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Caliza / El descenso

Lo mejor: 'Nuestros restos', 'Una torre más', 'Abandona', 'Fiesta del colapso', 'Adaptación'
Te gustará si te gustan: New Order, LoneLady, Franco Battiato, Kelly Lee Owens, Austra
Escúchalo: Youtube

«2020, el año de la pandemia, supuso un vuelco en la vida de muchísimas personas. Para mí, ese vuelco tuvo lugar un año antes, en 2019. En ese año perdí a mi hermano y, seguramente influida por su visión desesperanzada de la vida, me obsesioné con el cambio climático». Con estas claras palabras expone Caliza el significado de su nuevo disco, ‘El descenso’. Es un trabajo que parte de la pérdida y de la nostalgia por tiempos pasados para elaborar un manifesto apocalíptico sobre el futuro que aguarda a la humanidad. ¿Estamos preparados, siquiera, para el posible apagón eléctrico que se avecina en 2025?

Ambas historias, la de la pérdida de su hermano y la del cambio climático, convergen en ‘Adaptación’, la pista final de ‘El descenso’. Es una balada sobrecogedora que emociona por la inocencia que transmiten melodía y letra. La artista recuerda los «lejanos» días que pasaba con su hermano de niña, en la playa, y enseguida nos devuelve al presente para informarnos que «él no quiso adaptarse a un mundo peor» pero que «en todos sus quejidos y lamentos no le faltaba razón». Sin embargo, ella comparte otra visión: «yo sí quiero ver lo que está por venir, aunque sea feo y vayamos a sufrir, salva lo que puedas y recuerda lo que no, el único camino es la adaptación».

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La canción imagina las «futuras playas» en las que se bañará la humanidad, pero solo a modo de hipótesis, porque la realidad a Caliza se le presenta mucho menos optimista. A su primogénito le avanza ya que crecerá en un mundo distópico: «Todo lo que ves, hijo mío, un día será tuyo / pero que sepas que ni un rastrojo de allí brotará / lo que está en tu mano es solo una gota en el agua del mar / quienes tienen el mando escurren el bulto y se ahogan en su autoridad».

No es ninguna tontería afirmar que ‘El descenso’ representa una clarísima acción activista por parte de Elisa Pérez. Ella explica que «tras un sentimiento inicial de absoluta impotencia derivado de la inutilidad de las pequeñas acciones individuales, descubrí, gracias a un podcast de Brian Eno, a Extinction Rebellion, movimiento social climático de desobediencia civil». De ahí «gradualmente fui comprendiendo la magnitud y transversalidad de este problema y su inherente relación con el sistema económico y productivo en el que vivimos y que consideramos inamovible».

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Así, en el sucesor de ‘Mar de cristal‘ Caliza trenza temas como el cambio climático, la política, el fin del mundo y también el activismo individual, así como sus propios recuerdos familiares, en una serie de canciones que buscan llegar a un mayor número de personas posible gracias a su fórmula de canción pop probablemente inspirada en el famoso libro de The KLF sobre cómo escribir un hit, otra de las obsesiones de Caliza. ‘Abandona‘ puede ser la más pesimista al instarnos a dejar atrás todo aquello que amamos porque un día desaparecerá, la dub ‘Miedo’ habla de eco-ansiedad y de ese sentimiento de impotencia al observar que el cambio climático es una preocupación solo para unos pocos y la new-wave ‘La transacción’ reflexiona sobre la economía pero es a todas luces una de las más pop del disco.

En ‘El descenso’ las canciones de Caliza pueden admitir baterías que nos llevan a los años 80, como las de la balada ‘Viaje psicodélico’, dedicada a quienes ya no están, y precisamente Franco Battiato inspira abiertamente una de las pistas, ‘Entonces’, en la que de hecho es mencionado, pero sobre todo los sintetizadores siguen marcando el camino. En otro de los grandes momentos del largo, Elisa Pérez nos lleva a las pistas de baile industriales de los 80, en las que se bailaba EBM, para divertirnos, ella y nosotros, en el fin del mundo: «yo quiero sobrevivir aunque el mundo ya dé asco, quiero bailar junto a a ti en la fiesta del colapso». Joe Crepúsculo y ella harían un buen equipo.

Caliza habla sobre arte (la ambiental ‘El jardinero’ está inspirada en Brian Eno) o sucumbe al miedo en ‘Se tambalea’, cuya errática producción hace eso mismo; pero la temática distópica de ‘El descenso’ está muy hábilmente expresada en las dos primeras pistas, en las que la artista visualiza el mundo a años luz del actual. En ‘Nuestros restos’, una tremenda balada muy Kate Bush, nos pide que «documentemos el mundo para cuando sea irreconocible» e imagina la sociedad futura que encontrará restos de los humanos de hoy «20.000 años después» junto a un triste reproductor MP3. Y en la uptempo ‘Otra torre más’ imagina unas «futuras ruinas» tan bellas que recuerdan a las plasmadas por Percy Bysshe Shelley en ‘Ozymandias‘. En esta canción, Caliza canta que «el siglo XXI sobra» y en ‘El descenso’ expone este argumento de manera bastante más atractiva y convincente de lo que probablemente merezcamos.

Caliza actúa el jueves 2 de diciembre en la Sala Siroco (Madrid) y el 11 de diciembre en una fiesta Málaga Pop Fest.

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