‘El universo contra Alex Woods’: las ventajas de ser un marginado

Por | 26 Ene 14, 15:14

el-universo-contra-alex-woodsSi Holden Caulfield fuera algo más optimista se parecería mucho a Alex Woods. El protagonista de ‘El universo contra Alex Woods’ (Seix Barral), la estupenda primera novela del antiguo ajedrecista Gavin Extence, es como una versión nerd, cómica y cálida del inmortal personaje de ‘El guardián entre el centeno’. Los dos comparten voz intradiegética, y a través de ella vamos conociendo cómo son y cómo ven el mundo que les rodea, el universo.

“Demasiado listo y tonto al mismo tiempo”, así se define Alex Woods. Un adolescente inadaptado y sensible, “atrapado (como Newton) en su propio cerebro”, que tiene una madre que se dedica a echar las cartas del tarot y una única amiga, una compañera de clase de estética emo. De pequeño le cayó un meteorito en la cabeza. El golpe no acabó con su curiosidad científica -sigue siendo un empollón- pero le provocó epilepsia. La novela empieza cuando Alex es detenido en la frontera de Dover con 113 gramos de marihuana en la guantera y una urna funeraria en el asiento del copiloto. A partir de ahí, a modo de flashback, conoceremos su historia.

‘El universo contra Alex Woods’, traducida por la escritora “nocilla” Mercedes Cebrián, es un relato de aprendizaje acerca de lo que significa crecer y lo que significa morir. Una historia conmovedora salpicada por finas gotas de humor negro. A pesar de tratar temas polémicos y socialmente sensibles, el autor esquiva con enorme habilidad las trampas melodramáticas de la historia. La mirada algo alucinada del protagonista, como de un epiléptico antes de sufrir una crisis, impone una distancia dramática y perceptiva que le permite al autor ser emotivo sin caer en la sensiblería, ser cómico sin dejar de ser delicado.

La novela es también un sentido homenaje a Kurt Vonnegut. El imprescindible autor de ‘Matadero cinco’ y ‘El desayuno de los campeones’, además de ser la principal fuente de inspiración de la escritura de Gavin Extence, funciona como puente generacional entre Alex y el personaje del viejo gruñón llamado señor Peterson. Por medio de la lectura de sus libros se va forjando una hermosa historia de amistad de la que surgen los mejores momentos de la novela: los más divertidos y los más emotivos. Un gran debut de un autor a seguir muy de cerca. 8,5.

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  • tricks

    Me encantan los libros que ponéis.



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