Caliza analiza ‘The Manual’ de The KLF: ¿existe la receta para el éxito seguro?

Por | 08 Nov 18, 23:59

Caliza es el proyecto de Elisa Pérez, ex integrante de Rusos Blancos y Cosmen Adelaida, que este año ha publicado su segundo trabajo, ‘Mar de cristal‘. Un disco en el que se combinan el kraut y el synth-pop con los sonidos industriales, en la estela de proyectos como Esplendor Geométrico o Fasenuova. La artista es la nueva invitada de nuestra sección “Meister of the Week”, patrocinada por Jägermusic, en la que cada músico escoge un tema más o menos ajeno a su carrera artística para hablar de él largo y tendido. Su elección no ha podido ser más apasionante: se sirve del libro ‘The Manual’ de The Timelords (The KLF), publicado en 1988, que daba las premisas que había que seguir para conseguir un número 1, para ahondar en lo que era la industria musical en aquel año y cuánto ha cambiado esta receta para el éxito seguro a día de hoy. Entre los hits actuales que analiza están ‘Shallow’, ‘Mia’, ‘Teléfono’ o ‘Malamente’. Caliza actúa el 24 de noviembre en el Muelle de Bilbao.

¿Por qué has elegido hablar de ‘The Manual’? Incluso dices que has vuelto varias veces sobre él, ¿qué te parece tan fascinante?
Por un lado es una guía rápida sobre el funcionamiento de la industria musical, y por otro casi un tratado sobre el gusto popular. Todo ello escrito de manera muy divertida, y desde el conocimiento, ya que aparte de haber logrado un número 1 con ‘Doctorin’ The Tardis’, no hay que olvidar que Bill Drummond había sido A&R. Es un libro tremendamente conciso y al grano, muy detallado. Pero detrás de toda esta información práctica se abre un vacío, nunca acabamos de conocer ninguna ventaja de lograr ser número uno, aparte de que tu canción pase a formar parte del imaginario colectivo (que no es poco).

Una de las cosas que comentabas es que el libro te parecía “demoledor”, ¿en qué sentido?
Te explican cómo conseguir el número 1 pero no con qué fin. Empiezan refiriéndose a ello como una aspiración infantil, y te aseguran que aparte de ese número 1 no hay nada, ni fortuna infinita, ni fama permanente, y el sexo seguirá siendo un problema. También cuentan que la estrella en cuestión está continuamente tratando de esconder sus inseguridades ya que se considera a sí misma un fraude que en cualquier momento puede ser destapado. A pesar del tono de mofa y todo eso, en todo momento muestran la más profunda admiración por los éxitos gloriosos del pop que han conmovido a generaciones y generaciones, pero me da la sensación que lo único digno de admiración no es precisamente el artista sino la canción en sí, que pasa a ser un bien colectivo.

¿Cómo ha llegado el libro a tus manos? ¿Tienes alguna edición física? Parece bastante cotizado en Ebay y Amazon hay copias por 130 y 150 dólares.
Pues lo he leído online, como casi todo lo que hicieron The KLF está totalmente descatalogado por los cauces oficiales, pero se puede encontrar íntegro en internet.

(Según The Manual), “si tienes un grupo has de disolverlo, ya que las bandas no llegan al número 1 a no ser que sean marionetas. Como mucho un dúo”

¿Cómo resumirías la tesis del libro para aquellos que no sepan de qué va? ¿Es cierto que parte de la base es que tienes que ser pobre para escribir un número 1?
En ‘The Manual’ The KLF te explican paso a paso cómo lograr un número 1 en el Reino Unido en 1988, creo que en cinco semanas. Cómo encontrar un estudio y qué características tiene que tener, qué clase de canciones copiar y hasta qué punto copiar (recomiendan poseer la autoría para no renunciar a los derechos), cuál debe de ser exactamente la estructura de la canción y cuánto debe durar, qué debes de hacer tú y qué delegar, qué servicios tendrás que contratar (abogado, contable, distribución, equipo de ventas, etc), cuánto te va a costar… Al final, lo que te cuentan es cómo funciona la industria musical en un determinado momento y lugar, y qué función cumple la música comercial en la sociedad.

No es imprescindible ser pobre pero sí recomendable. Si no tienes un duro te tendrás que endeudar hasta el cuello y por ello te tendrás que esforzar más que nadie, ya que todo dependerá de ese número 1. A cada paso que das te endeudas un poco más, y al final del proceso acabarás debiendo 20.000 libras. También es recomendable no tener conocimientos musicales de ningún tipo, ni creerse un buen cantante, ya que el ego del cantante hace imposible su objetividad. Si tienes un grupo has de disolverlo, ya que las bandas no llegan al número 1 a no ser que sean marionetas. Como mucho un dúo.

“La estrella en cuestión está continuamente tratando de esconder sus inseguridades ya que se considera a sí misma un fraude que en cualquier momento puede ser destapado”

También nos has comentado que considerabas el libro “divertido”, ¿puedes contar un par de cosas que te lo hayan parecido especialmente?
El tono general del libro es bastante irreverente. Por lo general te piden que le eches morro a todo, andes pidiendo dinero constantemente, fusiles tal o tal cosa… Por ejemplo: dan por hecho que no tienes teléfono o te han cortado la línea. Así que te recomiendan que no te vayas de la casa o la oficina de nadie sin antes haber hecho alguna llamada desde su teléfono. También debes estar constantemente preparando té en el estudio y ofreciéndoselo al ingeniero (es un rasgo muy inglés pero a la vez cualquiera que haya estado grabando en un estudio lo entenderá perfectamente). En el caso de que el estudio tenga mesa de billar y tengas que pagar por cada partida, te indican que introduzcas papeles de periódico en los agujeros. También aconsejan no coger taxis en ningún momento, ni tampoco fumar porros ni beber más de dos pintas al día durante la grabación. (Si el ingeniero o el programador lo hacen estás jodido). Está lleno de detalles ingeniosos LOL.

¿Te interesa el éxito comercial de las cosas mucho más de lo que parece por Caliza? ¿Sigues las listas de éxitos y cosas así?
Me interesa mucho como fenómeno, aunque me identifico bastante con el tono desconfiado de este libro. Lo que da a entender es que éxito comercial tiene bastante más que ver con una receta de cocina que con una creatividad libre (aunque desde la total admiración). No sigo las listas de éxitos pero más o menos me acabo enterando. Estos días para responder a esta entrevista he estado mirando Promusicae y la canción que es número 1 ahora mismo (Bad Bunny feat. Drake – Mia) no la había oído en mi vida. He flipado un poco con el castellano fonético de Drake.

“Lo que da a entender el libro es que éxito comercial tiene bastante más que ver con una receta de cocina que con una creatividad libre, aunque desde la total admiración”

¿Te ves adaptando alguna de las ideas de las que plantea el libro a tu propio repertorio, aunque sea mínima?
Me encantaría probar a hacer una canción que musicalmente se atuviera a sus normas. Por ahora muy bien no lo estoy haciendo ya que estribillos, por ejemplo, tengo pocos. Pero vaya, que la estructura de canción que plantean es súper habitual, y evidentemente no es suficiente para lograr un hit. También es importante usar exactamente el beat que esté de moda (esto me costaría un poco más ya que no tengo mucho olfato). Lo más arduo me parece seguir todos los pasos siguientes (que por otro lado están un poco desactualizados) para sonar en las radios de éxito, estar en todas las tiendas, hoy en día en todas las playlist de streaming… Me da mucha más pereza, pero es imprescindible. Luego también te dicen que algunos de los grandes escritores de canciones, que conocen la fórmula a la perfección (citan a Peter Waterman) ya no la siguen simplemente porque es aburrido hacer siempre lo mismo.

En una entrevista con The Guardian de 2006, un grupo deliberadamente un tanto prefabricado como las Pipettes, dijeron haber leído el libro. No duraron mucho después, tampoco Chumbawamba, que posaron con él. ¿Crees que el libro puede ser una vía para tener un número 1 pero no para durar en la industria, como sugerías?
Efectivamente, The KLF te dicen claramente que el número 1 es algo puntual, que no te aportará nada más allá de eso, el haberlo logrado. Ellos mismos reconocen no saber cuál es el propósito de todo esto, y afirman lo siguiente: Son temas tan sobreexpuestos que pronto están demasiado trillados, y tras haberlo logrado, la mayoría de cantantes nunca se recuperan y cargan con la losa toda la vida. Los artistas que consiguen repetir fórmula perderán el culo intentando demostrarle al mundo que su creatividad tiene otras facetas, o bien se pasarán la vida como un circo ambulante, repartiendo nostalgia. Y este es el mejor de los casos.
La mayoría no repiten fórmula y llevan una vida de impago de impuestos en la que aplazan desesperadamente la única cosa racional que pueden hacer -un trabajo de 9 a 6-. Los artistas que han construido carreras sólidas y tienen el reconocimiento de la crítica, seguidores leales y luego consiguen un número 1 son los que se coronan. Pero los puristas entre sus fans desertarán disgustados de tener que compartir su club privado con las sucias masas. Todo esto citado más o menos textualmente. En fin, que no hay opción buena.

“El truco es construir tu canción a base de trozos modificados, disfrazados y potenciados de éxitos anteriores”

La canción que The KLF consiguieron que fuera número 1 como The Timelords era un batiburrillo de sintonías conocidas, coros épicos… un poco como la de Chumbawamba. ¿Crees que por eso funcionan tan bien himnos futboleros como el del Real Madrid de RedOne o incluso aquel de New Order para la selección de Inglaterra?
Según cuentan el libro, el truco es construir tu canción a base de trozos modificados, disfrazados y potenciados de éxitos anteriores. KLF lo hicieron de manera tan obvia que perdieron mucho dinero y no lo recomiendan por motivos evidentes (=económicos)

El himno de Red One lo he tenido que mirar en YouTube, no lo había oído en mi vida y no sabía que ‘World In Motion’ fuera un tema futbolero. Vamos bien. En cualquier caso ninguna de las dos canciones me parecen especialmente pegadizas. Sí que me lo parecen ‘I Get Knocked Down’ y ‘Doctorin’ The Tardis’. Deduzco que el ‘chanting’ o cualquier melodía transformable en ‘lololó’ hace que el público masculino segregue algún tipo de hormona que ensalza su sentimiento patriótico, o algo así.

“Deduzco que el ‘chanting’ o cualquier melodía transformable en ‘lololó’ hace que el público masculino segregue algún tipo de hormona que ensalza su sentimiento patriótico, o algo así”

¿Te ha recordado el libro a algún hit actual? ¿Alguna canción actual sobre la que pudieras aplicar las tesis del libro?
Primero de todo, así ha de ser, formalmente, el número uno, según el manual: La canción ha de durar un máximo de 3:30 (idealmente menos de 3:20) y tener un máximo de 135 bpm, constar de intro, estrofa, estribillo, segunda estrofa, segundo estribillo, ‘breakdown’ (que es una especie de variante más desnuda de la estrofa o incluso algo parecido a un puente), estribillo doble, outro, todas ellas múltiplos de 4 compases. El estribillo es la parte más importante, las palabras con las que empiece han de ser el título de la canción y nunca puede durar más de 8 compases, y hacia el final puede ser doble.

La letra del estribillo nunca debe de tratar de nada más allá que las emociones humanas más básicas. Lo que digan las estrofas no tiene ninguna importancia. El elemento musical más importante es el ritmo y la línea de bajo, ha de ser un groove de baile que se ajuste a los gustos de la generación actual. No tiene sentido buscar la originalidad, más bien hacer un Frankenstein de lo que ya existe. Ojo que esto no lo dicen como algo negativo, ya que piensan que tu personalidad brillará a través de este armazón. Cada segundo del tema tiene que capturar tu atención y no dejarla ir, y siempre hay que ir a por el gancho más obvio, a por el menor común denominador, eso que no puedas creer que estés usando.

“Un par de canciones que sí que encajan al 100% estructuralmente (con el planteamiento de ‘The Manual’) son ‘Teléfono’ de Aitana, y ‘Malamente’ de Rosalía”

He echado un ojo a un par de éxitos recientes para ver si musicalmente encajaban. El número 1 actual en Reino Unido es ‘Shallow’, interpretada por Lady Gaga y Bradley Cooper. Primero, no es una canción de baile, y estructuralmente no se corresponde con estas premisas (tiene dos estrofas seguidas, y cada una consta de dos partes, luego tiene dos estribillos + ‘post-estribillos’ seguidos, y dura ligeramente más de 3:30. Pero bueno, es una banda sonora y es Lady Gaga, imagino que un debutante nunca llegaría al número 1 con esta canción, que personalmente no me parece nada pegadiza ni está en una onda súper de moda, aunque entiendo el efecto corazón-en-un-puño. La palabra más repetida en el estribillo es efectivamente el título, y la temática, aunque no sea buenrollera, tiene mucho de drama básico, con lo cual serviría.

En España el número 1 actual es ‘Mía’, de Bad Bunny y Drake. Esta encaja un poco mejor pero tampoco del todo. Dura exactamente 3:30, está a 97 bpm, consta de una especie de intro/estrofa, pre estribillo, estribillo, estrofa, estribillo, estrofa, pre estribillo, estribillo. El título se repite hasta la saciedad en el estribillo (súper pegadizo) y la temática es el deseo, eso concuerda bien. Pero tiene bastantes partes distintas de melodía, añadiendo algo de complejidad. El ritmo es el de moda, y bajo el correspondiente, aunque tampoco veo que sea una línea increíblemente atractiva.

Un par de canciones que sí que encajan al 100% estructuralmente son ‘Teléfono’ de Aitana, y ‘Malamente’ de Rosalía. Esta última aún no ha sido number one en Promusicae, pero tiene papeletas. Ambas están por debajo de 3 minutos y rondan los 90 bpms (que sería una canción bastante lenta en 4/4, pero no en un ritmo basado en tresillos como el regguetón de ‘Teléfono’ o las palmas de ‘Malamente’), repiten el título de la canción reiteradamente en el estribillo. Los ritmos se ajustan a la moda (de manera mucho más o mucho menos obvia), ambas canciones tratan sentimientos primarios (de manera más o menos obvia).

Me da la sensación que los bajos hoy en día no son un elemento tan principal o presente, puede que me equivoque pero desde luego no están en frecuencias muy graves. Tal vez tenga que ver con que estas canciones están pensadas para escucharse en dispositivos que no reproducen bien esas frecuencias, como los móviles. The KLF aconsejan mezclar siempre con altavoces baratos.

“Muchos temas de éxito eran instrumentales o casi. Hoy en día las canciones comerciales están forradas de voz de arriba a abajo, no hay ni un respiro instrumental”

El libro se inspira en Reino Unido, ¿qué resultaría tan diferente en nuestra cultura?
Más que diferencias con nuestra cultura, que también, es evidente el desfase temporal. Aunque en esencia sigue siendo lo mismo: crear una canción bajo unas normas muy específicas, por un lado pegada a la moda y por otro que despierte una conexión primaria con el oyente, por su ritmo y su letra, y luego seguir los cauces necesarios para que llegue a todos lados.

Aparte de lo que ha cambiado la industria, hay una serie de rasgos musicales también estarían desfasados. En el libro, escrito en el 88, la voz se plantea como algo opcional. Muchos temas de éxito eran instrumentales o casi. Hoy en día las canciones comerciales están forradas de voz de arriba a abajo, no hay ni un respiro instrumental. También vaticinaban y con razón que pronto llegaría una tecnología que haría posible hacer muchas de estas cosas desde casa.

A priori diría que en el Reino Unido la música comercial es más variada que en España y canciones de géneros más dispares suenan en las radios comerciales, tienen su público y su hueco. En España, Los 40 y tal son mucho más cerrados. Pero por lo que veo, el 18 de junio de 1988, la semana en la que ‘Doctorin’ The Tardis’ era #1 en UK, en Los 40 Principales lo era ‘Heart’ de Pet Shop Boys… ni tan mal. En cualquier caso, la radio ha perdido bastante peso frente a las plataformas como Spotify, por ejemplo, que tienen sus propios #1 y sus propias listas.

“En el Reino Unido la música comercial es más variada que en España y canciones de géneros más dispares suenan en las radios comerciales, tienen su público y su hueco. En España, Los 40 y tal son mucho más cerrados”

Finalmente, ¿cambió tu percepción de The KLF a raíz del libro? ¿Los has escuchado más/menos? A su vez en su grupo bastante esquivo (no están en Spotify, no hacen casi vida pública, etcétera)
No es que sea un grupo esquivo, se suicidaron comercialmente. Eliminaron todo su catálogo de todos lados y luego quemaron todas sus ganancias. Tanto con ‘The Manual’ como con el libro de John Higgs, The KLF pasaron de ser un par de taraos a los que no les hacía mucho caso a ser de mis personas favoritas. En el Primavera de hace dos años fui a ver una conferencia de Bill Drummond, proyectaron un documental que habían hecho sobre un proyecto suyo. Creo que iba grabando a gente que vivía en una misma latitud haciendo un sonido gutural. Luego lo montaba todo, lo reproducía una vez en un sitio recóndito y lo escuchaba (en ese momento se muteaba el sonido de la peli, con lo que el público lo llegábamos a escuchar) y luego lo borraba. Después contó algo que no tenía nada que ver, parecía darle bastante vergüenza el documental, y se fue cagando leches. Me gusta mucho su visión experimental, entre mágica y absurda, de la música y de la industria y de la vida en general. No me pueden caer mejor.

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