Sol Escobar: “Soy el amor romántico, la exageración del romanticismo”

Por | 19 Jun 18, 11:13

La colombiana afincada en España Sol Escobar, antes conocida como Anasol, ha editado un interesante álbum llamado ‘La Dama Oscura‘ en el que convergen la ranchera con la canción folk americana. Hablamos con ella en una cafetería de Madrid aprovechando que actúa este martes 19 de junio en la Sala El Sol de la ciudad. Escobar habla de su pasado, de su álter ego para este lanzamiento y también de su trabajo como actriz.

¿Puedes presentarte para los lectores de JENESAISPOP que aún no te conozcan?
Soy Sol Escobar, acabo de sacar disco, son canciones mías en música y letra, y también soy la productora. Tengo una carrera en Colombia como Anasol, y experiencia en teatro musical. Estudié guión. Las canciones de ‘La Dama Oscura’ son pequeñas películas, busco contar una historia a través de la música y, a partir de ese hilo narrativo, construir la instrumentación, las dinámicas de la voz, los silencios…

¿Hay un hilo narrativo en el disco, una presentación, un nudo y un desenlace o cada canción es una historia independiente?
Las canciones son universos en sí mismas. Hay algo de surrealismo, con fantasmas, vampiros… un personaje que es La Dama Oscura, que es como mi álter ego. Es una soñadora, una romántica, vive en un castillo, recorre los pasillos con una capa de seda y flores en la cabeza, mira el mar a través de una ventana mientras la lluvia cae en las piedras… Es un imaginario que tengo y que uso para viajar a otras vidas, que son mi propia vida, pero a través de ese personaje.

¡Entonces aquí ya hay 3 personas! Está Anasol, Sol Escobar y La Dama Oscura…
(risas) Yo soy Sol Escobar, y La Dama Oscura un personaje. Igual hay ‘La Dama Oscura 2’, la 3 y se vuelva como un cómic en distintos tomos.

¿Qué te diferencia de este álter ego?
La Dama Oscura es más dramática que yo. A mí me encanta Woody Allen, no solo David Lynch. Es mi lado más impetuoso a nivel drama. En la vida real soy más dulce y tímida y La Dama Oscura es bastante líder.

Hay un componente violento en el single ‘Disparo’, y parece que tu visión del amor es ultra pasional, ¿para ti el amor es tan pasional como planteas en este disco?
Para mí el amor es la manera de evolucionar del ser humano, es lo que nos sensibiliza, como el arte, como la creación. También ha sido mi manera de morir porque creo que para evolucionar hay que sufrir un poco. Es un disco con un tono melancólico y triste, pero también es liberador, de desahogo. Hay mucha ficción, pero también hay momentos de mi vida que he pasado. No tengo ya 20 años…

¿Qué canción tiene más de tu vida personal?
‘Ranchera vampírica’.

¿Y de ficción?
También ‘Ranchera vampírica’.

“Hace 8 o 9 años tuve una ruptura muy fuerte y este disco es la cúspide de ese momento, donde ya estoy encontrando la luz”

No puede ser…
(risas) Es la más real, porque a nivel simbólico me representa mucho en mi álter ego. A nivel personal es muy pasional y yo lo soy también. Y a nivel ficción, porque los vampiros me gustaron de siempre, antes de que se pusieran de moda. He visto todas las pelis de vampiros, ‘Thirst’, ‘A Girl Walks Home Alone at Night’, ‘Dracula de Bram Stoker’, la versión de Coppola. Me encanta Anne Rice, que fue quien inició todo este movimiento de vampiros.

¿Por qué has dicho que este disco es una manera de morir?
En mi vida personal hay un antes y un después. Hace 8 o 9 años tuve una ruptura muy fuerte y este disco es la cúspide de ese momento, donde ya estoy encontrando la luz.

¿Has tardado 8 años en superar una ruptura?
Sí, es como un ciclo de Plutón (sonríe).

Quizá por eso todo ese desgarro, esa visceralidad…
Sí, es como una muerte y un renacimiento. En este momento es un renacimiento.

Hay algo en el disco que suena muy vivo. ¿Está grabado en directo?
No. Cada canción es como una joya que tenía que quedar perfecta. Había 2 o 3 canciones más, pero las descarté, no habían quedado bien. Grabé en Bogotá, Cali, Madrid, Barcelona, Valencia… Estaba cambiando de Bogotá a Cali cuando empecé a trabajar este disco, las trompetas las grabé en Bogotá… Fue muy complejo, y como era mi primera vez produciendo fue un reto, los problemas que surgen, los imprevistos… Quedó tan natural más por el ritmo humano que tiene. Siempre me he preocupado por tener una parte rítmica muy orgánica.

¿Cómo es que has terminado el disco en España?
Terminé viniéndome aquí por una relación amorosa, por algo personal, y eso se conjugó con que tenía que trabajar acá con mi equipo de apoyo. No es fácil conseguir financiación y personas que quieran trabajar contigo. Pero valió la pena.

Si me dices que has empezado el disco en América y lo has terminado en Francia, me lo creo también, por la última canción… Pero el disco es muy americano: del bolero a la ranchera pasando por el folk de Estados Unidos. ¿Qué influencias reales has tenido?
Las guitarras de Dick Dale, un guitarrista muy importante de la música surf. Y Depeche Mode.

¿En serio?
Sí…

“Nunca había tenido una atracción hacia ese tipo de música, pero empecé a investigar y me di cuenta de que los corridos eran una motivación para la revolución”

Igual en el vídeo lo veo más…
Se nota en las guitarras, las melodías son muy contundentes y minimalistas. En la voz, Cesaria Évora, porque es como la canción blues pero en Brasil. Deja una nota muy larga, el ritmo que utiliza… para mí es importante la parte rítmica. James Blake es un estilo muy diferente, pero me lleva a algo muy visual, como Goldfrapp. Mi reto era hacer con instrumentos algo que fuera más progresivo, colorear la atmósfera para que todo resultara más visual. También Ennio Morricone, Wong-Kar Wai o José Alfredo Jiménez, algo que yo no me esperaba. La primera canción la escribí para una obra de teatro. Grabé de manera rudimentaria, y me salió una ranchera del subconsciente cuando yo buscaba hacer una cumbia. A raíz de eso investigué más sobre ese estilo, nunca se me habría ocurrido que yo iba a sonar a José Alfredo Jiménez o a Lola Beltrán. Nunca había tenido una atracción hacia ese tipo de música, pero empecé a investigar y me di cuenta de que los corridos eran una motivación para la revolución, para sentirse conectados y comunicar y por ahí llegué también al blues, a B.B. King. Se conectaron hilos y similitudes, como el deseo de sublevarte a una sociedad. Los americanos con el blues, y los mexicanos con la revolución mexicana.

Entonces, ¿hay un componente revolucionario en tu música?
Un poco sí, ‘La Dama Oscura’ es una mujer empoderada, incluso mala. Aunque no tiene nada que ver conmigo: en la vida real no puedo ser más bondadosa. Tuve que dejar de trabajar en ‘Disparo’ para ayudar a mi padre, porque tenía demencia senil. Pero esa seducción de ser un poco mala me llama mucho la atención a nivel narrativo.

¿Te ves haciendo algo menos orgánico y más electrónico a lo James Blake?
Sí, me encantaría. No lo he hecho porque le tengo mucho respeto y para hacerlo hay que hacerlo muy bien.

Como actriz, ¿de qué trabajo estás más orgullosa?
Como actriz La Dama Oscura. Cada canción la he actuado para que transmita una emoción y fuera como una pintura. No quería solo afinar o jugar con las dinámicas.

Y aparte de este disco, ¿algo que nos recomiendes ver en Youtube?
Me gustó mucho una obra que hice con Laura Villegas, ‘Los sueños’. Gracias a eso empecé a elaborar este nuevo proyecto multidisciplinar. Era una obra de gran formato con la que viajamos a Brasil, hay ópera pero también un bolero, ‘Noche, no te vayas’. Una obra súper surrealista con pájaros negros, bastante David Lynch. La directora me influenció mucho.

¿Cuál sería tu sueño como artista?
Viajar y tocar en todas partes.

Hay una posibilidad de internacionalización en tu música, la música entra mucho por los oídos, pienso en lo que pasó con Luz Casal en Francia gracias a Almodóvar, no sé si estás al tanto…
‘Tacones lejanos’ con ‘Piensa en mí’ es un referente.

Chavela Vargas se entiende en cualquier idioma si sale de repente en una película…
Sería otro sueño. Me encantaría pertenecer a una película. Ahora tengo un director favorito, que es Xavier Dolan, pero es como de música pop indie, no creo que me escoja. (risas) Pero igual Almodóvar… (risas)

¿Alguna canción de Anasol que recuperarás en vivo?
Es otra cosa, estaba muy influenciada por Soda Stéreo. Estaba en una estructura similar, porque es música popera, pero la voz era muy diferente, no había tanto peso dramático. Igual hago otro proyecto más popero. No tengo nada en contra del pop: M83 me encanta, me lleva lejos, me hace bailar toda la noche. Pero este lado más teatral, es más consecuente con otro tipo de música.

Antes has hablado de revolución, ¿he entendido que tu reivindicación principal es feminista?
Hay un lado feminista bastante potente. Pero también hacia las culturas que no han tenido el poder, como la ranchera que va con la revolución mexicana. Estoy del lado de los que necesitan que los ayuden.

¿Cada vez te interesa más ese lado reivindicativo o ya estaba en Anasol?
Como Anasol estuve en la posesión presidencial. Me llamaron para cantar la canción de la paz. Me pareció que era importante para cambiar el pensamiento y reconciliar. También me llamaron para componer una canción que llamaba a la desmovilización pacífica, y la hice en base a cartas de las madres a los guerrilleros. Fue muy bonito.

Últimamente se oyen bastantes voces en contra de la canción romántica y contra el amor obsesivo, que de alguna manera impide la realización de uno mismo. Tu personaje no sabe nada de eso…
Yo soy todo lo contrario. Soy el amor romántico, la exageración del romanticismo (sonríe).

Se habla del amor como entorpecimiento de la realización femenina. O también masculina.
Yo creo en la libertad, soy libertaria. Si tu felicidad es ser poliamoroso lo importante es que seas honesto, y si está en la monogamia, también. A nivel artístico prefiero ser más poética. Quizá un poco más antigua. Es todo muy respetable, me parece positivo que haya una voz diferente para que haya variedad. Creo en la democracia, y en que haya múltiples voces.

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