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Paris Jackson / wilted

Lo mejor: 'wilted', 'scorpio rising', 'cosmic'
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Youtube:'wilted'

La relativa aceptación del disco de Paris Jackson hace preguntarnos si Scarlett Johansson sufriría el mismo «backlash» en 2021 que el que sufrió en 2008 con ‘Anywhere I Lay My Head’. Johansson no era «hija de», pero sí fue considerada lo que luego Ojete Calor llamaron «mocatriz«, y eran los tiempos de la misógina etiqueta de «chica con guitarra». Hoy nos lo pensamos dos veces antes de etiquetar a las personas por su género, en caso de que consideren tener uno, o al menos sabemos que la palabra «música» está aceptada por la RAE.

Aquel disco de Scarlett estaba producido por músico indie, Dave Sitek, nada menos, y en eso coincide este primer movimiento de Paris, apostando ella por Andy Hull de Manchester Orchestra, un grupo americano pese a su nombre, de indie rock y corte intenso, cuyo mayor éxito dura 7 minutos. Paris Jackson no llega a ese extremo en un disco que sí busca en cambio trascender, lejos de lo ligero, de lo inmediato y de lo que entra por los ojos. Lejos de lo que hacía su padre, Michael Jackson, en pocas palabras: ni de coña aparece ella en la portada. Eso se lo ha dejado a un girasol mustio.

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Paris Jackson tiene una voz bastante apañada, como influida por ciertas vocalistas de neo-soul y jazz pop, no necesita doblados ni efectos que produzcan cosas extrañas, lo cual es idóneo para este disco de desamor narrado en orden cronológico. ‘wilted’ va desde el deseo de descubrimiento de ‘collide’, un tema que podría haber entonado la Dido más acústica; a ‘another spring’, en la que la autora espera que las «heridas» adquiridas nos lleven a una «nueva primavera».

La cantante no esconde sus influencias, e incluso quizá ha sido demasiado buena revelando su obsesión por Radiohead, tatuajes incluidos, pues todo el tracklist funciona como adivinanza de a qué producción de los de Thom Yorke te recuerda. El single se llama ‘let down’ y termina en plan ‘Karma Police’. Antes, la tercera pista ‘repair’ deja muy claro que el modo de grabar las guitarras acústicas está inspirado, sí, en la era ‘OK Computer’. Algo que también se nota en el inicio de voz sampleada de ‘cosmic’. En esta, quieren flotar en el universo el efecto fantasmagórico, el punteo de guitarra eléctrica y su letra, que podría estar dedicada a su amante pero también a David Bowie: “no sé si volverás de las estrellas / pero yo te sostendré si tú te sostienes, porque somos cósmicos”.

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Con ‘eyelids’ y la aportación de Andy Hull a las voces quizá haya que recordar a alguien que los dúos chico-chica no los inventaron Taylor Swift y Bon Iver, pero la buena noticia es que ‘wilted’ supera las comparaciones con ‘folklore’ a través de un tramo final bastante excitante, en el que la sensación buscada de «álbum atmosférico», capaz de «flotar en el espacio» como habíamos visto en ‘cosmic’, está bastante conseguida. Los suspiros transformados en «beat» de que tan orgullosa está acompañan a la sabia producción de ‘scorpio rising’, de letra oscura (“eres mi causa perdida, eres mi último pensamiento, eres mi gasa manchada, eres todo lo que tengo”), la única en la que podemos oler una pequeña influencia de Michael Jackson: una voz masculina distorsionada en modo narrativo emerge a modo de ’Thriller’. El piano y percusión de la excelente ‘wilted’ alcanza en intensidad a The National o Dominique A, y el guiño americana de ‘another spring’, entre palmas y ritmo, pone el contrapunto de luz a un disco que se estaba tornando demasiado fúnebre. Un disco que ya no va a petarlo pero que sí podría introducir a Paris en ciertos circuitos, como el festivalero (cuando haya uno).

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