Pequeña Miss Sunshine

-

- Publicidad -

Pequeña Miss Sunshine

3134-2006-08-10-16-59-26_1.jpgHay veces en las que, sencillamente, la ficción supera a la realidad. Esto pasa en ‘Pequeña Miss Sunshine’, la nueva película de Jonathan Dayton y Valerie Faris, que cuenta la historia de una familia nada convencional que se va en furgoneta a un concurso de misses infantiles. Hasta ahí todo normal, pero lo mejor son las características de cada uno: el abuelo es un heroinómano al que acaban de echar de su residencia por tomar drogas; el padre es un bobo que se cree su propia historia sobre cómo ser un ganador aunque sepa que él es un perdedor; la madre es la típica mujer ahogada por su vida que se intenta refugiar en su familia; el tío es el experto número uno en Proust de los Estados Unidos y tiene tendencias suicidas; el hermano es un adolescente que no habla y que odia a todo el mundo y la niña es una gafotas que -la verdad- pone mucho empeño en todo lo que hace, a pesar de no ser la típica niña que ganaría este tipo de concursos.

La película en sí es perfecta. Se trata, claro está, de una road movie, y todo en ella es hilarante: las escenas, los diálogos y sobre todo los continuos choques entre personajes. Steve Carell, el actor que encarna al tío, está simplemente sublime y su humor negro hace que, directamente, te desternilles en cada una de sus frases. El adolescente, por ejemplo, escribe en su libreta cosas como «Ve y abraza a Mamá» o «Por favor, no te suicides mientras duermo». Sorprende además ver lo fan de Nietzsche que es y cómo tiene incluso un póster de él en su habitación. Pero lo mejor de la película es que debajo de todas esas risas, se esconde un mensaje realmente triste: esa diferenciación que se hace en la sociedad -y no sólo en la norteamericana- entre ganadores y perdedores.

- Publicidad -

Hay otra cosa importante: la película carece de moralina, aunque hay una escena en la que crees que te van a soltar el típico speech dramático, cargado de moralejas filosóficas y lacrimógenas, pero no. Falsa alarma, porque al final se convierte en una escena más en la que terminas partiéndote de risa. Y por cierto, qué miedo esas niñas que se presentan a los concursos de belleza infantiles, que parecen barbies tamaño mini y que tienen madres jamelgas que suspiran por lo que ellas no pueden tener. Como siempre, a pesar de lo triste del mensaje final de la película, te das cuenta de que hay algo que es peor, y que encima es real. Si te aburrió el humor facilongo de ‘El diablo viste de Prada’, ‘Pequeña Miss Sunshine’ te encantará. 9,5.

- Publicidad -
- Publicidad -

Lo más visto

No te pierdas