’15 años y un día’, de Gracia para Elías

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’15 años y un día’, de Gracia para Elías

QuinceNunca se vendió como un homenaje a su padre y de hecho hay que esperar al final de la película para ver la dedicatoria. Pero la casualidad, que es más puñetera que oportunista aunque a veces parezca lo contrario, ha querido que la nueva película de Gracia Querejeta se estrenara en nuestro país un par de días antes de que el productor nos dejara. ¿Se verá y entenderá de manera distinta una vez sabida esta noticia?

En cualquier caso este título no necesitaba ningún drama personal para ser vendido en la cartelera, ya que llegó al cine precedido por su éxito en el pasado Festival de Cine Español Málaga, donde se llevó cuatro premios entre los que se encontraban el de Mejor película, Mejor guión y Mejor música (viendo el papel que tiene ésta última a la hora de tocar la fibra sensible del espectador, el más merecido sin duda); y con el hype a cuestas de ‘Siete mesas de billar francés’, la excelente anterior película de su directora. De ahí que el papelón de Gracia Querejeta para cumplir las expectativas vertidas en su película no lo querría para sí ningún cineasta con cabeza.

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Y es que es precisamente eso, las expectativas, lo que peor sienta a ’15 años y un día’, historia de un adolescente díscolo cuyos problemas afectan a una familia desestructurada en todas sus aristas que podría haber pasado a la historia como un retrato decente de lo que significa hoy esta institución pero que fruto de todos esos premios y recomendaciones se queda en ligera decepción.

Que no es que no haya verdad en la pantalla, sino que todo pretende ser tan realista que la realidad acaba pareciendo mentira, especialmente por culpa de un montaje que te hace pensar si no habría sido otro el camino correcto para contar lo que cuenta la película.

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Por suerte para Gracia los encargados de defender su propuesta son un grupo de actores con la experiencia suficiente como para hacernos creer que esto no es pura fantasía, especialmente Maribel Verdú, que vuelve a justificar su lugar en la industria con uno de los monólogos en plano secuencia más sinceros y creíbles que hayamos visto nunca. Tito Valverde, en su papel de padre distante, también reivindica una nueva vida profesional más allá de ‘El comisario’. Pero como decíamos, dos patas fuertes no pueden impedir que cojee una mesa por muy robusto que sea su tablero. 6

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