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‘Petite Maman’: el desbordante talento para la intimidad de Céline Sciamma

Se habla de los errores de la Academia española a la hora de elegir la candidata que represente en nuestro país en los Oscar, pero nuestros vecinos no se quedan muy lejos. Este año, frente a apuestas a priori más seguras como ‘El acontecimiento’ (ganadora del León de Oro en Venecia) o la propia ‘Petite Maman’, han decidido mandar (la por otro lado excelente) ‘Titane‘, supongo que con la intención de marcarse un Thanos y disminuir el número de académicos vivos en Hollywood.

Y cuando nosotros mandamos ‘Dolor y Gloria‘, ellos mandaron ‘Los miserables’ en lugar de ‘Retrato de una mujer en llamas‘, la anterior cinta de Céline Sciamma. En cualquier caso, ninguna tenía nada que hacer contra el fenómeno ‘Parásitos’, pero desde luego ‘Retrato de una mujer en llamas’ es una de las mejores películas europeas de los últimos años, y la que hizo que definitivamente le prestásemos atención a Céline Sciamma. Menos de dos años después, la francesa está de vuelta y que no os confunda la duración (poco más de una hora): ‘Petite Maman’ no es una “película menor” dentro de la filmografía de su directora, sino una obra mágica (en todos los sentidos) y una prueba más del talento de Sciamma para narrar la intimidad.

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Nelly es una niña cuya abuela materna acaba de fallecer, y que acude con sus padres a su casa. Mientras su madre sobrelleva la pérdida, ella decide pasear por el bosque y buscar la casita de madera donde jugaba su madre de pequeña. En su camino encuentra a una niña de su misma edad que está construyendo una casita, y que se llama Marion, como su madre… porque es que realmente es su madre, construyendo la casita que Nelly busca en el futuro. Lo que sucede a partir de aquí es una historia de cotidianeidad y emotividad que Sciamma construye de manera excelente, llegando a un pequeño (gran) clímax final en el que las gemelas Joséphine y Gabrielle Sanz, encargadas de dar vida a las crías, os tocarán el corazoncito a más de uno.

Viendo estas semanas las entrevistas que ha dado la realizadora sobre la película, es inevitable acordarse de la máxima “las mujeres y los niños primero” en sentido irónico, con su declaración “a las mujeres y a los niños no se nos respeta en el cine”. La infantilización que se le hace a la mujer es, cómo no, especialmente obvia cuando se trata de la historia de dos niñas. Pero, aunque ‘Petite Maman’ es ciertamente una película apta para todos los públicos, no es una película infantil, ni en contenido ni en intención. A partir de un elemento más de realismo mágico que de sci-fi (la propia directora explica que ha querido rendir un homenaje a pioneras como Alice Guy o Germaine Dulac), Sciamma vuelve a contarnos una historia donde el afecto y la intimidad son lo más importante (aunque ahora no tengan el carácter sexual de ‘Retrato de una mujer en llamas’) y donde se nota la importancia que le da a que las protagonistas sean dos niñas. Sciamma sabe perfectamente cómo conseguir ternura con las crías en su guión mostrándolas a la vez como dos personas creíbles, sin pasarse de frenada y tomarlas por tontas en un intento de explotar su monería, que es algo que ocurre mucho con los personajes de críos en el cine.

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Como decimos, los momentos íntimos y de cotidianeidad, reforzados por la atención que le da a los pequeños detalles que acaban conformando una gran película (la secuencia de los riskettos al inicio es ya un aviso), son su punto fuerte, pero también hay espacio aquí para momentos más épicos, como el paseo en barca donde suena ‘La musique du futur’, excelente tema compuesto para la ocasión. Quizás influya la falta de prejuicios de Sciamma al respecto: la directora considera que hay intimidad también en las películas de ‘Star Wars’ o de Marvel, y comenta que “si el tamaño de la pantalla es lo que define al cine, mal vamos, en mi opinión. Tendríamos que pensar qué es lo que define al cine realmente… para mí, es la intimidad que se crea entre una imagen y una persona”. No hace falta que lo jures, Céline.

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