‘Todo el mundo es bueno’: vuelve ‘El Semáforo’

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‘Todo el mundo es bueno’: vuelve ‘El Semáforo’

El total fracaso de la última edición de Operación Triunfo parece no haber sido suficiente revulsivo como para que Telecinco retire la nómina a Pilar Rubio, a quien ha vuelto a encargar la conducción de un ‘talent show’ en la cadena amiga. Eso sí, esta vez han decidido acompañarla de José Corbacho, en un vano intento de que cada uno supla las carencias del otro. No hay manera: la pareja tiene cero química y al final la clara bicefalia del programa termina pasando factura en términos de ritmo, hasta el punto de que los cortes y la edición del programa son claros y evidentes, y el aburrimiento del televidente es más que palpable.

Quizá sea que el formato está más agotado que nunca. Animada probablemente por el éxito de algunos de sus ‘talent shows’ del tipo ‘Tú sí que vales’ y de los pinitos de sus rivales en este campo, ha decidido economizar al máximo en su producción. ¿Para qué tener un jurado de artistas de medio pelo capitaneados por Risto Mejide si te los puedes ahorrar haciendo un programa totalmente low cost?

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Porque esa es la filosofía de este engendro televisivo, incluso en su parte más relevante, las actuaciones. Hacinados en un foso delante del escenario se agrupan los futuros participantes del programa, que rugen alocados en cuanto el nombre de uno de ellos sale en la pantalla, y es llamado al escenario, para protagonizar los momentos más sonrojantes del programa, en una especie de competición a ver quién es el friki que aguanta más tiempo en el escenario por obra y gracia del público. Para nuestra sorpresa, este engendro televisivo tiene bien poco de ‘talent show’, porque no es más que una papelera de reciclaje pensada para dar salida a todos aquellos que se presentan con una propuesta -digamos- peculiar a alguna de las producciones más serias de la cadena, con la intención de ponerlos frente al gran público para que se ría de ellos. No es para menos: muchos de los participantes nunca deberían haber dejado de amenizar las cenas de Navidad de sus familias para saltar a la televisión nacional y ser despellejados hasta que Reyes Abades pone punto y final a su participación, con lo único memorable del programa: los efectos especiales que acompañan a la descalificación de los concursantes.

Calificación: 1/10
Destacamos: los efectos especiales de Reyes Abades.
Te gustará si te gustaba: ‘El Semáforo’.
Predictor: en verano, con la mitad de las producciones gordas en suspenso y viendo que al final lo que menos te esperas tiene éxito, nos tememos lo peor.

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