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Self Esteem / Prioritise Pleasure

Lo mejor: 'I Do This All the Time', 'You Forever', 'Prioritise Pleasure'
Te gustará si te gustan: Woodkid, Chairlift, tune-yards, Kesha, Zahara
Escúchalo: en Youtube

«NO SÉ NI UNA MIERDA» es el gran grito de guerra de ‘How Can I Help You’, uno de los temas del nuevo disco de Self Esteem. En el libreto del CD aparece así, escrito en mayúsculas. Estamos -lo habéis adivinado- ante un álbum vinculable al movimiento #MeToo. ¿Otro más? Tantos como sean necesarios hasta acabar con la lacra del machismo: todas las historias merecen ser escuchadas, sobre todo cuando los testimonios son tan espeluznantes sobre «la autonomía femenina, la cultura de la comparación, la duda, la angustia, la agresión sexual y la autoaceptación». Plantea Self Esteem: «¿Qué es lo único que ninguna de nosotras merece que nos haya pasado, pero casi todas las mujeres hemos pasado? Para poder vivir y sobrevivir, y no pasar todos los días queriendo matar a todos los hombres que veo por la calle, he tenido que normalizarlo».

Self Esteem es el proyecto de Rebecca Lucy Taylor, a la que conocimos por nuestros queridos Slow Club, que en la década pasada despuntaron con discos como ‘One Day All of This Won’t Matter Anymore‘ o ‘Complete Surrender‘.

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El sucesor de ‘Compliments Please’ (2019) es un álbum a veces estridente, como estridentes son las historias que cuenta, cambiando el sonido Motown que un día tanto le interesó por un muro más abrasivo que podríamos emparentar con Kate Bush -muy perceptible en ‘Hobbies 2’- y Kanye West -muy perceptible en la citada ‘How Can I Help You’-. Así, el corte titular se crece como una de sus producciones más vigorosas entre gritos que proclaman por la libertad.

En ese entorno se desarrollan muchas de las canciones principales de ‘Prioritise Pleasure’, como ‘I’m Fine’, que abre directa a la yugular y termina con aullidos animales. «Intenté ser amable, pero eso no significa que tenga que oír a todo aquel al que le soltaste mi mierda / Mierda que no consentí, y aun así te serví porque no sabía cómo no hacerlo». A continuación, ‘Fucking Wizardry’ pone punto y final a una relación tóxica insostenible («¿todavía nos mensajeamos? Desde luego no soy tu amiga / no sé cómo empezó esto, pero sí sé dónde acaba»). Algo después, ‘Moody’ se refugia en el alcohol («beber una botella en lugar de un vaso soy yo / es un clásico).

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El álbum agradece su heterogeneidad a través de números funky y distorsiones vocales como los de la bailable ‘You Forever’ (ojo, no tan lejana a los territorios de Dua Lipa y Rita Ora), el punto oriental y rapero de una ‘It’s Been a While’ que podría haber construido Missy Elliott, o ese cruce entre spoken word, R&B, soul y góspel que representa ‘I Do This All the Time‘. Por un lado, recuerda a los Saint Etienne más pop -los de ‘Good Humour’-; por otro, es más bien un tema entre Lily Allen y Kae Tempest. Asegura que es la canción que siempre ha soñado con hacer, y las cuerdas añadidas en última instancia van consolidando la pequeña maravilla.

El álbum se cierra con una balada aderezada con cuerdas, que podría haber firmado Sinéad O’Connor si se hubiera dejado producir por Dirty Projectors o alguien así. Es sobre dejar de intentar que te quiera alguien que no te quiere, como ‘The 345’ había sido una canción de amor a una misma. ‘Prioritise Pleasure’ es un disco transparente y triunfal en su determinación, aunque el camino hacia su consecución haya sido turbio y doloroso.

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