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Justin Timberlake / FutureSex/LoveSounds

Lo mejor: las primeras 6 pistas
Te gustará si te gustan: el pop
Escúchalo: Youtube

Cuando Justin Timberlake publicó su debut en solitario, ‘Justified’, en 2002 yo seguía en el colegio, y cuando lanzó el segundo ya iba a tercero de la ESO. En aquel momento parecía que había pasado una vida entera. Naturalmente, el artista que veía en la pantalla del televisor cantando ‘SexyBack’ cuando sintonizaba la MTV antes de irme a clase a sumergirme en la incomodidad de mi adolescencia no era el mismo que me había hecho bailotear unos años atrás con ‘Rock Your Body’. Justin había madurado, llevaba traje y presentaba una música que sonaba a algo nuevo.

Cuando escuché ‘FutureSex/LoveSounds’ por primera vez me costó digerir su contenido. Me pareció una masa densa de sonido que me apetecía poco escuchar. En esta época para mí quien molaba era Nelly Furtado y, ahí viene una «unpopular opinion»: nunca he sido fan de ‘Cry Me a River‘ y ‘FutureSex/LoveSounds’ claramente partía del sonido de aquella canción (algo que el propio Justin confirmaría) para desarrollarlo de manera mucho más profunda y expansiva. Claro está, el segundo disco de Justin ofrecía muchas otras cosas, hasta el punto que se atrevía a jugar con la duración de las pistas como pocos se atrevían a hacer entonces. Era un disco de pop progresivo en el sentido literal del término.

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El sonido de ‘Cry Me a River’ fue el punto de partida de ‘FutureSex/LoveSounds’ y la primera canción que nació de las sesiones con Timbaland y su mano derecha Danja, de manera nada casual, fue ‘What Goes Around…/…Comes Around’, una composición que duraba el doble, pues estaba dividida en dos partes, incorporaba cuerdas orientales (en concreto, el baglamá turco) y, de nuevo, estaba dedicada a Britney Spears a pesar de que Justin reconocía en la grabación estar «harto de hablar del tema» (seguro que no tanto). La canción fue un gran éxito en listas y su espectacular producción no ha perdido un ápice de vigencia 15 años después, los mismos que han pasado desde que ‘FutureSex/LoveSounds’ viera la luz un 8 de septiembre de 2006.

Curiosamente, si algo ha demostrado Justin a lo largo de su carrera es que en absoluto está «harto» de hablar de su relación con Britney Spears. Por suerte, ‘FutureSex/LoveSounds’ no es el disco de un chico que sigue con el corazón roto porque lamenta que su novia le ha puesto los cuernos aunque ha olvidado que él (supuestamente) se los puso a ella primero (lo cual convertiría ‘Cry Me a River’ en un fraude pero eso lo dejamos para otro día), sino el trabajo de un muchacho soltero que tiene muchas ganas de ligar. Y ‘FutureSex/LoveSounds’ transmite dos cosas: por un lado, las ganas de Justin y Timbaland de hacer un pop rompedor que establezca las reglas del «futuro» (como efectivamente hará) y, por el otro, una confianza absoluta en su propia sexualidad con la que cualquiera que lo desee puede verse reflejado.

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El primer single de ‘FutureSex/LoveSounds’ se llamaba ‘SexyBack’: no hay más que añadir. No sé si Justin trajo «lo sexy de vuelta» pero, desde luego, este es uno de los singles más irresistibles que ha publicado en su vida, un balazo de electro-funk repetitivo y machacón que, de tan extraño, de tan sucio, de tan inelegante, solo puedes rendirte a él. Fue el avance perfecto para un álbum que era mucho más complejo de lo que parecía. A través de la adictiva ‘SexyBack’ entrabas en un mundo de ritmos funk resbaladizos, sintetizadores de trance que te volaban los sesos, bases de beatboxing que parecían hechos por robots, influencias de la new wave, el rock alternativo y la música tradicional oriental y también concesiones más clásicas al R&B y al soul que no desentonaban en el conjunto. Timberlake entregaba un álbum que te pedía ser escuchado entero, una experiencia.

Desde el segundo cero, ‘FutureSex/LoveSounds’ es un disco que se regodea en su exuberancia. La pista de apertura, ‘FutureSex/LoveSound’, te hace surfear sobre una base de funk metálica y resbalosa que incorpora destellos de new wave y se apodera de todo tu cuerpo para no dejarte ir. Cuando, en el estribillo, Justin canta que tiene a una chica a punto de hacerle una mamada te das cuenta de que este no es el disco sexy que prometía el título, pero da igual porque la música es imparable: El single ‘My Love’ (en el álbum adjunto a un preludio de percusiones tipo carnaval) era estelar, una sobrada de talento en el que encontramos elementos de R&B, trap y trance al servicio de una melodía adictiva como la heroína; la producción de ‘Sexy Ladies’ hizo lo imposible: renovar el sonido de Prince cuando el propio Prince se negaba a hacerlo, y ‘LoveStoned / I Think She Knows’ elevaba el sonido «beatbox» de Timbaland a un nuevo nivel de majestuosidad: la producción incorporaba cuerdas y decidía cerrarse con una coda inspirada en Interpol que sigue poniendo los pelos de punta.

Como cualquier disco de pop que se precie, la primera mitad de ‘FutureSex/LoveSounds’ molaba mucho más que la primera. No voy a ser yo quien diga que la segunda mitad es una sucesión de hitazos a la altura de la primera porque no lo es, pero Timberlake y Timbaland sí logran mantener el nivel entregando una serie de canciones por las que otros matarían. El crank con Three-6 Mafia de ‘Chop Me Up’ suena más a 2005 que a 2006, más a 50 Cent que a este disco, pero su estribillo «little lady / you got me just off of your melody» se pega como una lapa, el sugerente funk a la James Brown de ‘Damn Girl’ con will.I.am., tan polvoriento que parece rescatado de un viejo vinilo, es toda una antesala de lo que ofrecería Bruno Mars y ahora Silk Sonic unos años más tarde; la producción de ‘Summer Love’ corta más que muchas navajas y el álbum se cierra con tres baladas que no están mal.

La primera de ellas, ‘Until the End of Time’, asimila con gusto influencias de las baladas R&B de los 80 (‘The Beautiful Ones’ de Prince es una influencia obvia detectada ya entonces) y logra salir como single a finales de 2007 con Beyoncé como artista invitada (Justin, el Ed Sheeran original). Justin no sale nada airoso de la letra de ‘Losing My Way’, en la que interpreta a un drogodependiente llamando Bob que se pregunta «qué ha ido mal en su vida», dejándonos una letra de lo más pueril. Cuando llega el baladón de soul ‘(Another Song) All Over Again’ queda claro que ya no estamos en el mismo disco que hemos empezado una hora antes, pero Justin baja la persiana con gusto y elegancia. Es, sin embargo, lo contrario a lo que sucede en ‘FutureSex/LoveSounds’, un trabajo que se propone machacar (como hace Justin con la bola de discoteca en la portada) y triturar sonidos de la música bailable como quiere, de manera salvaje, para convertirlos en algo nuevo. Escuchado en el «futuro» no cabe duda de que lo consigue.

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