Depeche Mode van de menos a más y Cage the Elefant dan la sorpresa en el jueves de Bilbao BBK Live

Por | 07 Jul 17, 11:29

depechemode_tom-hagenComienza una nueva edición del BBK Live con un cartel tan potente como ecléctico, y con aproximadamente 36.000 asistentes durante el primer día. Los primeros cabezas de cartel del festival y protagonistas de la jornada del jueves fueron la mítica banda formada a principios de los 80 Depeche Mode. Presentaban ‘Spirit‘, su nuevo trabajo, que ha dejado sensaciones encontradas: ha obtenido algunas buenas críticas, pero no está a la altura de sus mejores discos.

Los británicos optaron, quizá por ello, por un setlist lleno de hits, tocando tan solo tres canciones de su último trabajo: ‘Cover me’, ‘Where’s the Revolution?’ y ‘Going Backwards’, que no sonaron con especial fuerza pese a la indudable presencia en el escenario y perfección técnica de Dave Gahan, Martin Gore y Andrew Fletcher. Tampoco lo hicieron la mayoría de temas por culpa de una extraña conexión entre ellos y el público. Incluso con el gran número de fans -muchos de ellos serían adolescentes en los 80- que llevaban haciendo cola toda la tarde para verles, la gente no parecía del todo entregada a la mezcla de rock y electrónica que les caracteriza.

Los mejores momentos sin duda fueron cuando llegaron los mayores himnos, que rompieron con la linealidad del concierto y sirvieron para que nos diéramos cuenta de que realmente estábamos viendo a Depeche Mode. Así, ‘Enjoy the Silence’, prácticamente al final, hizo que por primera vez el público estuviera totalmente entregado. ‘Walking In My Shoes’, acompañado de un potente cortometraje proyectado en una gran pantalla en el escenario (los visuales siempre han estado entre los fuertes de estos amigos de Anton Corbjin), también resultó ser uno de los grandes momentos de la noche. Finalmente, ‘Personal Jesus’ sonó con tremendo ímpetu, y sirvió para terminar en alto un concierto irregular, que fue de menos a más. La banda acabó con veinte minutos de retraso.

La mayor sorpresa -y para quien escribe esto, el mejor concierto- de la jornada fue Cage the Elephant. La energía que transmitían en el escenario y la absoluta entrega de su vocalista Matt Shultz hicieron de su show un auténtico espectáculo adrenalínico, haciendo que prácticamente el Escenario Bilbao se les quedara pequeño. Matt se movía de un lado a otro, saltaba, bailaba, corría, etcétera, en un concierto en el que el público estaba igual de entregado que él. Sonaron perfectos temas como ‘Ain’t No Rest For The Wicked’ o ‘Cold Cold Cold’. En la última canción, Matt se abalanzó sobre el público haciendo «crowdsurfing», en el que fue el concierto más salvaje del día.

Justice fue otro de los platos fuertes. El dúo francés de música electrónica se apoyó en una sugerente puesta en escena elaborada a través de focos y luces de diferentes colores, creando con ella una experiencia visual. Llevábamos aproximadamente un cuarto de hora disfrutando de ellos cuando de repente, abandonaron el escenario debido a un problema técnico. Las luces se encendieron y no volvieron a apagarse hasta casi diez minutos después, cuando ya se solventó y el dúo volvió a aparecer. A pesar del pequeño incidente, Justice lograron salir airosos.

Por otro lado, The 1975 llevaron al público más joven al Escenario Heineken. Frente a pancartas pidiendo canciones o con frases sobre el grupo y ambiente adolescente, la banda comenzó con ‘Love Me’, uno de los mayores éxitos de su segundo disco, pero que no sonó especialmente potente, y entrando en cierta monotonía encadenando sus canciones sin prácticamente dirigirse a su público. Algún tema pegadizo y simpático como ‘Loving Someone’ (en el que se alzaron unas cuantas banderas LGTB entre los asistentes), ‘Somebody Else’ o ‘The Sound’ animaron un poco un concierto bastante soso. Spoon, también en el Heineken, comenzaron con retraso debido a que el concierto de Depeche Mode se alargó. Los tejanos, de gira con su décimo y estupendo disco ‘Hot Thoughts‘, sonaron con energía. La voz rasgada de Britt Daniel ayudaba a crear un ambiente especial.

La jornada comenzaba a las 18:25 con Rufus T. Firefly, presentando su cuarto álbum de estudio, ‘Magnolia‘. Inauguraron el Escenario Bilbao en esta edición, en el que a pesar de lo pronto que era, ya había, sobre todo, fans de Depeche Mode guardándose un hueco. Los de Aranjuez, acostumbrados a tocar en espacios más pequeños, se movieron solo en el centro, estando cerca los unos de los otros. Tan solo los primeros acordes de ‘Tsukamori’ ya resultaron explosivos. El fuerte sonido y la sorprendente potencia de la banda, hizo que en cuestión de minutos se llenara considerablemente el escenario. El concierto fue un viaje por el rock psicodélico, largas instrumentales y letras muy sentidas. Un gran comienzo para el festival.

Depués, Circa Waves en el Heineken inyectaron buen rollo en el ambiente, con una audiencia (especialmente la británica) que bailaba, cantaba sus canciones y hacía pogos. La joven banda, formada en 2015, presentaba en Bilbao su segundo álbum de estudio, ‘Different Creatures’.

Foto: Tom Hagen para Bilbao BBK Live.

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