Fleetwood Mac, o cómo molar a los 60

Por | 11 Oct 13, 18:39

fleetwoodmac2013Fleetwood Mac nos marearon durante años con rumores sobre una gira de reunión que finalmente se confirmaba este 2013. El tour recorre estos días Europa sin pisar España y los motivos son fáciles de adivinar: cuesta imaginar un estadio en nuestro país como el Ziggo Dome de Ámsterdam -con capacidad para 17.000 personas- casi lleno hasta la bandera para ver a la banda de John McVie y Mick Fleetwood, más teniendo en cuenta el precio de las entradas (en torno a los 70 euros), la acentuada crisis en la que sigue inmerso nuestro país, la problemática del IVA cultural que impide que muchas bandas se acerquen, la falta de público para el grupo o su puta madre.

Antes de que pasasen otros 10 o 20 años sin Fleetwood Mac, viajar para comprobar cómo suena uno de los grupos más citados de la historia era demasiado tentador. Con una profesionalidad máxima y una complicidad que era difícil suponer en una banda con un pasado personal tan turbulento como el de los miembros del grupo, la banda se muestra a la altura de las expectativas, o incluso va más allá: del temor a que no salieran a escena provocado por unos minutos de retrasillo, se pasó a desear que se fueran después de dos grupos de bises con bien de solos de batería y guitarra que alargaron el asunto hasta casi las tres horas de duración. Un tiempo que yo al menos no querría pasar casi con nadie.

Pero eso eran también Fleetwood Mac. Antes de ser considerado un grupo «cool», que ha influido en toda una generación de gente de moda ahora o hace dos años como Haim o Summercamp, fueron un grupo al que citaba sólo gente tan colgada como Smashing Pumpkins o Courtney Love o que recibía tributos y versiones de gente tan poco bien vista como The Corrs o Jewel. Para muchos han sido siempre unos apestados de la M-80, unos moñas del AOR que encima mostraban su virtuosismo sobre las tablas. Personalmente los desprecios hacia lo que suena en la emisora me aburren (como si todo lo que cagaran los blogs de ahora fuera oro) y no puedo (ni quiero) evitar que muchas de las canciones de Fleetwood Mac sigan estando entre mis favoritas a pesar de que hace muchos años que no publican un disco excepcional, ni probablemente vuelvan a hacerlo.

Su concierto, que se abre con un altísimo golpe de batería como para recordar quién es el fundador del grupo, arranca con una potente ‘Second Hand News’, continúa con una muy americana y pantanosa ‘The Chain’ y levanta las primeras ovaciones mayúsculas con la siempre emocionante ‘Dreams’. La pregunta era inevitable: ¿estábamos ante un concierto de recuperación de ‘Rumours’, su disco de mayor éxito con más de 20 millones de copias vendidas, al completo? En absoluto. Desde el principio se planteaba esta gira como una reivindicación de ‘Tusk’, el disco doble que editaron justo después y que ni por asomo logró el mismo impacto comercial «porque a veces la industria te da la espalda». Así, sonaron seguidas ‘Not that Funny’, la infalible por sus percusiones canción titular, ‘Sisters of the Moon’ y mi favorita ‘Sara’. Y además, en cualquier caso, ninguno de sus álbumes populares podría haber sonado al completo si recordamos que Christine McVie abandonaba la banda en 1998 porque prefería retirarse de la vida pública. La amistad la animaba a aparecer en un par de los muchos conciertos de Londres el pasado mes de septiembre -ellos siempre fueron mucho más famosos en los países anglosajones- para interpretar ‘Don’t Stop’, la última canción del primer bis, pero no era más que una excepción. Sus canciones no suenan en el repertorio y eso significa que nos quedamos sin escuchar en vivo ‘You Make Loving Fun’, además de otras como ‘Everywhere’ o ‘Little Lies’.

Pero eso tampoco termina de mermar el desarrollo del concierto. Incluso el solvente nuevo single ‘Sad Angel’ o ‘Without You’ del mismo nuevo ‘EP‘, ésta con la pertinente explicación de Stevie Nicks de unos 35 minutos sobre el origen de la canción -es una grabación perdida del 74 y la más bonita según ella de las dedicadas al guitarrista Lindsey Buckingham, su ex- entretienen. «Absolutamente todo el mundo en internet sabía que esta canción se había filtrado menos yo porque no tengo ordenador ni móvil ni nada de eso», indicaba.

Entre su simpatía y la de Lindsey, que habló sobre cómo ‘Big Love’ había cambiado de significado para él, de ser una canción sobre protegerte del amor a ser una sobre el cambio, todavía a día de hoy es imposible elegir qué vocalista es tu favorito. Lindsey deslumbra en la versión reducida de ‘Never Going Back Again’ (aunque sí, la gente también habla en los conciertos en Holanda). Stevie lo hace en ‘Rhiannon’ y sobre todo en ‘Gypsy’. Ninguno de los dos se ve ensombrecido por las dos coristas prácticamente inaudibles y ambos comparten la cumbre del concierto: la interpretación de tres de sus mejores canciones, seguidas. Me refiero a ‘Sara’, en cuyo final Stevie se acerca a Lindsey para darle un sentido abrazo; después la ya famosa versión acústica de ‘Big Love’ con Buckingham en solitario tocando la guitarra como si tuviera cuatro manos e interpretando su final completamente desgarrado; y luego un ‘Landslide’ con la ex pareja en acústico dándose la mano en una de sus pausas. Imposible no pensar que ese «I’m getting older’ no adquiera un nuevo significado a cada día que pasa.

Hay momentos más áridos hacia el final del concierto, como la extensión de ‘Stand Back’, con unos solos que sólo le perdonamos a la siguiente del tracklist, ‘Go Your Own Way’. Pero el show vuelve a remontar con esta canción, la más conocida, o con la esperable dosis macarra de Mick en ‘World Turning’, cuyas zapatillas rojas y aparatosa batería ya me hubiera gustado ver de cerca. Al final, un ‘Say Goodbye’ con Lindsey y Stevie cara a cara que despierta hasta el deseo de bucear en los discos menores de la banda para encontrar joyas y dobles sentidos. ¿Será impostado el cariño que aún se profesan sobre el escenario, el gracejo con el que recuerdan los días como limpiadora de Stevie o la posibilidad de hacer una TV movie sobre aquello? Si así fue, qué bien disimulado… 8.

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