Spring Awakening

Por | 20 Abr 09, 14:22

Una de las cosas buenas de ir de viaje a América es poder disfrutar de todo tipo de musicales que, jamás de los jamases, se estrenarán en España. O que en caso de hacerlo, su traducción será tan rematadamente mala que es mejor no ir a verlos. Dos ejemplos fundamentales de este segundo caso, los tenemos en ‘Mamma Mia!’ (con aquella traducción de ‘Dancing Queen’ que daba vergüenza ajena) y ‘Rent’, cuya adaptación al castellano fue poco menos que un fiasco. El problema es que es más que necesario adaptarlos y localizarlos según el país para entender la acción, pero hay que hacerlo bien. Y en España en esto no estamos muy duchos que digamos.


Durante la pasada Semana Santa, algunos miembros de JNSP han tenido la oportunidad de asistir a uno de los pases de ‘Spring Awakening’, una obra que poco a poco se ha ido convirtiendo en el ‘Rent’ de hoy, ahora que el musical de Jonathan Larson ha sido retirado definitivamente de los escenarios de Broadway. Basado en la controvertida obra alemana del mismo nombre, y escrito por Steven Sater con música de Duncan Sheik, ‘Spring Awakening’ cuenta la historia del despertar sexual de unos varios chicos y chicas en la Alemania del siglo XIX.

Como no podía ser de otra manera, la obra original escrita en 1891 fue prohibida en los escenarios de toda Alemania, debido a su dura temática. Violaciones, homosexualidad, masturbación, abusos sexuales, aborto y suicidio son temas recurrentes en el musical, que fue estrenado en Off-Broadway y gracias a las buenas críticas pasó a estrenarse en Broadway, recibiendo poco después once nominaciones a los premios Tony, de los que ganó ni más ni menos que ocho.

‘Spring Awakening’ cuenta una historia más o menos familiar para muchos de nosotros, y de ahí que cualquier espectador medio se sienta inmediatamente identificado con los púberes que hay sobre el escenario. Una escenografía sobria pero de lo más efectista y una historia de amor truncada por la represión propia de la época, hacen que disfrutar de canciones como ‘The Bitch of Living’, ‘Totally Fucked’, ‘I Believe’ o ‘I Don’t Do Sadness’ se convierta en toda una experiencia. La música que acompaña a los temas es puramente pop, lo que hace más accesible una obra que, de lo contrario, probablemente se convertiría en un suplicio dramático insoportable para los que somos un poco sensibleros de más. No dejéis de acercaros en caso de que tengáis oportunidad, porque merece mucho la pena gastarse unos cuantos dólares en una noche de teatro. Todo esto porque suponemos que -desgraciadamente- jamás llegará a España, aunque por lo visto Warner está pensando en adaptarla al cine, pero todavía no se sabe mucho más. 8,5

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