Leonard Cohen da brincos

Por | 13 Sep 09, 15:57

l_cohenGrandes disgustos para la minoría que no había retirado su entrada para ver a Leonard Cohen con 3 días de antelación. Cientos de personas comprobaron atónitas cómo la cola para recoger su ticket en el Palacio de los Deportes era kilométrica, de algo más de una hora de espera, algo increíble si pensamos en las dimensiones del recinto y en que las localidades estaban agotadas. ¿Hasta cuándo se mantendrán esas ridículas 3 taquillas para atender a decenas de miles de personas? Si te presentabas a las 21.30 te perdías una media hora de concierto. Sólo la presencia de la Policía Nacional impidió que provocáramos una revuelta. Nos perdimos la primera canción casi entera, una de las mejores, ‘Dance Me To The End Of Love’, y lo que es más importante, la salida de la banda, siempre emocionante. Por suerte, pronto se nos pasó el disgusto.


El Palacio de los Deportes se había acomodado para el show. La pista estaba llena de asientos y dos pantallas grandes coronaban un escenario decorado austeramente con unas cortinas sobre las que se proyectaban principalmente focos rojos y azules. La fuerza del espectáculo residía evidentemente en las canciones, que llegaron al público con un sonido alto y claro.

Cohen se acompañó de un guitarrista de Barcelona, Javier Mas, un chico a los vientos que recibió varias ovaciones y así hasta una decena de músicos, entre los que destacaron las tres coristas femeninas que, susurrantes, daban matices preciosos a todos los temas. Especialmente Sharon Robinson, co-autora de varios clásicos, como ‘Everybody Knows’ o ‘In My Secret Life’, que interpretó casi en solitario ‘Boogie Street’; pero también las Webb Sisters, que muy elegantemente vestidas igual, cobraron especial protagonismo tras el recitado de ‘If It Be Your Will’.

No faltó prácticamente ninguna de las canciones importantes de la carrera de Leonard Cohen, como presagiaba el directo publicado este año, ‘Live In London‘. ‘Hallelujah’, que adaptó su letra a Madrid como era esperable, no fue presentada como en León como una canción que se ha sobado demasiado; ‘Suzanne’ y ‘Famous Blue Raincoat’ emocionaron y las seis mejores canciones de ‘I’m Your Man’ amenizaron el concierto, de tres horas, al ser interpretadas salteadas, a cual más brillante de todas: imposible elegir. ¿Quizá ‘Take This Waltz’ dedicada a Federico García Lorca?

Hubo un descanso anunciado de unos 20 minutos cuando el concierto llevaba una hora y media. Hacia el final sonaron ‘Sisters Of Mercy’, ‘Closing Time’, ‘I Tried To Leave You’ y ‘Whither Thou Goest’, como es habitual, mientras Leonard agradece a los conductores del autobús o al público, por mantener vivas sus canciones durante tantos años. En las butacas hay gente de todas las edades, aunque sobre todo de alrededor de 50 años. Fue ciertamente emocionante comprobar que Leonard Cohen puede llenar con gente tan variada un recinto en Madrid que Beyoncé no.

Inició el concierto diciendo que no sabría cuándo podría volver a actuar, por lo que el grupo iba a dar todo para que la gente disfrutara. Así le vimos interpretar emocionado con los ojos cerrados, sonreír ante un grito «we love you, Leonard» que resonó, increíblemente, por todo el Palacio de los Deportes, interpretar varias canciones arrodillado, quitarse el sombrero, y abandonar y volver al escenario varios bises, a brincos, a sus 74 años. Aunque no hacía falta que lo diera todo. Con un repertorio tan espectacular, estaba todo ganado y somos nosotros los que tenemos que estarle agradecidos. 9.

Foto: Ezola para Flickr.

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