Pauline en la playa / Física del equipaje

Por | 01 Mar 10, 22:45

pauline-fisicaCuentan Pauline en la Playa en las entrevistas promocionales (en unos días publicaremos la nuestra) que en su primer disco se entusiasmaron demasiado con los arreglos orquestales. Poco a poco han ido perdiendo esa necesidad de meter de todo en todas partes y, aunque canciones como ‘Cabezas locas’ no han empeorado nada con los años, su sonido ha ido agradeciendo esa contención: ahora cada viento, cada cuerda o cada percusión está exactamente en su sitio.


Ya no hay canciones en sus discos tan inmediatas que entren a la primera escucha. De esta manera, sus temas no son de los que encontrar en un MySpace y devorar, sino de los de sentarte a disfrutar, libreto con las letras en mano, para dejarte llevar poco a poco por sus encantos, como los arreglos de viento y acordeón de ‘Reparto de bienes’, simplemente las bonitas líneas de guitarra de este tema o ‘Un muelle’ o el final tradicional de ‘Esos besos’ añadido por La Bandina, que resultará polémico. Si en estos cuatro años que han pasado desde que editaran ‘Silabario‘, te habías olvidado de que Alicia y Mar son algunas de las mejores letristas y arreglistas de nuestro país, ‘Física del equipaje’ te lo recordará pronto.

El mundo de Pauline en la playa es bastante imaginativo y ataca diversos campos semánticos que poco tienen que ver entre sí. ‘Tendencias de sastre’ utiliza la costura para hablar de la debilidad, ‘Reparto de bienes’ la jardinería para hablar de una separación y ‘Un gran país’ la geografía para hablar de amor y sexo. Sin resultar espectaculares, siempre desde la sencillez, transforman una canción tan aparentemente insulsa como ‘En qué cabeza cabe’ en mucho más que una historia sobre un sombrero que se ha perdido, y también utilizan de vez en cuando infalibles imágenes surrealistas como «besos que guardo a remojo en la pecera, y los miro y remiro desde fuera» sin resultar ni esnobs ni cursis.

Hay un punto melancólico en muchas de sus canciones que a menudo las hacen sonar tristes. ‘Un muelle’ es muy consciente de que el drama no funciona para atraer a nadie: «Esconderé mis penas, que no puedas encontrarlas. Alargaré mis brazos por taparlas, y buscaré algo para envolverlas y olvidarlas antes de que vuelvas»… lo cual no es que sea muy alegre. Sin embargo, son varias las canciones de este disco que se recrean en la felicidad de una pareja encerrada en casa. Después de atender a la sensualidad de ‘La siesta’ o al clímax máximo de ‘Quién lo iba a decir’, será difícil concluir que la felicidad no dé también lugar a grandes canciones de la historia del pop.

Calificación: 8,2/10
Lo mejor: ‘Un muelle’, ‘La siesta’, ‘Tendencias de sastre’, ‘Quién lo iba a decir’
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Escúchalo: en MySpace

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