Luke Haines / Rock And Roll Animals

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Luke Haines / Rock And Roll Animals

Luke_Haines-rockNo es un misterio que Luke Haines es uno de los músicos menos populares de la escena británica de los 90, y que esa falta de popularidad (para su tranquilidad, por otro lado) es inversamente proporcional a su interés por aprovecharse de la nostalgia y recurrir al pasado para seguir teniendo vigencia. El hombre tras The Auteurs prefiere ser honesto a tener éxito, y podrá irse a la tumba sin traicionar sus valores. De eso, en buena parte, trata al fin este ‘Rock And Roll Animals’, segundo álbum de una trilogía psicodélica (y parece que su tercer volumen no tardará mucho en llegar) iniciada con el bizarro ‘9½ psychedelic meditations on British Wrestling of the 1970s and early ’80s‘, que se publicó hace varios meses y que, al fin, tendrá su correspondiente presentación en vivo esta misma semana: el día 17 de enero estará actuando en la sala Sidecar de Barcelona, y el día 18 hará lo propio en la Moby Dick de Madrid.

‘Rock And Roll Animals’ nació como una especie de disco infantil, una fábula que, poco a poco, se convierte en una reflexión sobre el origen del arte y la honestidad de sus creadores, los «animales del rock and roll». Haines escogió como protagonistas a tres de sus héroes musicales, Nick Lowe (personificado en un tejón), Jimmy Pursey (el que fuera vocalista de la banda de glam Sham 69 toma aquí la forma de un zorro) y Gene Vincent (un gato), tres creadores intachables en su actitud con los que Haines se identifica por su origen: todos ellos nacieron o pasaron alguna temporada de su vida en los alrededores de Walton-On Thames, pueblo del sudeste de Inglaterra en el que Luke nació y se crio. Este localismo, bastante habitual en la obra del músico británico, cobra especial importancia en unas canciones que pretenden señalar, sin titubeos, a la brecha cultural entre el norte y el sur de la isla británica. Así, los tres peludos amigos se enfrentan al Ángel del Norte (es una referencia nada velada a una escultura monstruosamente grande diseñada por el artista contemporáneo Antony Gormsley y situada en la norteña Gateshead), que personifica lo deshonesto e injusto en el arte.

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El intento de Haines por hacer un disco folk, según sus propias palabras, es palpable en la profusión de guitarras acústicas, percusiones y arreglos de flauta dulce que aportan esa conexión con el cándido mundo infantil, como ocurre en la inicial ‘Magic Town’ (en la que nos invita a construir, reviviendo nuestra propia infancia, la maqueta de Magic Town, el escenario imaginario del relato) o en los interludios narrativos en los que la voz de Julia Davis (la conocida actriz de ‘Nighty Night’) contribuye a crear el imprescindible ambiente de cuento. Quizá sin quererlo, logra también rememorar a su fase más acústica, la de ‘Now I’m A Cowboy’, en cortes como ‘A Badger Called Nick Lowe’ o ‘Three Frendz’, siempre con un punto gótico y oscuro. Sin embargo, le resulta imposible desvincularse del glam rock que siempre le ha resultado tan inspirador desde aquel magnífico (y a menudo ignorado) último álbum de The Auteurs, un ‘How I Learned To Love The Bootboys’ que parece autorreivindicado aquí en cortes como ‘Gene Vincent’ (en el que construye uno de los más memorables estribillos de su carrera), el propio ‘Rock And Roll Animals‘ o ‘The Angel Of The North’.

Haines logra sacarle el máximo partido a la estructura narrativa del disco, ayudado por su concreción (poco más de media hora) y un grupo de canciones inmaculadas, aptas tanto para viejos fans (que gozarán rebuscando las referencias a obras pretéritas) y para neófitos en el mundo del autor. Poco a poco el relato, en el que el trío protagonista derrota al sombrío enemigo del norte, no sin lamentar la pérdida del zorro Jimmy Pursey (‘From Hersham To Heaven’), tan valiente como imprudente, hace conscientes al experimentado Gene Vincent y al humilde Nick Lowe de una máxima ineludible: «el rock and roll es un juego de perdedores» (que, por cierto, es una cita de los Mott The Hopple, que aquí no se da puntada sin hilo). Y es que, como decíamos, al fin ‘Rock And Roll Animals’ no es otra cosa que una reflexión sobre la creación artística. Haines, apunta a la condición inevitablemente humana de los artistas una vez desmontada la magia de la escena (en la desoladora ‘… We Do’, reverso de ‘Magic Town’, co-escrita con su colega en Black Box Recorder, John Moore) y que, por tanto, sus actos como creadores no pueden ser impunes y merecen también ser juzgados.

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Por eso en la final ‘Rock And Roll Animals In Space’ se atreve a disgregar actos honestos y deshonestos, en su opinión, de la historia del rock: la encarnación de los primeros 70 de Deep Purple y los Soft Machine con o sin Robert Wyatt fueron justos, pero no aprueba el expolio del blues que hicieron Led Zeppelin, a los Stones post-Brian Jones (¡nada menos!), a las bandas que se reúnen años después de separarse (sus compañeros de generación, los primeros) y al arte público, que califica como una afrenta para cualquier ser vivo. Se compartan o no sus criterios, las siempre ácidas y a menudo impopulares reflexiones de Haines siempre son coherentes y, como decía al principio, van envueltas en una honestidad intachable. La que demuestra disco a disco, sin mirar nunca atrás.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Rock And Roll Animals’, ‘Gene Vincent’, ‘A Badger Called Nick Lowe’, ‘From Hersham To Heaven’
Te gustará si te gustan: los artistas que se preocupan por el calado artístico de sus obras, por encima de las ventas o la fama que les reporten.
Escúchalo: Youtube.

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