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Vincent Delerm / Quinze chansons

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Vincent Delerm / Quinze chansons

Cuando leí que el nuevo disco de Delerm se iba a titular ‘Quinze chansons’ me asusté pensando que sería un disco larguísimo y que me iba a decepcionar. Después de haber comprado la edición especial del LP con sus bonus tracks incluidos, la reproducción total no supera los tres cuartos de hora y ‘Quinze chansons’ se convierte en un nuevo poemario musicado que, sin llegar a superar al brillante antecesor (‘Les piqûres d’araignées’), se le acerca bastante dando continuidad y consistencia a la obra del francés.

Al escuchar a Vincent Delerm ocurre que las emociones se muestran variadas y contradictorias, paseándose a su antojo por el muestrario de estados mentales que podemos llegar a padecer los que cambiamos de humor cada quince minutos. ‘Quinze chansons’, rezuma optimismo incluso con toda esa melancolía de fondo de la que cuesta desprenderse en algunos tramos.

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Las letras, tan importantes en los discos de Delerm, aportan una nueva carga de talento poético donde las lenguas dejan de ser límites (sobre todo en los títulos) y campan a sus anchas en fiestas bilingües como en ‘Le coeur des volleyeuses bat plus fort pour les volleyeurs’, un charlestón de juegos de palabras con tópicos típicos sobre gentilicios y desviaciones varias entre el inglés y francés que le da un aire cómico e hilarante, sobre todo porque habla ¡de los italianos!. ‘Je pense à toi’ mantiene a lo largo de una brillante melodía ese deseo de vivir en la normalidad mientras luchamos con nuestros fantasmas, un paseo errante por una ciudad que no evita pensar recurrentemente en quién no está («Soleil de plomb dans le matin / Je pense à toi / Hier soir, j’ai trouvé ça bien / Ta bouche, ta voix»).

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Del lado más introspectivo, el espeluznante pasar del tiempo mientras las cosas siguen siendo las mismas en ‘La Vie Est La Même’ («Nous n’avons pas changé / Nous attendons l’été / Les mains en arrière posées / Sur le gazon coupé») o en ‘78543 Habitants’ al borde de un Mr. Humber Humbert de la ‘Lolita’ de Nabokov o, visto de otra manera, de la añoranza de la adolescencia y el tiempo que no volverá («Je suis très vieux, je suis très blanc / C’est bon, ça va, j’ai plus quinze ans»).

Todos los temas merecen atención y destacan por una cosa u otra: el poema susurrado de ‘From a Room’, la metáfora automovilística de ‘Un temps pour tout’, los coros tan retro de ‘Martin Parr’, la incursión Beatle en ‘Shea Stadium’… y así seguiríamos.

Como curiosidad vale la pena apuntar que, aunque no tienen nada que ver, las canciones ‘Allan Et Louise’ de este disco y ‘Los papeles’ del último de Mate tienen cierta y sospechosa similitud en tono y forma entre unos «tun tun tun tun» versus otros «tan tan ta ran» . Prueben y comprueben.

En último término, una vez superadas las miserias o la alegría incontrolada que provoca ‘Quinze chansons’, lo que me vienen son deseos de contraer matrimonio con la persona responsable de estas quince canciones como quince soles. Y aunque está muy mal conservado para lo joven que es, cada vez es más difícil encontrar de forma tan clara una capacidad de emocionar como la de Vincent Delerm. Automáticamente, claro está, gana puntos.

Calificación: 8,5/10
Temas destacados: ‘Un temps pour tout’, ‘La vie est la même’, ‘Je pense à toi’, ‘Un tacle de Patrick Vieira n’est pas une truite en chocolat’… etc
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Escúchalo: en MySpace, vídeo de ‘Un temps pour tout

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