‘A 20 pasos de la fama’: las chicas del coro

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‘A 20 pasos de la fama’: las chicas del coro

A_20_pasos_de_la_famaEl año pasado fue ‘Searching for Sugar Man’. Este año, ‘A 20 pasos de la fama’. Dos documentales de temática musical. Dos Oscar. Si la película dirigida por Malik Bendjelloul sacaba a la luz la increíble historia de Sixto Rodríguez, reivindicando su figura, la de Morgan Neville (conocido por otro documental musical, ‘Johnny Cash’s America’) hace algo parecido: saca brillo (y reivindica) el ensombrecido trabajo de las coristas.

‘A 20 pasos de la fama’ no es un documental especialmente estimulante en sus formas, pero sí en su contenido. Entrevistas (algo anodinas y complacientes), material de archivo (jugoso, aunque tampoco demasiado relevante) y muchas canciones (fabulosas). Todo ello combinado de manera algo rutinaria, pero con buen ritmo y eficacia narrativa. Pero más que cómo lo cuenta, lo que más interesa es lo que cuenta. El documental es un homenaje a las coristas de la música popular (R&B, pop, rock), a las cantantes, habitualmente de raza negra, que compartieron (y comparten) escenario con estrellas como Michael Jackson, David Bowie, Bruce Springsteen, Sting o Rolling Stones.

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La película persigue tres propósitos fundamentales. Primero: hacer ver al espectador la importancia de los coros en muchos de los grandes éxitos que todos conocemos. Al director le basta con poner los primeros compases del ‘Walk on the Wild Side’ de Lou Reed para que “caigamos en la cuenta”, para que seamos conscientes de lo diferente que sería esa canción sin ese “du-dudú-dudú” que corean “las chicas de color”. A partir de ahí, la película se convierte en un irresistible “grandes éxitos” con temazos con coros míticos.

Segundo: realizar un ejercicio, más sentimental que combativo, de memoria histórica. Desde una (tímida) perspectiva racial, feminista y de clase, el director abre un camino por el que discurren, de forma paralela, la historia de la música en Estados Unidos y la evolución del papel de las coristas. Quizá este sea el aspecto menos conseguido del documental. Se apuntan interesantes ideas relativas a la explotación laboral -e incluso sexual- de estas mujeres por la industria musical, pero nunca se ahonda demasiado en ellas.

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Tercero: rendir tributo a las coristas. A través del seguimiento de varias de estas mujeres, de su pasado y su presente, el director realiza un emotivo y reivindicativo homenaje a estas cantantes en la sombra y sus dificultades para salir de la parte de atrás del escenario. Para, como apunta Springsteen, más que un salto profesional dar uno conceptual. Salvo alguna excepción, son historias de fracasos, relatos sobre fabulosas coristas aspirantes a vocalistas que, por diversos motivos, siempre se quedaron… a 20 pasos de la fama. 7.

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