Sharon Van Etten / Remind Me Tomorrow

Por | 23 Ene 19, 8:16

La carrera de Sharon Van Etten dio definitivamente un vuelco tras ‘Are We There’, el álbum que publicó en 2014 y que la elevó como una de las cantautoras rock más personales, más en forma y con mayor potencial de su generación. En estos 5 últimos años no se la había tragado la tierra precisamente, como ya hemos comentado en varias ocasiones: trabajó en su faceta de actriz (‘The OA’), escribió bandas sonoras, volvió a la universidad, tuvo un hijo… y, entre tanto, también ha escrito y grabado un nuevo álbum. Todos esos avatares profesionales y vitales sin duda la habrán cambiado, en cierta medida, y ‘Remind Me Tomorrow’ es un reflejo directo de esos cambios, porque presentan a una autora renovada, aunque reconocible.

Si ya en su anterior obra el uso de un Omnichord fue fundamental, el origen de este nuevo trabajo está casi por completo en los sintetizadores (sólo una de las canciones, ‘Stay’, se compuso con guitarra) que empleó para registrar las demos de estas 10 nuevas canciones con las que Van Etten plantea todo un reto a sí misma y, también, a sus seguidores de etapas anteriores. Suicide, los Portishead de ‘Third’ y el Nick Cave de ‘Skeleton Tree’ fueron tres vías sonoras que Sharon planteó al productor del disco, John Congleton, como ejemplos del aire que pretendía conseguir en el álbum. Y lo cierto es que, por extraño que resulte y sin aproximarse siquiera al pastiche, ese conglomerado tiene todo el sentido.

‘Remind Me Tomorrow’ es un disco valiente, que suena grande y poderoso, en su mayoría. Y que, cuando no es así, resulta emocionante. En sus mejores momentos, suceden ambas cosas simultáneamente: ya hemos hablado de ‘Seventeen’, el gran clásico que nos deja este disco, una tensa escalada a lo Springsteen/The War On Drugs que desarma en sus mensajes de cariño/nostalgia/orgullo de la Van Etten madura a la Van Etten adolescente. En una línea similar se sitúa ‘No One’s Easy to Love’ que, con la Sharon de siempre envuelta en sonidos sintéticos, parece dar cuenta del final de aquella relación de la que nos hablaba en una entrevista, truncada por su decisión de no abandonar la música. ‘Comeback Kid’ y ‘Jupiter 4’, los dos primeros adelantos del 5º disco oficial de la artista de Nueva Jersey, son polos opuestos de ese mismo espíritu: la primera, iracunda y bailable (!), retrata la mezcla de cariño y rabia de volver al hogar familiar de la infancia y sentirse como un niño de nuevo; la segunda, que curiosamente es una recuperación de una canción que prestó a la joven promesa Donna Missal para su debut publicado hace pocos meses, suena como un salvavidas en una tormenta desoladora. Incluso se diría que se puede oír el ulular del viento de fondo, mientras Van Etten dedica una honesta oda de amor a su actual pareja, el padre de su hijo.

Este hombre, el batería de aquella gira como telonera de Nick Cave que supuso la ruptura total de su anterior relación, protagoniza uno de los momentos más emotivos aunque “pequeños” del álbum. Es ‘I Told You Everything’ que, envuelta en un acogedor minimalismo, hace perder la compostura con su narración precisa del momento en que, a solas con él en un bar tras un concierto, copa en mano, le reveló un episodio personal crucial y su amistad pasó a un nuevo estado. Sharon dice todo con ese giro de un “Holy shit, you almost die”, en su primera estrofa, al “Holy shit, we almost die” de la final. Tanto, con tan poco. Líricamente, como vemos, vuelve a ser un disco en el que la autora también es valiente desnudándose, contando más que sugiriendo, y sin perder el sentido del humor, que no está de más en un disco de apariencia oscura y dramática como este: “crucé la puerta / Sonaban los Black Crowes mientras fregabas el suelo / Creo que no podría quererte más”, es una experiencia real que narra literalmente en ‘Malibu’, expresando cómo la conciencia del amor verdadero puede surgir en las situaciones más insospechadas.

Gracias posiblemente a la sabia mano de Congleton (productor entre otros de St Vincent, cuya figura emerge a veces como referente aquí), Sharon Van Etten consigue que un disco de contrastes –como el que va de la sofocante y obsesiva ‘Memorial Day’ a la luminosidad deslumbrante de ‘You Shadow’– resulte plenamente cohesivo y genuino. Así, aunque el final del minutaje rebaje un poco la euforia –’Hands’ es más grower que inmediata–, no cabe duda de que ‘Remind Me Tomorrow’ es un gran trabajo con grandes canciones, arrojando luz a perfiles antes insospechados de una artista más poliédrica de lo que jamás imaginamos. Hemos perdido a una cantautora; no pasa nada, tenemos más. Pero hemos ganado a una artista más completa y audaz; y de esto no vamos tan sobrados. Así que felicitémonos.

Calificación: 8/10
Lo mejor: ‘Seventeen’, ‘Jupiter 4’, ‘No One’s Easy to Love’, ‘You Shadow’, ‘Comeback Kid’
Te gustará si te gusta: St. Vincent, The National, The War On Drugs, Portishead
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