Ricardo Vicente despliega todo su talento como letrista sin desatender unos arreglos preciosistas que ayudan a envolver las patadas en el estómago de sus letras.
El fichaje de Robyn para su sello no es el mayor ejemplo de originalidad, pero sí un trabajo muy disfrutable para los seguidores del synth pop más puntero.
Si no fuera porque es incapaz de mantener el tipo a lo largo de los 16 temas (!) en su edición normal y 22 (!!) en la deluxe, 'Delirium' podría haber sido algo muy grande.
La puesta de largo de Soleá Morente, con contribuciones de La Bien Querida, Jota o David Rodríguez, retoma tanto el flamenco como el underground español para, en definitiva, derribar fronteras.
El segundo disco de Beach House en dos meses no es una colección de descartes: las grandes canciones vuelven a sucederse una tras otra ahora en un trabajo más despejado, algo más árido, pero igual de ensoñador que siempre.