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Ed Harcourt + The Veils

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Ed Harcourt + The Veils

No podría haber tenido mejor arranque el Wintercase 2006 (y eso incluye el notable show de presentación del Festival que ofreció The Divine Comedy hace ya casi un mes) que los shows ofrecidos el pasado viernes por The Veils y Ed Harcourt en la Sala Caracol de Madrid. Y no quiero dejar pasar la ocasión para decir que es una verdadera pena que esta sala no albergue más a menudo conciertos de pop y rock de pequeño a medio aforo, porque creo que es la sala de Madrid que ofrece mejor sonido, visibilidad, comodidad, etc. Esperemos que en medio de su habitual programación de música étnica, fusión o flamenco puedan acoger más grupos de pop y rock, indies o no.

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Un 11% del equipo Jenesaispop (o sea, yo) esperaba ansioso el concierto de The Veils después de haber probado las mieles de su nuevo álbum, ‘Nux Vomica’, un pedazo de disco en el que se alejan del soft-rock-un-tanto-mesiánico de su anterior ‘The Runaway Found’ para entregar un interesante pop-rock-dramático que unas veces les sitúa al lado de Nick Cave (‘Not Yet’) y otras al de Pulp (‘Advise For Young Mothers To Be’, desde ya una de las canciones del año y de la vida). Centrando su repertorio en ‘Nux Vomica’, The Veils mostró una potencia y agresividad que puso en vilo desde el primer acorde de piano de ‘Pan’. Si a sus buenas nuevas canciones, les añadimos el carácter y la furia de Finn Andrews (hijo del teclista de XTC, aquella banda de los ochenta) tocando y cantando con ese sombrero de granjero del medio-oeste americano, la atractiva bajista oculta detrás de su largo flequillo (por cierto, debería estar prohibido salir a tocar con unos zapatos tan tan feos), la mandíbula del estupendo segundo guitarra a punto de salir despedida hacia el cielo a causa de alguna sustancia de dudosa legalidad y los coros del andrógino batería, puedo decir que vivimos uno de esos momentos en los que una banda está en verdadero estado de gracia. Destacaría la ya comentada ‘Advise For Young Mothers…’, ‘Nux Vomica’ (la canción, con ESOS guitarrazos en toda la cara) y el cierre con ‘Not Yet’. Impresionante. 9

Por otra parte, no tenía demasiado interés en ver a Ed Harcourt. Quizá es por eso que lo disfruté más, quién sabe. No puedo decir que sus discos sean malos, pero tampoco que haya escuchado ninguno de ellos más de dos veces. Demasiado… ¿previsibles? ¿aburridos? El inicio del concierto tampoco animaba en exceso. Viendo cómo ni siquiera se dignaba a traer una pequeña banda de acompañamiento, presencié horrorizado cómo se arrancaba con un fallido tema rockero usando ese pedal que crea loops en tiempo real, que tan buenos resultados le da siempre a Dominique A, pero que por lo visto requiere haber ensayado antes, por lo menos un poquito, porque si no la cosa puede ser nefasta. Un desastre. Y pensé «¿Qué coño le habrá visto nadie en la industria musical a este señor?». Bueno, pues eso vino después: Una vez sentado al piano, y haciendo gala de un gran sentido del humor que le hizo reírse de su propia metedura de pata, Harcourt se mostró como un impresionante y emocionante intérprete, ganándose a la parroquia con su mejor repertorio (como siempre dice Supervago de las Sugababes, su mejor disco será un ‘Best of’), que lo tiene. Y así pudimos verle hacer teatrillo vodevilesco tumbado en el taburete, cantar susurrando bonitas baladas con la acústica, aporrear el piano, ser simpático, perdonar la vida a dos pesados que charlaban animádamente en primera fila, pimplarse una botella de tintorro… además de su capacidad para reconocer sus errores y reponerse arrancándose con vigor en la siguiente canción. Desde luego, no fue un concierto perfecto, pero dudo que nadie que estuviera mínimamente atento se aburriera en el concierto, fuera o no (como es mi caso) fan de Ed Harcourt. Ahora sé lo que otros habían visto en él. Chapó. 8,5

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