Honey Dijon / Black Girl Magic

Después de producir remezclas oficiales para Madonna o Lady Gaga, y de participar en el disco de Beyoncé, Honey Dijon ha pasado definitivamente a otra liga. Sin embargo, cualquiera que haya estado atento en los últimos años a la escena house de Nueva York sabe que Honey Redmond es una DJ respetada desde hace rato: ella empezó a pinchar en los 90 y, a sus 54 años, no es ninguna recién llegada. Simplemente, es ahora cuando su nombre está trascendiendo en el plano mainstream.

Pero que Honey Dijon colabore con estrellas del pop no significa que ella lo sea, ella es ante todo una productora de house y su nuevo disco ‘Black Girl Magic’ está enteramente dedicado a este sonido. En él no encontramos nombres invitados tan populares como los mencionados, sino leyendas del house de Chicago como Mike Dunn, y el de Pabllo Vittar es el nombre que más llamará la atención a los seguidores del pop.

La brasileña aparece en ‘Everybody’, uno de los cortes destacados de ‘Black Girl Magic’ por su querencia disco y ese estribillo que rima «don’t give a fuck about you, cabrón» con «like Britney, I’m in the zone»; y lo que hace del álbum una escucha divertida precisamente es su coqueteo con diferentes sonoridades. Los grooves deep-house de ‘It’s Quiet Now’ recuerdan a los mejores Disclosure y, si ‘Not About You’ introduce elegantes matices jazzy, ‘La Femme Fantastique’ derrapa hacia lo industrial, resultando la producción más bruta del largo.

Aunque la secuencia de ‘Black Girl Magic’ no está ideada a modo de sesión, los bpm nunca decaen y el disco es una fiesta de principio a fin. Una fiesta, por cierto, dedicada al amor en todas sus formas, como nos cuenta la intro inicial. Insiste en ello otro de los cortes más memorables, ‘Love is a State of Mind’, en el que Ramona Renea declara que «el mundo es suficientemente grande para los sueños de todos» entre coros de soul y machacones acordes de piano; mientras el mantra «no necesito más drama» de ‘Drama’ planea sobre todo el largo.

La fiesta de ‘Black Girl Magic’ llega a la luna en el house con cencerros de ‘Downtown’ y, en todo momento, mantiene su elegancia. El disco, como el de Beyoncé, busca sumergirnos en el mundo del club y prospera en esa nocturnidad, tanto cuando incluye trompetas y coros a lo Janet Jackson en ‘Stand’, como cuando es capaz de volarnos la cabeza en ‘Don’t Be Afraid’. En el mundo de Honey Dijon, el house es un refugio, y ‘Black Girl Magic’ ofrece ese espacio en que bailar sin ataduras ni preocupaciones. Porque como cantó aquella vez su amiga Madonna: «only when I’m dancing can I feel this free».

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: honey dijon