Justice / Audio, Video, Disco

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Justice / Audio, Video, Disco

Si en algún momento consideraste que los contados ramalazos de hard rock y música clásica en ‘‘ eran una pose para hacerse los guays, ‘Audio, Video, Disco‘ te parecerá la boutade hecha álbum. Cuatro años después de aquel debut que les convirtió en un fenómeno mundial llenando tanto pistas de baile como estadios gracias a una desafiante mezcla de house, funk de bajos ácidos, aires góticos y actitud rock, Gaspard Augé y Xavier de Rosnay dan un golpe de efecto con su segundo álbum, dejando de lado aquello y jugándoselo todo a una loca carta: hacer rock progresivo setentero con un sonido deliberada y esforzadamente sintético, pero rock al fin y al cabo. El contraste de aquella cruz de neón sobre fondo negro inclinada exactamente en la misma posición y proporción que esta cruz de hormigón incrustada en un escenario natural es la metáfora perfecta para ilustrar el cambio.

Los singles previos ‘Civilization‘ y ‘Audio, Video, Disco‘ daban algunas pistas de la transformación, pero son junto con ‘Helix’ los más continuistas con su anterior sonido y, a la postre, lo mejor del disco. Porque, en gran parte del mismo, el dúo francés crea canciones como uno se imagina que harían dos autómatas programados para componer cortando y pegando tics y clichés de bandas como Supertramp, Yes, Journey, AC/DC, Deep Purple o Toto, que en la década de los setenta y primeros ochenta llenaban las FMs de rock sinfónico, AOR y heavy metal. En coherencia, temas como ‘Ohio’ (según afirma Pedro Winter en el texto interior, un homenaje a David Crosby), ‘Canon‘ (como ‘Brianvision’, mostrando idéntico fervor por la música clásica que guitarristas como Steve Vai o Yngwie Malmsteen), ‘New Lands’ (con un arranque esquilmado a Angus Young), ‘On´n´On’ (con tanto de Air como de Asia) o ‘Parade’ (una especie de ‘We Will Rock You’ psicodélico) están compuestos como si fueran a ser ejecutados por una banda de instrumentación tradicional, incluido su vocalista (labor ejercida aquí por Ali Love, Morgan Phalen -del grupo Diamond Nights-, Vincenzi Vendetta de Midnight Juggernauts o el propio dúo).

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Pero aunque el sonido de la guitarra eléctrica sea el eje de los nuevos Justice, sus temas son ejecutados, como decíamos al principio, con un sonido deliberadamente artificial y basado en los sintetizadores, generando unas contradicciones que ponen en tela de juicio el proyecto: su música es electrónica, pero hacen canciones rock; han sido adalid de la modernidad, pero no hacen música avanzada; han abanderado el dance, pero ya no pueden bailarse. Es sabido que genialidad y locura suelen ir unidos, y Justice podrían ser genios si lograran convencernos de que esta locura de reivindicar algo totalmente demodé fuera, al menos, divertida. Lamentablemente, ‘Audio, Video, Disco’ solo logra arrancar el headbanging al inicio de cada tema y, a medida que avanzan, se vuelven redundantes y planos. Por momentos parece que van a lograr colárnosla pero, con las mencionadas excepciones, cada buen intento acaba pereciendo por el hastío y la falta de sorpresa, recordándonos que la palabra pastiche tiene origen francófono.

Calificación: 5,5/10
Lo mejor: ‘Audio, Video, Disco’, ‘Civilization’, ‘Canon’.
Te gustará si te gustan: Air, Supertramp, Journey.
Escúchalo: Spotify

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