¿Para cuándo un “aplausómetro” como el de la ópera en el mundo del pop, el rock o la electrónica?

Por | 30 Jul 15, 13:13

lauryn hillNo es por presumir, pero hace poco un buen amigo me invitó a una ópera y, aparte de la experiencia en sí, hubo algo que me chocó de manera superlativa. Al final del último acto, más allá de que los intérpretes se den el típico baño de ego y se despidan de su audiencia, en realidad los protagonistas se ponen en manos del público en una especie de “aplausómetro” en el que se determina quién o quiénes han sido los grandes triunfadores de la noche.

Obviamente, teniendo en cuenta lo que cuesta una entrada para este tipo de espectáculos, el público se toma muy en serio ese derecho de poder elevar a los altares o hundir en la mayor de las miserias (esa noche no fue el caso, pero los abucheos están a la orden del día en el mundo de la ópera) a esos seres humanos que lucen unas voces prodigiosas. Así que la pregunta ahí queda: ¿por qué motivo no se hace algo parecido en otros géneros musicales? ¿Por qué el nivel de exigencia es menor, por ejemplo, cuando uno va a un concierto de pop, rock, electrónica u otro género menos aburguesado?

Los finlandeses no han pensado en este “aplausómetro”, pero sí han aprobado que todo aquel que quiera pueda ver reembolsado el 50% del importe de su entrada si el concierto al que ha ido no ha dado la talla. La medida no contempla que el artista en cuestión esté colocado o con unas copas de más, ya que según Paul Stahlberg, el jefe de Junta de Discusión del Consumidor Finlandés que lidera esta medida, eso no implica que haya dado un mal concierto. Así que el debate, por muy absurdo que resulte a primeras, la verdad es que tiene su qué.

No es necesario hacer una enumeración de músicos que la cagan más que aciertan encima del escenario, pero absolutamente todos los amantes de la música con una vida activa, en cuanto a shows en vivo se refiere, en muchas ocasiones han tenido que sufrir en sus carnes un bolo que ha dejado mucho que desear. Sin ir más lejos, ahí tenemos el atentado musical que The Strokes o The Black Keys se marcaron en el último Primavera Sound, o los problemas de sonido que la ya de por sí inestable Lauryn Hill tuvo hace poco en su paso por el Cruïlla (la nota post-concierto redactada por el propio festival fue un gran tanto de la organización para poner los puntos sobre las íes). ¿Pero acaso hubo pitadas masivas? ¿Lamentos a grito pelado que demostraran el descontento generalizado? La respuesta es no. Más bien al contrario: el borreguismo siempre es más proclive a la ovación como farsa que a demostrar su disconformidad en público. En cambio de hablar durante los conciertos, el público debería tener un mayor espíritu crítico.

Hace escasos días el chileno Ricardo Villalobos se convertía en la comidilla de los foros electrónicos después de que se marcara un polémico set en el británico Cocoon In The Park. Independientemente de sus excesos (lo cual no es algo nuevo en él), el Dj se tomó la libertad de pinchar lo que le vino en gana, y no precisamente poniéndoselo fácil al público ávido de bombo ahí congregado. ¿Resultado? Las redes sociales ardieron de críticas contra su persona, pero absolutamente nadie, in situ, mostró su disconformidad.

Como consumidor el público debería tener un papel muchísimo más activo que el que en la actualidad tiene. Copiar el modelo de la ópera no sería para nada difícil, pero antes de que eso se materializara el asistente a un concierto debería ser consciente de qué papel juega en esta rueda y alzar su voz donde realmente se le escuche, y no precisamente escondido detrás de un nick en una red social. Quizás, si este modelo se implantara, muchos farsantes que no dudan en tomarnos el pelo sobre un escenario dormirían con la conciencia algo menos tranquila.

  • Tyrion

    Buena idea, pero que al final si el concierto es malo que devuelvan el dinero….pero que artista va a hacer esto XD. Bueno o malo con su concierto se lleva el pastón a su casita y los fans si el concierto fue malo se lleva su arrech… para la suya.

  • GinTONIC

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo y la medida de la devolución del 50% de la entrada en caso de que el show no cumpla unos mínimos requisitos. Si la memoria no me falla, creo que hace años también salió una ley en Australia en la que en la entrada de los conciertos se debía indicar si el concierto era totalmente en directo, si parcialmente directo o completamente playback.

    Por lo que se refiere a lo del aplausómetro o si la gente es más o menos crítica en la música pop/electrónica que en la opera, creo que hay varios factores que influyen.

    La ópera es un género musical que lleva varios siglos representándose, por lo que hay muchos antecedentes establecidos sobre como debe o no debe ser cada personaje, como hace la aria tal soprano o tal otra, etc… Además para interpretar un papel en ópera se requiere de una formación muy técnica y específica. Y otro factor es que la ópera se interpreta sin el soporte de micros, altavoces ni ninguna “ayuda” eléctrica más que la propia voz y un recinto con un estudio acústico especialmente diseñado para la interpretación de música a pelo. Por ello, el público que asiste a la ópera es conocedor de las dificultades que supone que la voz de un cantante llegue hasta la última fila con calidad y precisión. Y cuando eso ocurre, es aplaudido.

    En cambio, para un concierto pop/electrónico, para bien o para mal, no hay ningún requisito de conocimientos musicales, técnica vocal y se hace (exceptuando algunos conciertos acústicos) con el apoyo de micros, sintetizadores, altavoces, filtros y mil historias más. Por todo ello, hay muchas cosas que pueden fallar y pueden dar un mal sonido a la sala (el cantante no se oye en los monitores, las voces están bajas, los coros no se oyen, etc…) Y del mismo modo que en la ópera, el público también sabe que es difícil conseguir un buen sonido en una sala para un concierto pop/electrónico.

    En definitiva, la calidad de un concierto pop depende de demasiados factores como para que esté bien al 100% y eso la gente también lo sabe. Y muchas veces es a la salida, comentando con el resto de la gente, cuando detectas fallos, etc… porque con la euforia, en el momento tal vez no se le dé tanta importancia.

  • Ángela-Gadea Mata Martín

    OLE!

  • armadillo

    La idea me parece atractiva, sin embargo, creo que habría ciertos artistas rompedores que por serlo (rompedores) además de los abucheos verían mermado su dinero y esto podría llevar a que no quisieran experimentar. Me refiero a gente como John Maus, Ariel Pink, The Knife…Que Camarón o Morente metieran bateria en sus conciertos fue muy criticado por los expertos en flamenco. Para mí, pagar una entrada es pagar por una experiencia, si me parece buena o mala es cosa mia y volver a experimentarla o no también. Vamos, que no me parece bien usar los mismos parámetros para juzgar una ópera o un concierto flamenco que para un concierto de rock pop o electrónica, ni de broma.

  • jimmij

    No entiendo por qué ‘atentado musical’ de los Strokes en el Primavera Sound? Estuvieron correctos…

  • GinTONIC

    Es cierto que un concierto de rock/pop/electrónica, al fin y al cabo, es una experiencia y cada cual tiene sus sensaciones. Pero hay unos mínimos objetivos que sí que se pueden determinar, como ciertos fallos de sonido (si no recuerdo mal, en un concierto de Coldplay en Montjuic hubo problemas técnicos y una parte de la grada se quedó sin escuchar parte del concierto), duración escasa, y demás. Yo supongo que se trataría más de poner en duda temas técnicos. Está claro que un cantante o un músico, como artista que es, puede tener días mejores y días peores y eso sí que es mucho más difícil de calibrar puesto que la química establecida con el público o generar una atmósfera determinada en un espectáculo es muy difícil de medir.

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