Britney Spears / Glory

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Britney Spears / Glory

Captura de pantalla 2016-08-03 a las 18.33.45‘Before the Goodbye’, ‘Phonography’, ‘Don’t Hang Up’, ‘Walk On By’, ‘Amnesia’… todos estos temazos de Britney Spears son «bonus tracks». En ‘Glory’, su nuevo disco, hay al menos un par de canciones que no se entiende por qué no están en la edición estándar. La primera es ‘If I’m Dancing’, un «bounce» tribal psicodélico, entre hipnótico y totalmente chiflado, que habla sobre chakras, viajes mágicos a cámara lenta y hombres que tocan el sitar, y la segunda es ‘Change Your Mind (No seas cortés)’, una especie de latin house pop con marimbas y un puente en español (no de Britney) que apetece bailotear con tu pareja, con un Martini en la mano, durante una puesta de sol en Ibiza todo el verano.

No significa esto que el resto de ‘Glory’ esté mal. De hecho, está estupendamente. El principal motivo es la voz de Britney. Hacía tiempo que Britney no sonaba tan entregada, tan viva, tan comprometida en la interpretación de sus canciones. Sus últimos largos, especialmente ‘Femme Fatale’, reflejaban a una Spears cadavérica, cantando en piloto automático, totalmente desinteresada en su actuación y dejando que las canciones hicieran todo el trabajo. En ‘Britney Jean’ esto ocurría aunque menos: su mayor problema es que era un absoluto desastre como obra musical. ‘Femme Fatale’, por lo menos, era un buen disco, si bien enteramente funcional. El regreso de esta voz, una de las más distintivas de la actualidad, es notable porque Spears es una de las intérpretes más versátiles, camaleónicas e interesantes que ha conocido el pop en los últimos 20 años.

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Más allá de eso, en lo musical ‘Glory’ también es un verdadero «comeback». Birtney no solo está presente de verdad en sus canciones sino que estas mantienen un nivel muy digno a lo largo de su duración. Hay una canción de regalo en francés, ‘Coupure électrique’, que se pasa de «artsy fartsy» y no tiene el más mínimo interés más allá de su título, que se traduce en «apagón» o «blackout», evidentemente una autorreferencia; mientras ‘Better’ no deja de ser un reducto del sonido ‘Lean On’ que se hizo viejo a la tercera copia, y ‘Private Show’ parece de Duffy pasada de helio. El nivel, no obstante, en general es bueno ya desde el inicio del álbum con ‘Invitation’, una balada R&B preciosa que suena como Imogen Heap versionando a Beyoncé, hasta el final (de la edición estándar) con ‘What You Need’, un número pseudo Motown en el que Britney ofrece la actuación vocal más agresiva de su carrera, pasando por el sencillo principal, ‘Make Me…’ con G-Eazy, todo un «grower» post-veraniego que ha pasado injustamente desapercibido.

Como viene siendo habitual, ‘Glory’ es variado en estilos, sin embargo, donde ‘Circus’ no terminó de cerrar del todo bien su concepto de disco de pop variado pero bizarro con la inclusión de varias canciones blandengues, ‘Glory’ maneja su diversidad de estilos competentemente añadiendo un elemento común entre todas sus pistas como es la tradición musical, no solo norteamericana (el R&B de ‘Make Me…’, el doo-wop de ‘Private Show’, el Motown rocanrolero de ‘What You Need’) sino también caribeña (‘Slumber Party’), latina (‘Change Your Mind’) o incluso española (los guitarrazos de ‘Do You Wanna Come Over?’). Por su parte, ‘Love Me Down’ contiene guitarras reggae, ‘Just Luv Me’ castañuelas, ‘Liar’ un acordeón country y ‘Man On the Moon’ marimbas y una guitarrita surfera hacia la mitad. Esto, aunque parezca una tontería, da cohesión al conjunto aunque las canciones sean totalmente distintas entre sí.

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Cuando Spears decía que ‘Glory’ era un disco diferente ya sabíamos a qué se refería. Cada álbum de la cantante, especialmente desde el notable ‘In the Zone’ en adelante, ha reflejado la moda musical del momento desde una perspectiva nueva (sobre todo el innovador ‘Blackout’) y, en el caso de sus últimos discos, añadiendo un elemento de ese mencionado bizarrismo que, probablemente, tocó techo en la delirante ‘How I Roll’, cumbre robopop donde los haya. Este vuelve a ser el caso en ‘Glory’, notablemente en canciones como ‘Clumsy’, que combina el ritmo «flapper» de los años 20 con un estribillo instrumental trance, ‘Do You Wanna Come Over?’, el retorcido himno fiestero del álbum por excelencia; o ‘Hard to Forget Ya’, que reivindica el pop dosmilero ensalzado recientemente por Meghan Trainor ahora sonando a una colaboración hipotética de S Club 7 con Major Lazer.

Por supuesto, ‘Glory’ es un disco de su tiempo, pero su producción es lo suficientemente buena para que se sostenga por sí solo. Nada que ver con el apocalipsis que fue ‘Britney Jean’. ‘Make Me…’ demuestra esto muy bien: su trap blandito con guitarras encaja en la moda R&B post-Selena Gomez del momento, mientras ‘Just Luv Me’ no es solo un descarte de ‘Purpose’ de Justin Bieber, es una buena canción que Britney aborda vocalmente con todo el cuidado, en concordancia con la elegancia de su suave y translúcida base, que podría haber firmado Jamie xx perfectamente. Por su parte, ‘Slumber Party’ es la respuesta de Britney al fenómeno Drake, Frank Ocean y compañía, un número de reggae sensual que desarrolla una euforia contenida pero totalmente infecciosa, solo expresada totalmente a través de unos escalofriantes vientos metal que se desahogan en los últimos segundos de la canción.

Y tras este recorrido por el pop de 2016, la Britney de la vieja escuela asoma también en canciones como ‘Man On the Moon’, una cucada pop agridulce tipo ‘Anticipating’ sobre ese príncipe azul que no llega, o ‘Liar’, un himno de R&B-pop en la estela de las producciones del tercer álbum de Britney que es algo así como ese hit que Demi Lovato lleva años buscando. ¿No es esa mezcla de actualidad, retrospección y extrañeza la que hace tan buenos los mejores discos de Britney? Y es que ni siquiera tienen que ser de 10. Como se dijo una vez en la sección de comentarios de JENESAISPOP, puede que Britney no haya publicado todavía su obra maestra, pero el viaje hacia la misma está siendo de lo más entretenido, y ‘Glory’ se suma dignamente a la lista de grandes discos de Spears que sus fans escucharán encantados y encantadas durante años. Este sí es, en definitiva, el «comeback» que nos prometieron.

Calificación: 7,3/10
Lo mejor: ‘Make Me…’, ‘Just Luv Me’, ‘Do You Wanna Come Over?’, ‘Slumber Party’, ‘If I’m Dancing’, ‘Change Your Mind (No seas cortés)’
Te gustará si te gusta: el pop comercial, no tiene más misterio
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