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‘El Juego del Calamar’: ¿es para tanto el bombazo de Netflix?

A estas alturas poca presentación necesita ‘El Juego del Calamar’. Pero si hace un año nos dicen que una serie coreana iba a ser la número 1 en el mundo, que iba a reventar los datos históricos de Netflix y que iba a crear polémica a la hora del recreo en los colegios de esta España nuestra, quizás habríamos preguntado por un poco de contexto. Y si se lo hubiesen dicho a Hwang Dong-hyuk, su creador, seguramente no se lo habría creído… pero aquí estamos. ¿Cuáles son los ingredientes con los que se ha conseguido esta hazaña en la que todo tu círculo ha ido cayendo poco a poco? Y, si aún no la has visto, seguramente tengas una segunda pregunta: ¿es para tanto? La respuesta corta, si la comparamos no ya con series más sesudas, sino con otras que enganchan que da gusto, sería “no”. Pero eso no significa que ‘El Juego del Calamar’ sea mala, y ni mucho menos significa que su punto de partida no sea interesante. De hecho, es lo más interesante.

Situémonos para quienes lo necesiten: Seong Gi-hun es un pobre diablo adicto a los juegos de azar y que no va a ganar el premio a Padre del Año, aunque por su situación tampoco es que tenga muy fácil conseguirlo. Amenazado por unos cobradores de deudas, y por el hecho de que su ex se va a llevar a su hija a Estados Unidos, acaba aceptando entrar en un misterioso juego que parece televisado, y en el que participan muchos otros que, como él, necesitan dinero desesperadamente. Lo que ni él ni el resto se imagina es que esto es una mezcla de ‘Battle Royale’ y ‘Los Juegos del Hambre’, y que sus vidas no valen absolutamente nada. Miento, sí que valen: por cada persona que muere, el dinero del premio aumenta, quedando claro que el botín se lo llevará el único que sobreviva a una serie de macabras pruebas que imitan juegos infantiles de Corea del Sur.

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La serie no entra demasiado en la denuncia social y en la crítica al capitalismo que hay detrás de todo esto (aunque hay quienes dicen que la serie más bien hace apología de la “mentalidad de tiburón” (¿?), y lo apuesta todo al enganche, el shock value con las muertes y las pruebas, y a una explosión de colores en fotografía y vestuario que, desde luego, lo convierten en un producto tremendamente pop. Pero, como decimos, no esperéis un ‘Parásitos‘ a pesar de la temática y la localización: ‘El juego del calamar’ engancha y es visualmente muy atractiva, pero ni inventa nada ni tiene los mismos objetivos. Hay dos momentos especialmente donde la serie podría haberse atrevido a ir más allá, pero no: uno está en el final, y otro en el capítulo de los VIPs (que acaba pareciendo un remix cutre y reaccionario de ‘Eyes Wide Shut’). Por el contrario, acaba tirando de elementos que no aportan mucho más allá del morbo hiperviolento, como la trama del tráfico de órganos, o más formulaicas que finalmente no llevan a ningún sitio, como la del hermano del policía.

El reparto ha vivido en sus carnes el tremendo bombazo, como le pasó a los de ‘La Casa de Papel‘: HoYeon Jung (que interpreta a Kang Sae-byeok) ha pasado de tener unos cien mil seguidores en redes sociales a casi 30 millones en solo las semanas que lleva la serie en emisión. La actriz es una de las más destacables de la ficción, junto a Park Hae-soo, Lee Yoo-mi, Gong Yoo, Kim Joo-ryoung o Wi Ha-joonn (bastante por encima de sus compañeros Lee Jung-jae, Heo Sung-tae o Anupam Tripathi). La buena disposición y cocción a fuego lento de los dos primeros episodios, y los cuidados cliffhangers en el final de cada capítulo han ayudado también a que la serie, sin ser nada del otro mundo ni tampoco enganchar como otras, se haya convertido en este fenómeno, impulsando también a la superior ‘Alice in Borderland’ y consiguiendo llamar la atención en España sobre el escándalo del subtitulado en Netflix. Hwang Dong-hyuk se negaba a una segunda temporada, pero el gigante del streaming le ha convertido en un personaje de su propia serie, y con el suficiente número de ceros, el creador ha empezado a vislumbrar una nueva trama. Si se pulen ciertos aspectos, ‘El Juego del Calamar’ podría ser no solo un fenómeno, sino una serie notable. Los elementos los tiene.

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