‘Green Light’ de Lorde divide: ¿impersonal o aspirante a canción del año?

Por | 05 Mar 17, 12:00

captura-de-pantalla-2017-03-02-a-las-20-43-46Parte de la redacción evalúa el single de regreso de Lorde.

«La adolescente de la que Bowie dijo que era el futuro de la música entra en los 20 como cantaba Eva Amaral en ‘Siento que te extraño’: rompiendo con todo. Precisamente la mezcla de su espíritu adolescente con la madurez de letras que parecen simples pero desprenden honestidad (como le pasa, aunque con distinta temática, a Tove Lo) terminaban de redondear en ‘Pure Heroine’ la personalidad que ya de por sí tiene la voz de Lorde… y uno de los miedos frente a su regreso era si, con tanto cambio, todo eso iba a seguir ahí. La neozelandesa sube la apuesta y presenta una canción que nadie esperaba, que no es lo que llena ahora las radios, que quiere sonar a varias cosas a la vez y que, según dice, no es representativa del resto del disco. Sin embargo, como ocurría con cierta ilusión que cumplía también estos puntos (esperemos que ‘Green Light’ corra mejor suerte comercial), la cosa acaba saliendo bastante bien y, destacando especialmente en su tramo final, Lorde parece contar cómo no es capaz de olvidar a su ex y cómo, entre borracheras por aquí y polvos por allá, quiere intentarlo, quiere conseguir pasar página y que llegue esa luz verde para la nueva etapa de su vida (¿guiño además a su momento como artista?). Desde luego esto pegaría en su anterior disco tanto como Regina Spektor teloneando a los Judas Priest. ¿Y?. Ella misma lo dice: “brand new sounds in my mind”. Y qué ganas de escucharlos». Pablo N. Tocino.

«Bowie le ha dejado un regalo envenenado a Lorde: decir que era «el futuro de la música». Y no puede serlo ‘Green Light’, un cruce entre Cyndi Lauper y Tori Amos con unas gotitas de Tove Lo, Icona Pop y Charli XCX. Puede ser cualquier cosa, buena o mala, pero no el futuro. Lorde baja, por tanto, de perfil en esta impersonal canción de desamor y celos en la que, por cada idea que mola («I hear sounds» con el riff de piano de fondo), nos trae una que no (la brusca llegada de la segunda estrofa tras el primer estribillo)». Sebas E. Alonso.

“A mí me parece que no hay discusión. ‘Green Light’ es un terremoto pop a caballo de uno de esos pianos infalibles sobre los que se edificó la música house, y que se suma desde ya a esa saga de canciones que empujan a la euforia desde el pozo emocional, como ‘Dancing On My Own’, como ‘Habits’, como ‘Chandelier’. El regreso de Lorde, además, es una producción cuidadísima junto a Jack Antonoff, repleta de detalles estimulantes que se revelan a cada escucha, como si la canción fueran dos: la que contagia y excita, con ese coro pseudo-gospel tan directo y brutal, y la que subyace y sugiere de forma subliminal. Una maravilla que, desde ya, se alinea para mí en la carrera a canción del año”. Raúl Guillén.

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