‘God Help the Girl’: no recomendada para antifans de Belle & Sebastian

Por | 19 Sep 14, 12:01

godhelpthegirlSi no eres fan de Belle & Sebastián ni estás dispuesto a bailar como Cassie, «like a boxing kangaroo”, esta película te parecerá tan irritante como a un metalero una canción de Papá Topo. Cursi, boba y con la consistencia dramática de un envoltorio de chicle. Si, por el contrario, eres fan de Belle & Sebastian, de los primeros Belle & Sebastian (cuando estaba Isobel Campbell), ‘God Help The Girl’ te parecerá un regalo, el musical más encantador del año con permiso de ‘Begin Again‘.

La historia que narra es simple, incluso simplona. Una chica con trastornos psicológicos encuentra en la música, en la posibilidad de formar un grupo con sus dos nuevos amigos, su tabla de salvación. Un argumento tan liviano que cabe en una canción pop de tres minutos. ¿Cómo hace Stuart Murdoch, el líder de Belle & Sebastian que debuta en la dirección, para sostener con tan poco una película de casi dos horas? Jugando, divirtiéndose (y divirtiéndonos) con las canciones y los referentes visuales.

Las canciones son las ya conocidas por todos los fans de Murdoch, las editadas en 2009 en el álbum titulado igual que la película, el fabuloso ‘God Help The Girl‘, y algunas de Belle & Sebastian (del disco, también fantástico, ‘The Life Pursuit’). Pero eso sí, cantadas en su mayoría por los actores de la película: Hannah Murray (conocida por la serie ‘Skins’) y, en especial, Emily Browning (‘Sucker Punch’, ‘Magic, Magic‘), quien demuestra su talento como vocalista.

Los referentes visuales son muy parecidos a los que llevan adornando las portadas de sus discos desde aquel lejano ‘Tigermilk‘: el pop francés e inglés de los sesenta y, en especial, el Free Cinema y la Nouvelle Vague.

Se podría decir que ‘God Help The Girl’ es como una melancólica mezcla entre ‘¡Qué noche la de aquel día!’ (1964) y ‘Grease’ (1978), dirigida por François Truffaut y protagonizada por Anna Karina (Browning lleva su mismo corte de pelo). Una fantasía musical que podrían haber protagonizado los propios Belle & Sebastian, como hicieron los Beatles en su momento, donde lo de menos es el argumento y lo de más las canciones y su irresistible estética pop. ¿Un disco filmado, una sucesión de videoclips de estética indie? No, una celebración. 8,9.

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