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Confidence Man / TILT

Lo mejor: 'Holiday’, ‘Luvin U Is Easy’, ‘Push it Up’, ‘Bought It Break It’
Te gustará si te gusta: Technotronic, Dee-Lite, Snap!, Betty Boo, LCD Soundsystem
Escúchalo: Youtube

Si el sonido Italo Disco ha sido saqueado tan ricamente en los últimos 15 años -de Sally Shapiro a The Weeknd– no debería sorprender demasiado un revival del Eurodance de inicios de los 90, incluso puede chocar que no haya llegado antes. Lo que quizá nadie previó era que fuese a llegar desde Australia. Aunque por otro lado tiene sentido si pensamos que las antípodas producen con regularidad revivals con un marcado punto de cosplay: desde la fantasía nativo-espacial 80’s de Empire of the Sun hasta el mullet-punk de Amyl & The Sniffers.

Confidence Man vienen de Melbourne y llevan el asunto al siguiente nivel, porque a sus atuendos cuidadosamente caracterizados (rave pants, colores chillones, chaquetas bomber) se suman irónicos nombre ficticios: Janet Planet y Sugar Bones dan la cara, mientras que los otros dos miembros se ocultan bajo ropas y velos negros. En cuanto a lo musical, también clavan con precisión su intento de reconstruir una era ya desaparecida de beats eufóricos de Eurodisco y pianos house: Confidence Man son muy buenos haciendo melodías con gancho, tienen desparpajo, letras irónicas sin caer en la parodia, y las canciones están excelentemente construidas (a destacar la producción de Ewan Pearson, quien ha remezclado a Depeche Mode, PSB, Chemical Brothers o Goldfrapp).

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A pesar de que el texto promocional de ‘TILT’ cita a LCD Soundsystem o Scissor Sisters (quizá para no espantar a público potencial), la verdad es que el Eurodance de corte house alrededor de los años 1989-1992 es claramente el eje principal del álbum: ecos clarísimos de Black Box, Snap!, Dee-Lite… algo así como si Confidence Man quisieran ser los C+C Music Factory de la era moderna. Queda claro en cortes como ‘Woman’, ‘Feels Like A Different Thing’ o ‘Toy Boy’, cargaditos de ritmos de TR-909 (piensa en ‘Vogue’ de Madonna), los clásicos pianos house del Korg M1, voces de diva y hasta coros góspel. ‘Break It Bought It’ es muy housera (rollo Masters at Work) con excitantes acordes de deep house. Y canciones como la excelente ‘Luvin U Is Easy’ podría sonar tranquilamente en una fiesta San Junipero 1992 y colar como auténtica.

Es verdad sin embargo que también hay espacio para divertidas desviaciones del tono prevalente, momentos que para los no tan fanáticos de los 90 resultarán lo mejor del disco, ya que incorporan referencias más extensas de dance y pop: ‘What I Like’ explota muy bien el juego vocal entre Sugar Bones y Janet Planet y suena como un excitante cóctel de Dee-Lite y los B-52’s. ‘Push It Up’ combina beats más ochenteros (Roland TR-808) con un aire latino un poco ‘La Isla Bonita‘, un poco Ace of Base y un poco tropical house, pero a la vez está brillantemente cantado con voces a lo Tom Tom Club (¿por qué no se les reivindica más?).

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‘Angry Girl’ recuerda a Betty Boo pero también tiene un claro tono electroclash, eso sí, con biblioteca de sonidos ácidos de los 90. Entraría aquí también ‘Holiday’, que ha sido descrita por la propia banda como “una mezcla de Underworld y M.I.A.”, y que realmente es de lo mejor del disco, una potencial canción del verano 2022 en su hipnótica y embriagadora repetición de tres simples acordes.

Es precisamente ese eclecticismo y espíritu experimental el que convirtió el primer disco de Confidence Man de 2018 en un éxito de crítica, y lo que también algunas voces han lamentado echar en falta en este nuevo álbum. Porque es cierto que aquel ‘Confident Music For Confident People’ era más abrasivo, con miradas a los 90 pero muchos más ecos de electroclash, algo de la Charli XCX más gamberra, y en general una filosofía más indie. En contraste, este nuevo disco es una lanzada de cabeza a invocar el espíritu del sonido old-skool de las raves y los clubs, con una presentación estética mucho más acabada y mirando a los superéxitos del género.

Esa estandarización afecta quizá también a las letras, que en ocasiones suenan muy genéricas, aunque es lo normal cuando intentas emular hits de un estilo que no se caracterizaba por su elevado nivel lírico. Sin embargo en ‘TILT’ todavía hay espacio para momentos divertidísimos. Cuando Janet le canta a su ‘Toy Boy’ eso de “With a face like that you don’t need to work hard / With an ass like that you don’t need to work” nos tiene completamente ganados, al igual que con versos como ”It’s my world / And I’m an extra-ordinary girl”.

‘TILT’ consigue la hazaña de otorgar un convincente sello de aprobación y “coolness” a una parte de la música de baile a la que hasta ahora se miraba poco: llevamos casi 20 años adorando al Dios del sinte analógico y poca gente estaba reivindicando este tipo de sonidos de sinte digital plasticoso noventero. Sólo queda ver si Confidence Man podrán trasladar el espíritu de este disco al directo, porque hay potencial para que sus conciertos tengan la energía de una auténtica rave. Se podrá comprobar este próximo mes de mayo, ya que vienen a España a actuar en el Festival Tomavistas.

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