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Bebe / Y.

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Bebe / Y.

bebe_yNo sabemos si consciente o inconscientemente Bebe ha hecho una pequeña obra maestra sobre el espíritu perroflauta, musicalmente mucho menos interesante que un disco de Manu Chao, pero líricamente bastante más gracioso. ‘Y.’ es todo lo personal que puede ser un disco, dedicándose especialmente a los años turbios de la Bebe post-fama que se hundió tras el éxito de ‘Pa’fuera telarañas’, pero a su vez es un gran canto a la filosofía del buen rollito, que funciona de una manera universal, con estrofas como «el tiempo será pa’ mí lo que yo quiera que sea, nunca un nudo, nunca un muro, sólo lo que yo quiera. Recorro montañas, desiertos, ciudades enteras, no tengo ninguna prisa. Paro. Donde quiera. La música que llevo será mi compañera», o «qué me importa a mí qué traje vestiré mañana, qué me importa a mí qué comida comeré mañana».


Es claro que las reflexiones de Bebe, sobre refugiarse en «una isla» o en la manida Berlín, con conclusiones tipo «acumulamos mucho y respiramos menos», no convencerán a los que la hayan odiado a ella, su voz, su «look» y todo lo que implica Bebe. De hecho, muchos preferirán concentrarse en lo ridículo que es titular una gran canción ‘Nostaré’ cuando la cantante pronuncia claramente ‘No estaré’.

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Sin embargo, hay que mantener la cabeza muy fría para no entender su agobio cuando se mira al espejo y no se encuentra (‘Busco-me’), cuando se dice a sí misma, desconsolada, «anda ya, mujer, si to’ tiene solución menos la muerte» (también ‘Busco-me’) o cuando pide perdón a su propio cuerpo por la caña que le ha metido durante los últimos años (‘Sinsentido’). Y quizá lo mejor es que ‘Y.’ no es el típico disco «mira cómo se sufre siendo artista», sino que conserva una importante dosis de sentido del humor. Uno de los grandes aciertos de esta era ha sido cerrar el disco sin tragedias, de broma, comenzando la última pista, lo que parecía una aburrida balada acústica, ‘Uh uh uh uh’, de esta manera: «Uh, uh, uh, uh, uh, a mí me gustas tú. Me gustas tú… y tu hermano».

O quizá lo mejor, por encima de todo, sea la honestidad brutal que emana de todas las canciones. Un disco despreocupado por los singles claros o los temazos tipo ‘Siempre me quedará’ (‘Me fui’ vale sólo para explicar el sentido global de las letras), en el que comprobamos que Carlos Jean resuelve mejor sus producciones cuanto menos notamos que está (léase ‘Una temporada en el infierno‘). Hay un par de canciones un poco jazzies (‘Escuece’, ‘Pa mi casa’), pero por encima de todas brilla la Bebe que no se entiende a sí misma («»Ya no me divierto», pienso algunos días y al otro día no hay sol que me acueste»), la Bebe que no necesita definir su sexualidad («El viento corta mi boca, pero no lo suficiente como para que no puedan curármela los besos de otra») y sobre todo la Bebe que se muestra 100% insegura y humana (‘Cuanto+me sujetas’). A menudo estropea muy buenas ideas con malas ejecuciones, pero esa es la gracia de tener una personalidad tan enorme y marcada, como la de Madonna, Alaska y otras grandes mujeres del pop.

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Calificación: 7/10
Temas destacados: ‘Busco-me’, ‘Uh uh uh uh’, ‘Nostaré’, ‘Pa’ mi casa’
Te gustará si: una vez al año te das un buen baño de espuma para encontrarte [email protected] [email protected]
Escúchalo: en Spotify

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