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Miqui Puig / Miqui Puig Canta Vol. 7

Lo mejor: ‘Cadera de mimbre, la leyenda’, ‘Yo no quería estar ahí’, ‘Propaganda’, ‘La casa Italia’
Te gustará si te gustan: Carlos Berlanga, Pet Shop Boys, Ferran Palau
Escúchalo: Youtube

Miqui Puig, héroe pop, ha abandonado, aparentemente, a la ACP (Associazione Ciclistica Popolare) y se ha tomado el lujo de editar su último disco a modo de recopilatorio. Un guiño jocoso “a las cintas de las gasolineras”, como explica en esta entrevista con El País.

Si ‘15 canciones de amor, barro y motocicletas’ quizás pecaba de ser un poco largo, aquí Miqui reconcentra las esencias en solo nueve canciones. Y si era más contenido musicalmente, ‘Miqui Puig canta, vol. 7’ es un disco de pop sintético, gloriosamente hortera. Puig agita y mezcla muchas de sus filias: música disco, soul satinado, algo de las caras B de los Pet Shop Boys de la era ‘Bilingual’, italo disco, synth-pop, canción italiana, acid-house, la visión agridulce de Carlos Berlanga… Todo regado con muchas de las obsesiones recurrentes en sus letras: costumbrismo, melancolía, el aire de romántico perdedor, la Barcelona odiada e idealizada, Madrid como refugio o agujero. Y, como guía, la voz de Miqui, reconfortante, dulce, vulnerable, cansada pero briosa a la vez…

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El primer tema es una declaración de intenciones, musical y líricamente. ‘Pors Puig’ contiene leves aires de New Order. La letra, como bien reza el título, es reflejo de miedos e inseguridades del cantante, con la gran aportación de Queralt Lahoz, que tarda en aparecer, pero lo hace a lo grande (y vocodorizada). ‘Cadera de mimbre, la leyenda’ vio la luz en diciembre del año pasado y es un himno pop pluscuamperfecto. Como pluscuamperfecta es Irantzu Valencia cantando su estribillo tan rotundo, tan memorable: “miedo, cariño y cajas de ritmo”. Resumen inmejorable de la carrera de Puig.

‘Mañana Infierno’ saquea alegremente la línea de bajo del ‘Everywhere’ de Fleetwood Mac y las elegantes cuerdas sintetizadas al estilo sonido Filadelfia cubren la estupenda repesca de ‘Mi amor miope’. La pequeña locura kitsch, trotona y muy pegadiza ‘Yo no quería estar ahí’ es puro tropicalismo ochentero, que explota entre coros femeninos acelerados. O todavía más hortera (pero igualmente estupenda) es ‘Propaganda’ con la participación de Harny Roots. Otra celebración: “Larga vida a la nada, viva la falsa propaganda”; Miqui canta a los orepeles del pop y contra la pretendida autenticidad rock.

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Hay recuerdos al acid-house en el arranque de ‘Adiós Samurai’, donde aparecen Ferran Palau derritiendo al personal y El Petit de Cal Eril disertando sobre Gin Tonics, todo ello coronado por un desparrame góspel la mar de desenfadado: “Y un ángel cantará c’mon, c’mon”. Y ‘La casa Italia’ retrotrae a ‘Vente conmigo a Italia’ de Hidrogenesse, en versión disco y con un bonito estribillo: “todas las canciones serán de amor”. ‘Miqui Puig Canta Vol. 7’ es otro recorrido por las obsesiones sonoras y líricas de Miqui Puig, reconfortante e ideal para que lo bailen los (aparentemente) desencantados que aún llevan el romanticismo por bandera.

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