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Carnivàle

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Carnivàle

La eterna guerra entre el bien y el mal siempre ha sido un tema muy recurrente en todo tipo de manifestaciones artísticas. Y la televisión no iba a ser menos. La HBO, esa cadena que todos conocemos gracias a las innumerables (y buenísimas) series que ha parido durante estos últimos años, sorprendió con una apuesta arriesgada: ‘Carnivàle’. Tan arriesgada, que la pobre serie no aguantó ni dos temporadas, y la serie se quedó con un final abierto.

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De momento sólo hemos visto la primera temporada y una pequeña parte de la segunda, pero no cabe duda de que estamos ante una producción cuidadísima que poco o nada tiene que envidiar al ámbito cinematográfico. Desde la construcción de los personajes hasta los efectos especiales, nada en ‘Carnivàle’ está fuera de lugar. Incluso la época en la que transcurre la trama (los difíciles años 30, justo en mitad de la Gran Depresión) está perfectamente retratada, y se nota que hay un enorme trabajo de documentación detrás. Coches, vestuario y paisajes y localizaciones en los que transcurre la serie están perfectamente amoldados a esa época, lo que convierte a este producto en una creación muy a tener en cuenta.

¿Por qué no tuvo éxito entonces? Está bien claro, e incluso el mismo director de la serie (Daniel Knauf) lo reconoció: en ‘Carnivàle’ hay un exceso bastante grande de historias, que aunque todas confluyen en un final y una historia principal, terminan obligando al espectador a tener demasiada memoria y procesar demasiada información. Lo mismo pasa con el subtexto, la mitología y las leyendas que dan vida a gran parte de la serie. Es imposible verla sin conocer -al menos- algo de los templarios, e incluso ciertas referencias bíblicas que, evidentemente, no están al alcance de todos los espectadores. Sin embargo, la lucha entre Ben Hawkins y Justin Crowe merece la pena y acapara fácilmente nuestra atención, lo que hace que te termines enganchando desde el primer episodio. Sorprende sin embargo que uno de los principales problemas de la serie (su exceso de personajes), se convierta en un momento determinado en uno de sus mayores atractivos. Porque si hay algo bueno en Carnivàle (además del hilo argumental principal, claro), eso es imaginarse cómo eran las ferias de freaks de los años 30, con sus enanos, sus encantadoras de serpientes, sus mentalistas, sus tarotistas y sus hermanas siamesas, sirviendo de espectáculo a una famélica población cansada de la crisis que asolaba la economía en aquellos momentos. Esperemos que lo que nos espera este año, en el que según enciendes la televisión 10 de cada 5 palabras son «crisis», se parezca lo menos posible a esto.

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Calificación: 8/10
Destacamos: La ambientación y las relaciones entre personajes. Es muy importante no perder cuerda…
Te gustará si te gusta: Las series en general. Los frikis y las historias sobre Dios y Satán.
Predictor: Como ya hemos dicho, se quedo en la segunda temporada. Y pese a los rumores, no hay a la vista ni una nueva temporada ni una película.

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