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Rammstein / Zeit

Lo mejor: ‘Armee der Tristen’, ‘Zeit’, ‘Zick Zack’, ‘Meine Tränen’, ‘Lügen’
Te gustará si te gustan: El grupo, claro. El metal más domesticado.
Escúchalo: Youtube

Esta vez los fans de Rammstein no han tenido que esperar diez años a tener disco nuevo de la banda. No sé si es de las pocas cosas que pueden agradecer a la pandemia. En 2020 Rammstein tenían que proseguir la gira de ‘RAMMSTEIN’, pero la pandemia lo impidió. El confinamiento trajo, pues, este disco. Y puede explicar la cierta carga de melancolía que encierra. No en vano, la primera canción se titula ‘Armee der Tristen’, “Ejército de los tristes”. De la famosa versión de Héroes del Silencio nada se sabe.

Es posible que estas circunstancias, además, hayan influido al conjunto del álbum para bien. Contra todo pronóstico, Rammstein esquivan la bala de la repetición y la inanidad suavizando sus postulados. Se han hecho todavía más pop, más zumbones, menos pesados, han domesticado en lo posible su sonido característico. También parecen más preocupados en mostrar algo coherente y cohesionado que en epatar. De hecho, es interesante ver cómo esta vez eluden las polémicas obvias, sin renunciar a su habitual ambigüedad. Quizás ‘OK’, que significa “Ohne Kondom“, “Sin condón”, puede llamar al alzamiento de cejas.

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Ya ‘Armee der Tristen’ sacia más que ‘Deutschland’, y eso sin ser single. ‘Zeit’, el primer sencillo, es augusta y épica, pero comedida. Lindemann canta de manera relativamente sobria este lamento sobre la fugacidad del tiempo. Probablemente, lo más cerca de Depeche Mode que han estado nunca (¡esa guitarra!).

‘Schawrz’ también es bastante reseñable, gracias a una buena combinación de lo badalístico con grandilocuente. Rammstein aprovechan para atizar al miedo que la blanca Europa le tiene a las “invasiones” de refugiados e inmigrantes. Los riffs pesados y la velocidad habituales de la banda regresan en ‘Giftig’ o en el single ‘Zick Zack’, caricatura acerca de los excesos de la cirugía estética, con una línea de teclados de lo más guasona y cercana al technopop.

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Pero quizás las piezas más interesantes vienen al final, donde la banda se abre más al pop. ‘Dicke Titten’ arranca fatal, con un sample de una marcha popular alemana que queda horrible, y el soniquete prototípico de la banda. Pero su posterior acercamiento al dance pop épico le da un plus. O la emotiva y desatada ‘Lügen’: el autotune en el estribillo está muy bien usado, y la canción consigue equilibrar lo épico, lo pegadizo y lo melancólico, y muestra las posibilidades de Rammstein cuando se olvidan del garrafón y abrazan su lado más melódico.

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