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‘Spiderman. No Way Home’: Marvel echa el resto en la peli más esperada del año

Dicen que la pandemia no acaba cuando el virus acaba (eso es casi imposible), sino cuando la sociedad deja de regirse por ella y tenerla continuamente presente. No estamos ahí, pero lo que ocurre con las salas de cine puede ser un buen símbolo de eso. Así, ‘Tenet’ iba a ser el bombazo que devolviese al público a las salas, y no lo fue (en parte porque aún aguardaba un año muy duro después de ese verano, en parte porque…), y con esa misma misión han ido viniendo otros blockbusters todo este tiempo.

Ahora, las navidades de 2021 se presentan divididas entre el alarmismo por la enésima variante del COVID, y la normalidad -con prudencia- por tener la suerte de vivir en esa parte del mundo que sí está vacunada. En este contexto se van a estrenar dos posibles taquillazos como el ‘West Side Story’ de Spielberg (que de momento está flojeando) y ‘Matrix Resurrections’, y uno que de “posible” no tiene nada: ‘Spiderman. No Way Home’ es la película-evento más esperada del año, y Marvel lo sabe. Y, esta vez, ha hecho los deberes.

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Las casi tres horas -que parecen una- de ‘No Way Home’ arrancan justo donde terminó ‘Far From Home’, con J. Jonah Jameson (inciso: bien jugada la forma en que J.K. Simmons es más que nunca un manipulador encargado de propagar fake news) anunciando al mundo que Spiderman es Peter Parker, y pintándole -Mysterio de Jake Gyllenhall mediante- como un ex-héroe al que su ambición le ha convertido en villano.

Los problemas se acumulan a partir de entonces para Peter, que acaba pidiendo al Doctor Strange (vaya viaje ver a Benedict Cumberbatch en ‘El poder del perro’ una semana antes de esto) que use sus poderes para volver al pasado o, en su defecto, que borre la memoria de todos los que conocen su verdadera identidad, con la excepción de sus seres queridos. Strange le advierte que es un hechizo muy peligroso, y lo hace con razón: por entrar en la universidad Peter acaba liando lo más grande (te entendemos, Peter) y altera los multiversos, trayendo a su realidad a villanos que se han enfrentado con “otras versiones” de Spiderman. Y empieza la fiesta. [NdR: a partir de aquí hay SPOILERS de ‘Spiderman: No Way Home’]

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Marvel se ha dejado los dineros no solo en las secuencias de acción o en los sueldazos de Tom Holland, Zendaya y Cumberbatch, sino en traer de vuelta a gente como Rhys-Ifans (Lagarto en ‘The Amazing Spiderman’), Jamie Foxx (Electro en ‘The Amazing-Spiderman 2’), Thomas Haden Church (Sandman en ‘Spiderman 3‘) y los más esperados por los fans, Alfred Molina (Octopus en ‘Spiderman 2’) y Willem Dafoe (Duende Verde en ‘Spiderman’). Bueno, los más esperados solo después de… Tobey Maguire y Andrew Garfield, los anteriores encargados de interpretar al hombre araña en la trilogía de Sam Raimi y la bilogía de Marc Webb, respectivamente.

Si cuando se estrenó ‘Super 8’ se habló mucho del poder comercial de la nostalgia, solo hay que sumar 2+2 para saber que en 2021, y con la enorme incertidumbre que nos rodea en el día a día, la nostalgia es más rentable que nunca. El concepto “cine para toda la familia” tiene especial sentido cuando puedes unir a la generación que creció con la trilogía de Raimi y que ahora puede tener hasta críos, la generación que creció con el coitus interruptus entre Andrew Garfield y la tormenta pre-Vengadores, y la que ha descubierto a Spiderman y Mary Jane por Tom Holland y Zendaya. Por haber, hay hasta un cameo de Charlie Cox como el Daredevil de la serie de Netflix (2015-2018).

La tan odiosa como todopoderosa Waystar Royco Disney consigue, intencionadamente o no, que asistamos a una radiografía de la diferencia entre el cine de entretenimiento de los early 00’s y el actual. Nuestro colaborador Juan Sanguino hablaba hace poco en Vanity Fair de cómo asistimos a una infantilización de villanos, y en el podcast de Javi P. Martín ‘Perdidas’ hizo lo propio con los héroes, ahora una suerte de cómicos con poderes. ¡Y es que hay que darle la razón! No hay más que ver las diferencias de interacciones entre los tres Spideys, y de ellos con los villanos: al fin y al cabo, ¡el objetivo del protagonista es “curar a los villanos” para evitar que sean asesinados* por sus homólogos de franquicias anteriores! Es apasionante no ya por lo meta, sino por lo sociológico. *“asesinados” o “ahogados en el río por accidente”, que el amigo y vecino Spiderman tiene sus límites.

Jon Watts acierta dándole la gran batalla contra Holland al villano más icónico de todas las sagas, el Octopus de Alfred Molina y sus tentáculos, y también acierta eligiendo como “jefe final” al Duende Verde no solo por ser Willem Dafoe el mejor actor, sino porque es el que más acojona, y que además acojona por partida doble: lo poco que pega en este universo un personaje tan oscuro (¡si hasta a Thanos había que darle momentos cute!) hace que le temamos más, como se hace con todo lo que no esperamos, todo lo que desconocemos. Que sea encima él quien mata a Tía May (Marisa Tomei) es ya la guinda, que además permite a Tom Holland permear y salirse del unidimensional Peter Parker (ESA trama de ‘Spiderman 3’ sí podría funcionar con él), y ayuda a convertir ‘No Way Home’ en la entrega más adulta de una franquicia que a veces olvida que el entretenimiento puede serlo.

‘Spiderman: No Way Home’ estaba llamada a ser la película más ambiciosa del MCU (Marvel Cinematic Universe, aunque hay otro con la M de Mediaset) desde ‘Los Vengadores: Endgame’, y así ha sido. Pero no solo eso, también es la mejor entrega de Marvel para un personaje “en solitario”, y diría que comparte Top 3 con la primera y la última entrega de ‘Los Vengadores’. Ya es decisión vuestra ordenar esos primeros puestos después de verla.

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