan el ánimo, como ‘Chance to Bleed’, una oda al rock and roll cuyo guitarreo sucio transporta a un bar de carretera.
En cualquiera de los casos, Kurt Vile defiende estas composiciones con oficio, transmitiendo en sus melodías su lado más sentimental y maduro. A estas alturas, no se trata de sorprender a nadie, sino de hacer que los de siempre se queden. Y ‘Philadelphia’s been good to me’ construye un hogar conocido que no hará que ningún fan le dé la espalda.
Los conciertos de Primavera a la Ciutat dibujan un panorama tan apetecible como los del Fòrum. Apetecible y también inabarcable: aquí toca también escoger y dolerse de los solapes.
Mi ruta se inicia el lunes en Paral·lel 62, con Alasdair Roberts y Current 93, popes del neo-folk. Alasdair es un cantautor folk escocés de la vieja escuela británica, a la manera de Shirley Collins. Solo a la guitarra desnuda, alto y flaco, instalado en un rincón del escenario, sin apenas moverse, ofrece un concierto denso y pastoral. Como un juglar medieval, usa su voz fina, pero intensa y expresiva, para entonar canciones tradicionales, de las cuales no nos llega del todo la letra, pero si el sentimiento. Y para el final, nos regala dos canciones más animadas, como de taberna. Árido, pero hermoso.
El concierto de Current 93 se abre con proyecciones y música inquietantes que maneja una sola persona: ahora una casa de campo abandonada, ahora el extrarradio de una ciudad, acompañadas de música ambient. Poco a poco, las imágenes son más abstractas e inquietantes, la música más industrial. Llevamos unos buenos minutos así, la banda no sale, el público comienza a rebullirse. Media hora después, aparece una segunda persona y empieza a sonar… ¡’Rivers of Babylon’ de Boney M! Ahí ya nos miramos con incredulidad. ¿Seremos víctimas de una tomadura de pelo? Pues no: luego nos enteramos de que la primera parte es una película del artista visual Davide Pepe y que el que pinchó a Boney M era un miembro de Nurse with Wound, que acompaña a Current 93 en esta gira.
Christian Bertrand
Porque tras estos 40 minutos de proyecciones, cuando salta al escenario David Tibet, líder de Current 93, el ambiente cambia. Acompañado de violín, piano, hasta gaita y sin batería, Tibet ofrece un gran recital, carismático y entregado a la narrativa inquietante, con su expresiva voz rasposa de duende maligno, que a veces se afina hasta darle una tesitura femenina. Ora se acercan al pop psicodélico de Love, ora a las murder balads. Es capaz de darle tono de fiesta al grito de “Death!” en ‘This Carnival Is Dead and Gone’. O que los pajaritos que se oyen en ‘Bright Dead Star’ acaben pareciendo inquietantes.
Current 93 nos quieren ofrecer algo primigenio, pero con un voluntad expansiva. Hay baladas pastorales inglesas chungas a base de flautas en ‘Mary Waits In Silence’ y también se acercan al techno duro si es menester. Hay calma tensa pero también momentos para el arrobamiento, como en el sentido ‘Imperium V’. Y como para reírse un poco de su propia trascendencia, de su imagen de gurú, Tibet va de lino blanco y lleva una camiseta de… ¡Minnie Mouse! Un recital trascendente, intenso y también tremendamente entretenido.
El martes hice vía a la 2 de Apolo. El plato fuerte eran Cardiacs, pero abrió la jornada una propuesta tan diferente a la de los británicos como Faten Kanaan. De la jordana hay muy poca información en internet: solo su música, paisajista, ambiental, en las plataformas. Recuerda a Suzanne Ciani, por lo aplicada que se la ve tras la mesa, manejando programaciones. Hay ambient y escapismo, bastante sombrío, demasiado ceremonioso, casi eclesiástico. El público está bastante atento, pero la propuesta no deja de ser ardua.
Pero aquí la gente está por Cardiacs. Hay una nutrida representación en la 2 de Apolo de británicos sesentones dándolo todo. Su líder Tim Smith falleció en 2020 y su hermano Jim Smith dirige ahora su particular barco de los locos: Una nutrida banda uniformada reparte sin descanso ni pausa rock animoso, psicodélico, que puede sonar como una mezcla imposible entre They Might Be Giants y Devo a ratos. O dedicarse al rock duro con saxos desquiciados. No ofrecen tregua en sus canciones concatenadas, muy pegadizas y, a la vez, muy poco obvias. Fiestón arriba y abajo del escenario.
Clara Orozco
El miércoles, entre el hype de Geese en Paral·lel 62 y la jornada de inauguración en el Fòrum, sorprende ver el Razzmatazz lleno hasta la bandera para ver a los escoceces Mogwai. Los asistentes somos, ehem, talluditos (40-50 años) y locales en su mayoría. ¿El concierto? Espectacular. Un ejemplo perfecto de comunión entre el grupo y el público. Un puro éxtasis colectivo de postrock, distorsión guitarrera, paisajes, calma y furia. El sonido en Razzmatazz es buenísimo.
Mogwai arrancan calmados y bucólicos con ‘Yes! I AM a Long Way from Home’ de ‘Young Team’, pero van cogiendo carrerilla. Sus distorsiones suenan curiosamente balsámicos. El público empieza a chistar a los que osen hablar. Aquí solo cuenta la música, las luces, y dejarse llevar. El desarrollo del concierto está siendo extrañamente emotivo, incluso ligero. ‘Haunted by a Freak’ suena hasta acogedora. Pero cuando llega ‘Mogwai Fear Satan’, se desarrolla un brutal momento de comunión. Todo está rojo. Nadie habla. Mogwai van bajando, van bajando, volumen y ritmo. Cada vez más calmo. Solo escuchas la respiración de los asistentes y el ruido de los vasos en la barra. Y entonces… ¡el ESTALLIDO! Todo el Razzmatazz ruge como una sola persona. Piel de gallina.
Para rebajar intensidad, ‘Fanzine Made of Flesh’, de su último disco nos hace bailar con su voz vocoderizada. De hecho, el tramo final del concierto es contundente, pero menos denso. ‘Lion Rumpus’ suena hasta a rock distorsionado convencional… hasta que hacen ver que marchan para REGRESAR con ‘My Father my King’: veinte minutazos de viaje hipnótico y ensordecedor, con la batería atronando especialmente. Como estar metida en una centrifugadora sónica. A la salida, un colega bromeaba que, tras esto, ya podía acabar el festival. Hombre, no. Pero va a costar encontrar un concierto tan intenso y extático como este de Mogwai…
Ni un minuto de cortesía. Cuando el reloj marcó las 20h, toda la sala Paral·lel 62 de Barcelona estaba pidiendo a gritos la salida de Geese, evidenciando las tremendas ganas que había del debut de la banda en España. Las entradas, destinadas principalmente para los abonados de Primavera Sound, con excepción de un pequeño cupo abierto al público, volaron. Esto no es el dato a destacar, sino una obviedad. El dato es el amplio abanico de edades que se apreciaba en el recinto, con algunos de los asistentes más mayores incluso quedándose después del concierto con la esperanza de que la banda les firme su vinilo favorito. Es que Geese es para todo el mundo.
‘Husbands’ empezó a sonar a las 20:01. La puesta en escena, elegante. Durante la mayor parte del show, las luces eran mínimas y un aura de misterio envolvía a la banda, excepto en momentos clave en los que todo se iluminaba: el clímax de ‘Islands Of Men’, el momento de éxtasis de ‘Taxes’… En cambio, en los instantes más salvajes, como en ‘2122’, las luces eran dignas de un buen dolor de cabeza. No sé si estas fueron las partes que más disfrutó el público general, pero desde luego la pista estaba predispuesta a todo ello. Se vio con el concurso de volteretas en el foso abierto de ‘Trinidad’, con los vasos con hielos volando al escenario (uno de ellos, a escasos centímetros de impactar contra los pedales de Emily Green), y con algunos de los pogos más brutales que yo haya visto.
Gisela Jane
Después de semejantes niveles de intensidad, la gente claramente necesitaba agua, lo cual provocó uno de los momentos más divertidos del concierto: Cameron Winter hablando español. Este ya había comenzado el set con un “hola”, pero se dejó llevar hacia la mitad del show. “Necesitan agua”, le dijo a su equipo con una pronunciación casi perfecta. “Esta gente necesita agua”, repitió, medio riéndose. El agua llegó. De repente, giro de 180º cuando alguien del público le dice algo (imposible de descifrar desde donde yo estaba) y Winter responde simplemente: “Y tu mamá también”.
Esta actitud bromista es un contraste total con lo que pasa durante las canciones, en las que Cameron parece construir su propio mito con cada interpretación. Es lo que le dijeron a Zane Lowe: “Lo único que nos tomamos en serio es la música”. Hasta el técnico de luces se suma a este cometido, poniéndole bajo el foco en determinados momentos de la velada. En una entrevista con The Guardian en 2024, Winter aseguró que lo que más disfruta del público es la confusión. Que no sepan cómo reaccionar a lo que están viendo. Justo así me sentí yo durante la enorme ‘Long Island City Here I Come’. Es la única canción del set en la que el vocalista toca el piano. Claro, porque se debe hartar en sus conciertos en solitario. Sus dedos son capaces de callar a toda la sala, incluso cuando todavía no están reproduciendo el tema que toca.
Gisela Jane
El desconcierto se plantó desde el principio de la canción, con un micro que no funcionaba bien. Su voz era casi imperceptible encima de la caótica instrumental. Me llegué a preguntar si esto era normal en sus conciertos, ya que ocurrió exactamente lo mismo cuando les vi por primera vez en Suiza, pero no lo es. En aquella ocasión, el público se lo hizo saber. En esta, la pista estaba ocupada haciendo un corro mortal. Spain is different, ¿no?
Cameron se levanta y vuelve al micro principal, que sí funcionaba. Fue una de las poquísimas veces en las que no entendía nada de lo que estaba pasando en un escenario: mientras el público esperaba un pogo que no parecía llegar nunca, volviéndose cada vez más inestable, Winter se dedicó a bailar (o eso creo) como si fuera una serpiente saliendo de una cesta de mimbre. Hasta que dio al público lo que quería: “Here I come”, soltó delicadamente en el micro. Jaleo total.
Al ser mi segundo concierto de la banda, pude fijarme en las sutilidades que uno obvia la primera vez y que demuestran que Geese funciona tan bien porque ningún integrante es reemplazable, ya sea Max Bassin entrando en trance con su kit de batería o Emily construyendo los efectos ambientales con sus pedales como si fuera la primera vez. Aquí radica la grandeza de Geese, justamente: se mueven por el escenario como si fuese la sala de ensayo. Las canciones están vivas y nunca son interpretadas de la misma forma, aparte de ser ya de por sí geniales composiciones. ‘I See Myself’ suena como si hubiese salido en ‘Getting Killed’, ‘Cowboy Nudes’ se convierte en una jam experimental y ‘Half Real’, tranquilita de fábrica, es ralentizada todavía más. Dicho de otra forma: cada concierto es realmente único.
Gisela Jane
Desde la primera nota, el ambiente de la Paral·lel era de celebración. No sé si es porque la banda por fin estaba en España, o por los calores del ambiente, o por las personalidades que se encontraban en el recinto, desde Cala Vento hasta Latin Mafia. Lo que está claro es que ninguno de los que estuvimos ayer en ese concierto vamos a pensar que Geese es una operación psicológica, como tanto se ha dicho de ellos. Un producto que solo es marketing no sería capaz de provocar tantas emociones diferentes en la audiencia, y de forma tan efectiva. ‘Trinidad’, que ayer sonó como salida de Black Sabbath, podría estar a la altura de los incendiarios himnos de los Sex Pistols por cómo zarandeó a los asistentes, literalmente. Por otro lado, el grupo demostró en ‘Cobra’, y especialmente en ‘Au Pays Du Cocaine’, que también son capaces de transmitir la ternura más pura. Tanto, que parece que sean capaces de absolutamente todo. Asunto zanjado. El hype puede estar a la altura de la realidad. Solo tienes que ser Geese.
Marjane Satrapi, autora del enormemente popular cómic ‘Persépolis’ y cineasta, ha fallecido a los 56 años, según recoge la prensa francesa a partir de un comunicado enviado por su familia a la agencia AFP. En él se lee: “Marjane Satrapi falleció de tristeza poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida”. Ripa, actor, guionista y productor, murió en abril de 2025.
Satrapi deja una de las obras más influyentes del cómic contemporáneo. ‘Persépolis’ cuenta su infancia en Teherán y el impacto del cambio político en Irán tras el derrocamiento del Sha en 1979 y la llegada de la República Islámica. El cómic fue adaptado al cine en 2007 junto a Vincent Paronnaud, una versión que acabó logrando una histórica nominación al Oscar a mejor película de animación.
Tras años alejada del cómic, Satrapi regresó en 2023 con ‘Mujer. Vida. Libertad‘, un proyecto colectivo con autoras iraníes en el que también participaron nombres como Paco Roca o Joann Sfar -una especie de “brigada internacional” del cómic, como lo definió ella misma-. El libro abordaba las protestas surgidas tras la muerte de Mahsa Amini en 2022, asesinada por la policía de la moral por llevar mal colocado el velo.
El cartel «Steve Albini’s home» es uno de los primeros elementos visuales que ven los asistentes de Primavera Sound al llegar al Fòrum, este miércoles de jornada inaugural. Es un recibimiento cálido y acogedor: Primavera se siente como casa. Pero el festival subraya también su componente político colgando un cartel de «NO WAR» que mira al mar, con letras recicladas de letreros de «Primavera Sound» anteriores.
El festival, de cartel verdaderamente paritario, sigue comprometido con las causas sociales que lo identifican y este año, por ejemplo, también cuenta con la participación de los manteros de Barcelona, representados por la Cooperativa Popular de Venedors Ambulants de Barcelona, para la creación de la camiseta “Youth Against Fascism”, lema sacado de un tema de Sonic Youth de 1992, indicando que las camisetas han sido «fabricadas por un inmigrante».
La jornada inaugural se ha convertido en un evento muy significativo por sí mismo, sobre todo desde el pelotazo de la actuación de Stella Maris en 2024. El reclamo principal de este año es Wet Leg, como aquel año lo fue Phoenix o el año pasado La Casa Azul, pero los conciertos previos empiezan a atraer público ya desde las seis menos cuarto de la tarde.
Christian Bertrand
Es a esa hora cuando actúa Ouineta, una de las sensaciones actuales del pop catalán. La artista, que conocimos por el hyperpop “bubbly” de ‘DM’s’ y que en su faceta de bailarina acompañó a Rigoberta Bandini en el ‘Ay mamá’ del Benidorm Fest, ha hecho un rebranding enfocado en el pop dosmilero de divas tipo Beyoncé, a la que evocan sus coreografías con bastón de colores y melenazos, pero sin renunciar a cierto humor escénico y poniéndole mucho morro al asunto.
Mejor pop star que rapera, presenta su disco ‘Ouineta Verificada’, lleno de producciones de acabado mainstream como ‘La roda’ o ese ‘Tai Chi’ que seguramente has oído en un anuncio. Temas como el afrobeat hiperdefinido de ‘Buganvilla’ muestran a una artista con buen oído para interpretar el presente, mientras la puesta en escena apuesta por lo absurdo, anunciando en pantalla “dancebreaks” con letras en comic sans, recurriendo a bailarines “furby” o sampleando el ‘Milkshake’ de Kelis. Maria Jaume y Mushka -que, por añadir algo de salseo, es pareja de Ouineta- son las invitadas.
Christian Bertrand
Uno de los mejores grupos renovadores del post-punk en Reino Unido, Yard Act no tienen el potencial masivo de Fontaines D.C., pero su música es una explosiva batidora de influencias que te estalla en la cara cuando menos lo esperas. En 2023 publicaron una obra maestra de ocho minutos, ‘The Trenchcoat Museum’, que no figura en ninguno de sus discos -ni lo hará en el que sale en julio- pero sirve para cerrar su set en el Primavera creando una atmósfera vertiginosa y arrolladora.
La intensidad del show es tal que el líder James Smith termina rojo como un tomate sobre el escenario, algo que quizá no vaticina la introducción de saxofón mediante, pero a la que por supuesto llevan las guitarras efectivamente excitantes de ‘Thrill of the Chase’ o esa ‘You’re Gonna Need a Little Music’ aún inédita. Encantado de ver nuestras “hermosas caras”, James es el típico frontman que parece poseído por la música, y el resto de la banda construye un set de post-punk muy bien engrasado, con tendencia al tempo acelerado, por momentos pareciendo unos Franz Ferdinand desbocados.
Christian Bertrand
Dice un amigo que entre los shows de Yard Act y Guitarricadelafuente se da un reemplazo entre público británico y catalán (por cierto, se oye mucho catalán en la jornada inaugural; se nota que el Fòrum no recibe aún a las hordas de asistentes internacionales hasta hoy jueves; algunos, por cierto, llegan a mi humilde barrio).
La gira de ‘Spanish Leather’ continúa y, un año después de su estreno en el Poble Espanyol, vuelve a Barcelona con tema nuevo (‘Calypso’) y algunos de los cambios vistos ya recientemente en Murcia y otros festivales. Guitarricadelafuente, que acaba de reunirse con Blood Orange, sigue entregado a la voluptuosidad, posando con pies de micros o tirándose literalmente al barro, ya que una parcela del escenario se ha llenado de barro para que Álvaro se ensucie piernas y brazos. Después vuelve con cambio de vestuario, incluyendo unos tirantes deportivos que transparentan su pecho.
La cámara enfoca gemelos y trasero de manera muy estratégica, y todo el show, como ya hemos comentado, está construido en torno a la sensualidad de Guitarricadelafuente. El gran escenario de Primavera, además, permite mayor despliegue escénico: un par de anillas de gimnasia cuelgan desde el techo para el lucimiento de dos bailarines; después, otros dos bailarines protagonizan una extraña -no sé si muy bien acogida- pelea de barro. Por supuesto, Guitarricadelafuente actúa encima de un potro, y el final de ‘Tramontana’ luce una chaqueta tipo militar/escénica que personalmente no había visto y que subraya el barroquismo de la canción.
Transitando del stomper neo-folk de ‘Futuros amantes’ a la emoción desnuda de ‘Conticinio’, Guitarricadelafuente ha conseguido que el público coree «tu culo en la Barceloneta es folclore», y como él también es folclore, no duda en bajar a la pista en un punto del concierto, atravesando varias filas de gente. El momento curioso del show lo protagoniza la “llamada” de “BG”, es decir, Bad Gyal, que interviene por videollamada para apoyar a Guitarricadelafuente y saludar al público, antes de su pase de hoy.
Christian Bertrand
La gran baza internacional de la jornada “gratis” de Primavera Sound la ha protagonizado Wet Leg con su rock furioso pero divertidísimo, representado por los estribillazos coreados por cientos de personas de ‘catch these fists’ o la enorme ‘wet dream’, y encarnado en la propia líder del grupo, Rhian Teasdale, que, como intentando competir con Guitarrica, también presume de bíceps y lleva unas bragas de cuero sobre sus mini shorts, pareciendo una especie de luchadora libre punk.
Rhian es, lógicamente, la cara más visible de Wet Leg gracias a su carisma natural, magnética presencia escénica y una voz entre el susurro y lo autoritario, pero quizá más destacable es la manera en que sus canciones llenan el gran espacio escénico, sonando igual de vastas que bailables y afiladas; alternando de la épica de ‘chaise longue’ a la ternura de ‘u and met at home’, al fin y al cabo una canción de amor. A mi lado, un grupo de amigas gritando todos los estribillos simbolizan el alcance de este grupo.
Hacia el ecuador del show, Wet Leg pide ayuda al público para gritar: es al final de ‘ur mum’ cuando Rhian nos pide que gritemos con todas nuestras fuerzas, y de repente deja de sonar la música para dejar espacio al griterío ensordecedor del público. Hablando de estribillos coreados por el público, el “get lost forever” de ‘mangetout’ sirve de colofón para una noche que nos invita a abandonar amablemente el recinto, poniendo ‘Careless Whisper’ de George Michael a todo trapo.
¿Qué han estado haciendo los chicos de ‘Euphoria’ después del instituto? Con esa pregunta arranca la tercera temporada de la serie más exitosa de HBO. Rue/Zendaya responde: “Nothing good”. Lo que sigue es la ilustración de ese “nada bueno”. El rumbo que han tomado sus vidas no podría ser más coherente desde un punto de vista dramático: Rue trafica con drogas, Cassie se dedica al porno, Nate se mueve en negocios turbios y Jules pinta y ejerce de sugar baby.
Quienes acusan a Sam Levinson de haber dado un volantazo absurdo parecen olvidar la deriva que ya había tomado la segunda temporada. El director pone las cartas sobre la mesa desde el primer episodio: cuando Rue salta la valla fronteriza de la forma en que lo hace; cuando vemos en un televisor, a modo de premonición, una escena de enterramiento hasta el cuello propia de los spaghetti westerns y del cine grindhouse (las referencias a ‘The Candy Snatchers’ son constantes); o cuando irrumpen los primeros compases de la nueva banda sonora compuesta por Hans Zimmer sobre las espectaculares imágenes rodadas en 35 mm y 65 mm con la nueva emulsión Kodak Verita 200D (es una serie que habría que ver en cine, por lo menos el impresionante último episodio).
Y es que, por mucho que les pese a los fans más inmovilistas, ‘Euphoria’ ya no es aquel melodrama adolescente, estilizado y existencialista de sus inicios. Esto no es ‘Al salir de clase’, donde actores con problemas de próstata y plan de pensiones seguían interpretando a colegiales. Como ya sugería el cartel promocional, la serie se ha transformado en otra cosa: una gozosa e hiperbólica sátira de ecos tarantinianos, a medio camino entre el thriller criminal y el neo-western, poblada por narcotraficantes, proxenetas, mafiosos, neonazis y prostitutas como Rosalía, con collarín falso y retórica de la Veneno: “¿Qué haaablas? ¿Hood rat de qué, peazo puta?”.
Por mucho que haya cambiado de tono y de registro, la tercera temporada de ‘Euphoria’ conserva las mismas fortalezas y debilidades que las anteriores. Levinson sigue siendo mucho mejor director que guionista. Las tramas acumulan más hilos sueltos que el videoclip de ‘The Cure’ de Olivia Rodrigo. Al creador le cuesta equilibrar el peso de personajes y subtramas, y la profundidad de su discurso es menor de lo que él mismo parece creer.
Por el contrario, su dominio de la puesta en escena y su inventiva visual resultan portentosos. Pocos creadores televisivos contemporáneos poseen una capacidad semejante para construir imágenes memorables, combinar referencias cinematográficas de todo tipo (del misticismo de Malick a la serie B tipo ‘El ataque de la mujer de 50 pies’) y convertir cada episodio en una experiencia visual tan exuberante como imprevisible. Incluso cuando el relato se tambalea, la serie sigue avanzando impulsada por una energía estética apabullante.
En un ecosistema audiovisual cada vez más dominado por los algoritmos, las franquicias y los productos diseñados para contentar a todo el mundo, series tan personales, excesivas y visualmente ambiciosas como ‘Euphoria’ siempre se echan de menos cuando desaparecen.
Todos los que amamos ‘Essex Honey‘ el año pasado sabíamos que el concierto de Blood Orange en el Primavera Sound iba a ser especial, sobre todo si conseguíamos verlo en sala, ya que Dev Hynes era uno de los artistas confirmados en la programación paralela de Primavera a la Ciutat y no actuaba en Barcelona desde 2019. Además, el material de ‘Essex Honey’ es particularmente íntimo y biográfico, y presenciarlo en vivo -y no es un listening party– en un recinto más acogedor que la vastedad del Fòrum prometía ser una experiencia diferente.
Y así fue. El Paral·lel 62 recibió este martes a Dev Hynes dos días antes de su presentación en el Fòrum, el 4 de junio, y la sinergia entre artista y público fue evidente. Tanto, que el propio Hynes expresó su emoción por el calor de la audiencia y afirmó que tocar allí «es una bendición» y que su reacción es un «gran reafirmación» de por qué ama su profesión.
Sus palabras no llegaron hasta después de interpretar la popular ‘You’re Not Good Enough‘, ya pasado el ecuador del concierto, pero casi no hizo falta escucharlas para percibirlo. La presencia de Hynes es hipnótica. Y eso que, pasando de la guitarra a los teclados y caminando de una punta a otra del escenario, apenas está fijo en una posición: cuesta incluso grabar un vídeo o hacer una foto decente.
Armado con sus reconocibles cascos, Hynes apareció en escena completamente solo, cargando un violonchelo eléctrico, para marcarse una versión de ‘How Soon Is Now?’ de los Smiths. Un inicio extraño, pero cuando entró su banda en escena -que incluye a Tariq Al-Sabir tocando varios instrumentos, además de los coros de Ian Isiah y Eva Tolkin- todo empezó a cuajar. Las melodías cargadas de melancolía de ‘Look at You’ o ‘Somewhere in Between’ marcaron el arranque del concierto antes de que ‘Jesus Freak Lighter’ aportara texturas más eléctricas y cercanas al indie rock, en un espectáculo donde guitarras, teclados, batería, backing tracks y samples sonaron con el mismo buen gusto que en las grabaciones.
Y, fiel a la filosofía de Blood Orange, el repertorio transitó con fluidez entre géneros: de la música disco de ‘Uncle ACE’ a los ritmos tropicales de ‘Best to You’ y la nana hipnótica de ‘Mind Loaded‘ -donde me pareció escuchar la voz pregrabada de Caroline Polachek de fondo-, siempre transmitiendo esa sensación de creación profundamente autoral e irrepetible, y de sofisticación neoyorquina a pesar de que Hynes es británico.
Quizá mi momento favorito fue el muro de sonido de teclados y guitarras que construyeron Blood Orange y su banda en ‘Charcoal Baby‘, donde daba la sensación de que el concierto alcanzaba su punto de ebullición tanto en lo instrumental como en lo emocional. Aunque estoy seguro de que muchas canciones habrían ganado enteros con más instrumentos sobre el escenario -‘Essex Honey’ es muy rico en matices instrumentales- y menos elementos pregrabados, los instrumentos sonaron impecables y los coros de Ian Isiah y Eva Tolkin tuvieron varios momentos de protagonismo.
El cierre con ‘The Field‘ resultó idóneo para recordar qué disco viene a presentar Blood Orange. Sin embargo, resulta llamativo que el repertorio de ‘Essex Honey’ no llegara ni a ocupar la mitad del set: contando la versión de los Smiths que abrió el concierto, hubo más temas antiguos que nuevos. Si eché algo en falta fue precisamente una mayor presencia de las canciones de ‘Essex Honey’, aunque también es comprensible que, después de siete años sin actuar en Barcelona, Hynes optara por equilibrar el repertorio entre su nuevo trabajo y los temas más queridos de su trayectoria.
Bad Bunny ha escuchado al pueblo y ha abierto las puertas de La Casita de su Debí Tirar Más Fotos Tour a perfiles de público y cuerpos más diversos de los que se habían apreciado durante sus dos primeros conciertos en Madrid, al menos según los primeros vídeos que han empezado a circular por redes y que muestran a personas de todo tipo saliendo de las primeras filas para ser colocadas debajo del porche de la famosa casita rosa, típicamente puertorriqueña, que preside el centro del escenario.
Las críticas a La Casita de Bad Bunny denunciaban la aparente exclusividad del espacio para influencers con considerable capital económico, a pesar de que La Casita, simbólicamente, representa la vida cotidiana puertorriqueña y la idea de comunidad y pertenencia frente a la desigualdad y la gentrificación. Es decir, tenía un sentido para todos los públicos, pero parecía que era accesible solo para los más afortunados.
Una persona incluso había aprovechado para denunciar el problema de la vivienda colgando un anuncio en Idealista con una imagen de la casa de Bad Bunny para señalar quiénes pueden permitirse comprar una vivienda en la actualidad -los influencers que han solido ser invitados- y quiénes no.
Otro vídeo en X muestra a más gente del público siendo colocada en la casita. “Parece que las críticas sobre el proceso de selección de fans para La Casita han tenido efecto”, escribe Juan La Mattina. “Es lo que debería haber sido desde un principio, que cualquier fan tuviese la oportunidad de estar allí. Rectificar es de sabios”.
The Avalanches vuelven a juntarse con Jamie xx en el segundo adelanto de su próximo álbum, que todavía no ha sido anunciado. Sin embargo, el concepto está quedando cada vez más claro. Tras el excelente adelanto de ‘Together’, The Avalanches nos llevan a la pista de baile más veraniega con ‘Every Single Weekend’. Es la Canción del Día.
Tanto en el primero como en este single, el grupo australiano ha incluido samples de anuncios vintage. Si en ‘Together’ se trataba de un comercial de Toshiba, en ‘Every Single Weekend’ está incluido un breve fragmento de lo que parece ser un anuncio de alguna bebida. En el videoclip, esto se muestra con una marca inventada llamada ‘El Dorado’.
El tema en sí no es tan rompedor como su predecesor, pero podría llegar a mucha más gente por lo bailongo que es. En la letra, aparecen referencias al «sistema» y al «coste de vivir». The Avalanches han explicado que la temática central de la canción es el disfrute: «Su álbum ‘In Colour’ reavivó nuestra pasión por el sampling, y esta canción va totalmente sobre dejarse llevar, olvidarse de la rutina de 9-5 y disfrutar cada fin de semana».
The Avalanches y Jamie xx ya colaboraron en la canción ‘All You Children’, del disco ‘In Waves’, con gran éxito. Sin embargo, cabe recordar que en ese mismo disco ya existía una versión temprana de ‘Every Single Weekend’ que actuaba a modo de interludio y que también estaba coproducida por The Avalanches.
Recientemente Estación Podcast invitó a ALGO CAMBIÓ… el podcast de Fundación SGAE con JENESAISPOP a realizar un podcast en directo en Madrid. El tema que escogimos fueron los campamentos de composición, para el que contamos con dos invitadas de lujo. En primer lugar, Irenegarry, que aparte de contar con su carrera en solitario con hitazos como ‘Dime que me calle’, ha colaborado con artistas como Dinamarca y Amaia (es co-autora de ‘M.A.P.S.’ y ‘Nanai’, entre otras). Y en segundo María Baena que, desde Sony, trabaja en el campamento de composición FOLLOW THE SONG, que junto a Fundación SGAE organizan en Primavera Sound. Ya podéis disfrutar de este podcast en Youtube, en Spotify, ivoox y las plataformas habituales. Al menos nosotros hemos aprendido un montón.
En los primeros minutos, recordamos un estudio profundo del origen de los campamentos de composición titulado «Las factorías de canciones han cerrado«. Lo realizaron tres expertos británicos y alemanes llamados Jan-Peter Herbst, Michael Ahlers y Simon Barber, hablando de precedentes como Tin Pan Alley, Brill Building, la Motown o el castillo alquilado en Francia durante los 90 por Miles Copeland, mánager de The Police y fundador de I.R.S. No obstante, se sitúa ‘Rated R’ de Rihanna como el origen de lo que son los «camps» en la actualidad.
Irenegarry nos habla de la funcionalidad de los campamentos, en los que varios artistas pueden llegar a convivir durante una semana: «Es una convivencia en la que se desarrollan, se empiezan o se terminan canciones. Se pueden usar para diferentes proyectos. Por ejemplo, para empezar discos. En la cena hay ideas, en los desayunos hay ideas. Mientras uno se está duchando, otro tiene ideas. No sueltas el proceso durante una semana y eso genera una simbiosis».
En otro momento habla de la diferencia entre componer para sí misma y componer para otras personas. En estos casos agradece unos días o unas conversaciones previas a modo de calentamiento: «Con Amaia, Jimena Amarillo o AMORE, ya sé qué parte de mi «craft» les interesa. Me interesa qué quiere la otra persona, qué inquietudes tiene, cómo es su vida. Si vamos a hacer ‘M.A.P.S.’ yo tengo que saber cómo se lleva Amaia con su madre. No son cosas que se puedan escribir sin el conocimiento. Se tienen que escribir desde la confianza, y eso no se puede conseguir en una sola sesión. A lo mejor surge cuando llevas varios días, cuando te has lavado los dientes (juntas), cuando nos hemos echado un vino por la noche. De repente el cuarto día te pones y dices «mi madre me dice que tal», «mi madre se raya», «jiji, jaja» y te sientas al piano y tienes una idea de puta madre que no habrías tenido el primer día».
María Baena nos cuenta anécdotas de campamentos de composición donde han estado Bomba Estéreo, o cómo fue el trabajo de Clean Bandit con Belén Aguilera. También de los temas «que no van a ningún lado» o del perfil de autores que suelen acudir a campos.
«Para componer en un camp hay que valer. No todos los artistas están abiertos. A veces en 5 horas no hay química. También hay resquemores de quién ha hecho más, quién ha hecho menos. Que haya un equipo detrás organizando todo, negociando los splits es positivo», indica la responsable de Sony. Eso sí, recuerda que «el último gran hit de Rels B salió de un camp».
Respecto a los porcentajes, Irenegarry es muy directa: «Me gusta meterme en sesiones donde sé que puedo negociar de manera honesta sin un boli en la mano. Porque a veces puede ser muy difícil: «Esta melodía es tuya, pero yo he hecho un cambio en la métrica que es lo que nos ha funcionado, pero es que la estrofa era toda tuya…». Baena añade: «Lo ideal es tenerlo prenegociado, un 30% cada uno. Si luego es muy patente que una persona no ha aportado tanto, lo mejor es decirlo en la misma sesión: «¡oye, que te has tocado los huevos!». Igual hay que decir a un mánager «llama al mánager del otro y negocia»».
Finalmente tratamos temas como la homogeneización, algo que Irenegarry reconoce que le preocupa, en contraposición a los campamentos de composición como forma de corregir tics y vicios habituales. Irenegarry bromea con lo que ella llama «sicario music»: «Es hacer un tema que no te gusta, pero que tienes que hacer. Un tema que en la vida cantaría porque son cosas que nunca diría, pero sé que es mi curro y lo tengo que hacer, estoy ahí y voy con todo, y puedo hacerlo muy rápido. La presión me viene bien. Hago varias opciones para el verso, varias para el estribillo… puedes hacer muchas cosas muy rápido. Muchas veces componer con prisa hace que salgan cosas muy interesantes y que te dejes de tonterías. No sé si es lo ideal. Depende de lo que estés buscando».
No entraba en mis previsiones para 2026 que Boards of Canada fueran a protagonizar el lanzamiento discográfico más polarizante a la par que peculiar del año. Un día suenan en los créditos de la película ‘Backrooms‘, al otro se los apropia la Casa Blanca con fines propagandísticos, para disgusto del dúo escocés. Lo más llamativo es que la reacción a su nuevo disco no puede estar más dividida entre las notazas de los medios y la decepción online.
Por supuesto, muchos otros fans de Boards of Canada están encantados con el lanzamiento y ya lo proclaman su mejor disco y un 10 sobre 10. Pocos medios generalistas, como The Guardian, se han atrevido a suspenderlo. Esto dice mucho del medio británico, que no ha sucumbido ni al sesgo retrospectivo (no porque el disco haya tardado 13 años en salir tiene que ser una obra maestra), ni mucho menos al fan service, del cual ‘Inferno’ va sobrado.
De qué va exactamente ‘Inferno’ es algo que los hermanos escoceses Mike Sandison y Marcus Eoin no se han molestado en explicar. Han preferido dejar que medios y fans elaboren teorías sobre una supuesta exploración de las religiones, la espiritualidad y lo oculto, atravesada conceptualmente por el ‘Infierno’ de Dante y supuestamente conectada con el sentir actual sobre el devenir espiritual de las sociedades modernas.
A decir verdad, Boards of Canada no lo ponen terriblemente difícil, ya que la combinación de instrumentales ambient y electrónicos en ‘Inferno’, junto con la integración de samples, no tiene mayor misterio que el propio origen de esos fragmentos. El desarrollo de las canciones puede resultar, además, bastante previsible. Los samples, eso sí, que van desde la comunidad religiosa Children of God hasta una mujer hablando de embriones de pollo, pueden ser realmente extraños e insólitos, y los fans de Boards of Canada no dejan de rastrearlos y desentrañar su origen, como auténticos detectives del downtempo noventero.
El conjunto no es tan “infernal”, sino que de hecho resulta bastante amable, aunque funciona como reverso oscuro de la pastoralidad de ‘The Campfire Headphase’ (2005). Y hay que decir que Boards of Canada alcanzan momentos realmente bellos a lo largo de esta exploración del infierno, siempre sonando a sí mismos en el sentido más nostálgico de la palabra. El inicio con ‘Prophecy at 1420 MHz’, entre el trip-hop oscuro y cuerdas de Oriente Medio, es tenso e intrigante, y aunque ‘Father and Son’ es uno de los temas más denostados, presenta un rico diseño sonoro en las programaciones. El sample vocal resulta bastante «annoying» y cansino al final, pero se percibe cierta intención.
Hay destellos de los Boards of Canada más “hauntológicos” en el bello sample de Hari Krishna en ‘Naraka’, en la combinación de ambient cósmico y voz de televangelista de ‘Age of Capricorn’, o en la atmósfera de recuerdos distantes de ‘The Process’, que sin duda ayudan a construir este world-building de 70 minutos. Quizá la incorporación más notable a su sonido sean las guitarras de corte post-punk y gótico que asoman en pistas como ‘Into the Magic Land’, sonando siempre envolventes.
Donde ‘Inferno’ no termina de dar en el clavo es en ofrecer una experiencia verdaderamente inmersiva, al nivel de, por ejemplo, la obra maestra de Biosphere. Ya no es solo que las programaciones rítmicas suenen atrapadas en otra época o que la combinación de samples e instrumentales sea superficial y tan previsible como ese sonido de máquinas hospitalarias en ‘Memory Death’, sino que muchos de los desarrollos instrumentales resultan tremendamente planos.
Es el caso, por ejemplo, de ‘Into the Magical Land’, aunque se puede decir lo mismo de la lánguida ‘Hydrogen Helium Lithium Leviathan’ al principio del disco y del pastiche new age de ‘Arena Americanada’ al final: composiciones cargadas de detalle instrumental, pero que transitan con desarrollos exánimes y sin tensión. Ni las texturas son realmente interesantes, ni los desarrollos resultan emocionantes, ni los samples se vuelven enigmáticos: simplemente están ahí, aportando una capa más.
‘All Reason Departs’, que supuestamente samplea un documental sobre cómo las filosofías de la “new age” alejan a la gente del cristianismo, es uno de los cortes más diferenciados por su estética IDM. Pero incluso aquí resulta fascinante la división de opiniones: mientras algunos destacan un diseño sonoro espectacular, otros simplemente no le ven tanta gracia. En mi opinión, suena a un Aphex Twin desinflado. ‘Blood in the Labyrinth’ es el homenaje new age más obvio, y esa obviedad, representada en el sonido de un sitar amable, resta más que suma.
Quizá el debate principal que genera ‘Inferno’ está en esa contradicción entre quienes perciben en el álbum una auténtica sofisticación sonora y quienes no encuentran sofisticación en ningún lado. ¿Estamos escuchando el mismo disco? Personalmente, encuentro la obviedad de cortes como ‘Memory Death’ bastante gratuita, y la inclusión de interludios irregular: los ecos vaporwave de ‘Nitroit’ y ‘Somewhere Right Now in the Future’ me introducen en el disco, mientras que los oscuros murmullos de ‘Act of Magic’ me expulsan de él.
Quizá todos podamos estar de acuerdo en que el viaje cósmico de ‘You Retreat in Time and Space’ es el clímax emocional de ‘Inferno’, pero llega después de una ardua travesía que, personalmente, nunca es tan profunda ni misteriosa como apuntan sus composiciones en el plano formal y estético. Boards of Canada entregan 70 minutos de reciclaje más o menos disimulado y, aunque siguen sabiendo componer piezas emocionales y bellas, el resultado no es tan accesible ni inspirado como medios y fans están proclamando.
Escocia logró en 2025 una clasificación agónica al Mundial, poniendo fin a 28 años de ausencia en la máxima competición internacional. El pase desató la euforia en el país, ya que se consiguió en el último momento.
En ese contexto, Belle and Sebastian se han tomado a lo personal la victoria de Escocia contra Dinamarca y han querido sumarse a las celebraciones con el lanzamiento de ‘It Only Takes One Lion’, una canción que quiere servir como posible himno de apoyo a la selección escocesa durante el torneo.
El tema ha sido co-escrito y producido junto a Wuh Oh. Según explica Stuart Murdoch, nace de la experiencia de seguir a la selección durante décadas y de la emoción colectiva vivida tras su clasificación: “Es una canción personal sobre seguir las peripecias de la selección de Escocia durante los últimos 50 años, y salió de forma natural el día después del partido contra Dinamarca. La canción intenta abarcar la experiencia de todo el país siguiendo a Escocia”.
Con este lanzamiento, la banda de Glasgow vuelve a conectar su imaginario con la identidad cultural escocesa, como ya hiciera en otros momentos de su carrera.
El tema llega además en plena gira de aniversario de ‘Tigermilk’ y ‘If You’re Feeling Sinister’, dos discos que cumplen 30 años en 2026 y que la banda vincula, de forma casi mitológica, con distintos momentos de la historia emocional y futbolística del país.
Esta semana Olivia Rodrigo y CMAT han coincidido en los medios por sus respectivas denuncias sobre las críticas que reciben por su cuerpo o por la ropa que deciden llevar. Mientras Olivia señalaba los comentarios que recibió tras aparecer con un vestido babydoll y ser acusada de “sexualizarse” con una estética infantil, CMAT, en un tono más humorístico, aseguraba estar harta de las críticas constantes a su cuerpo, afirmando: «Es tan aburrido para mí, una genia maravillosa».
Ahora Olivia y CMAT vuelven a estar unidas de alguna manera porque Olivia ha versionado un tema de CMAT en su presentación en el Live Lounge de la BBC. El tema que ha elegido es uno de los más clásicos en sonido, ‘When a Good Man Cries’, cuya elección probablemente no es casual, teniendo en cuenta el mensaje de la canción sobre la vulnerabilidad masculina y la dificultad de expresar el dolor emocional.
Por otro lado, Rodrigo ha interpretado un tema propio, ‘The Cure’, que ha presentado por primera vez en directo. El tema acaba de darle un top 2 en Reino Unido y un top 5 en Estados Unidos, además de posiciones más modestas como un top 24 en España. Quizá no es, de entrada, el single más accesible de Olivia Rodrigo por su sonido, desarrollo y duración, pero sí puede ser uno de los mejores.