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Evripidis and His Tragedies / Neos Kosmos

Lo mejor: 'Girlfriend', 'The Reason', 'Nos volvimos a encontrar', 'Bitter', 'The Back of His Neck'
Te gustará si te gusta: los primeros Pet Shop Boys, Betacam, Doble Pletina
Escúchalo: Youtube

Evripidis Sabatis lleva ya bastantes años cultivando un pop elegante y atemporal en Barcelona, inasequible al desaliento. Sus discos siempre parecen atesorar una nostalgia por tiempos pasados, a la vez que exploran las partes más sombrías del amor; sus canciones, orquestadas y basadas en el piano, están apegadas a un clasicismo muy sesentas. Pero en este ‘Neos Kosmos’, editado por Snap! Clap! Club, lo encontramos en una tesitura diferente. En su anterior disco, ‘Mia Triti Stin Cantina’ ya se abrían tímidas ventanas al synth-pop, pero ahora ha saltado decididamente a 1986, al uso intensivo de los sintetizadores, a las atmósferas electrónicas, basculando entre los a-Ha más introspectivos y las caras B de los primeros Pet Shop Boys.

El resultado destila una gran melancolía sintética y nocturna. Y, lo más importante: quizás Evripidis haya conseguido algunas de sus mejores canciones. El trío inicial de temas es un ejemplo inmejorable. ‘Girlfriend’, es una canción pizpireta y encantadora, que evoca discotecas de verano. ‘The Reason’ es arrebatadora, con una nostalgia insondable que camina sobre una línea de teclado que no puede ser más tópica, pero, a su vez, más evocadora. Y el dúo con Rachel Kenedy en ‘Your Dreams’ parece un homenaje a ‘The NeverEnding Story’ repleto de mensajes positivos.

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No sólo de nostalgias vive el disco; también hay alegrías veraniegas, como ‘Wild Reeds’, que recuerda a los añorados Extraperlo, no en vano Borja Rosal ha sido durante bastantes años una presencia constante en el universo de Evripidis. O ‘Bitter’ una simpática macarrada que apetece bailar con traje de lino blanco, en que Evripidis reclama que no quiere convertirse en alguien amargo o cínico, aunque a veces le cueste.

Pero, decididamente, a Sabatis le sienta mejor la aflicción. Y, como muestra, la cima del disco, ‘Nos volvimos a encontrar’, una balada sintética y triste sobre reencuentros amorosos, añoranzas y anhelos que no se cumplen, de deseos de escape nocturno y un estribillo que potencia el factor onírico, gracias a los coros de Francina Ribes. Una rima tan fácil como «anoche, en la parte de atrás de un coche» se convierte en un verso muy emotivo en boca de Evripidis, un pequeño paraíso que no volverá. Quizás para compensar tanta desazón, el disco se cierra con un creciente optimismo, que se remata en ‘The Back of His Neck’, en que Evripidis canta sobre la parte favorita del cuerpo del amado, un tema que abre sosegado, en clave girl-group de los sesenta, pero que va subiendo en intensidad, en desarmante deseo.

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‘Neos Kosmos’ tiene una cualidad soñadora, de fantasía ochentista creada para escapar de confinamientos y pandemias. Evripidis Sabatis recrea un presente alternativo, en que brillan los neones y las noches no se acaban nunca, sin renunciar a su característica melancolía; como si San Junípero se hubiera hecho disco.

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