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Esto es Prin’ Lalá

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Esto es Prin’ Lalá

estoesprinlala.jpgLa semana pasada el EP3, que para mí siempre será Tentaciones porque Tentaciones es un nombre guay y EP3 no, decidió arriesgar y sacar en su portada a un grupo de Eureka, Prin’ Lalá. Yo me imagino la reunión de redacción así:

-Podíamos hacer un reportaje a 4 páginas de Prin’ Lalá.
-¿De quién? ¿Quiénes son esos?
-Pues son unas niñas pequeñas que cantan unos temas que les hace su primo, un chico que estaba en Flow, y que suenan a Vainica Doble. Tienen un myspace, luego te lo paso.
-O sea unas indies.
-Sí, pero tienen mucho punto y mucho rollo. Y vamos a quedar muy bien porque casi no se ha hablado de ellas.
-Bueno, la verdad es que febrero todavía es un mes de lanzamientos flojo.
-Entonces les podríamos dar la portada. Con un recuadro sobre otros grupos de niñas o sus posibles influencias, quedaría muy apañado.
-¿La portada? Huy, no sé…
-Para que luego digan que somos modernos… A nuestra imagen le vendría bien.
-Venga, vale.

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Llevan un par de años sonando y actuando, aunque su paso por el Primavera Sound lo recuerdan como yo recuerdo este festival, aburrido. ‘Esto es Prin’ Lalá’ es su primer disco, aunque podría ser el último. Una de las tres hermanas, María, se hartó de esto de la promo y las entrevistas y lo dejó, y ahora son Macarena, Isabel y Blanquita (ésta última añadida para que siguieran siendo 3) quienes conforman el grupo, con más desinterés que el cerebro de todo esto, Fernando Vacas, que se ha cuidado de mimar este lanzamiento al máximo. No hay más que ver la preciosa edición ilustrada en forma de libro o enterarse de dónde ha sacado el nombre del grupo: del perro imaginario de Leopoldo María Panero.

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A lo que vamos: las canciones. Vainica Doble son la referencia evidente en arreglos orquestales, melodías y letras cotidianas, tanto en los momentos tristes (‘Gotas de limón’) como en los divertidos (‘Verano fatal’). Efectos vocales modernos convierten en temazo ‘Naves que dan vueltas a un balón’, el mismo nivel que alcanzaría ‘Con sentido y sin sentido’ si la calidad de grabación fuera un poco mejor. ‘La tristeza de un electrón‘, versión de un tal F. Tejero que no saben quién es, pero que descubrieron en un disco de los hijos de Rocío Durcal (!), es otra de las seguras favoritas.

Por un lado tengo que reconocer que no hay ninguna canción que me termine de emocionar como me emocionan Nosoträsh o Pauline en la Playa (Alicia Álvarez recita la introducción del disco). Por otro, que es un milagro que aunque quienes canten sean unas niñas, no me repelan, sino que incluso esté disfrutando de la lectura de sus letras y de sus ilustraciones como de cualquier libro infantil «no sólo para niños». 8.

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