Música

A$AP Rocky / Don’t Be Dumb

A$AP Rocky es el Bruno Mars del hip hop. Han pasado 8 años desde el lanzamiento de su último disco y en ese tiempo la música ha sido la última de sus preocupaciones: ha tenido tres hijos con Rihanna, se ha librado de la justicia sueca, se ha enfrentado a 20 años de prisión en su país, y ha continuado ampliando su experiencia en la moda y el cine. Aun así, es capaz de vender 130.000 vinilos de ‘Don’t Be Dumb’ antes de su salida, asegurándose el primer puesto en el Billboard 200 con, al menos, 200.000 unidades vendidas.

La versión final de ‘Don’t Be Dumb’ incluye a Tim Burton como artífice de la portada y Danny Elfman como coproductor -porque lo pone en los créditos-, pero a lo largo de estos años el proyecto ha estado a punto de salir en múltiples ocasiones y ha sido cancelado todas estas veces a causa de diferentes filtraciones. Rocky se niega a lanzar estos temas, por lo que nunca sabremos si esta es realmente la mejor versión del esperado LP. Teníamos la certeza, gracias a excelentes singles como ‘HIGHJACK’ y ‘Tailor Swif’, de que los años de inactividad no habían hecho efecto en él, y esto sigue siendo cierto en el disco final.

El artista de Harlem se describe en el podcast de The New York Times como un «autoproclamado hombre del Renacimiento» inspirado por el «expresionismo alemán». «Soy Him Burton», dice en un momento dado. Si entras a ‘Don’t Be Dumb’ con estas expectativas, vas a acabar decepcionado. También se refiere a sí mismo como un «genio creativo», y sí que se encuentran destellos de esto en su cuarto disco.

La música es un reflejo fiel de la portada, representando las diferentes personalidades creativas de Rocky a lo largo del tracklist. Este empieza con las contundentes ‘ORDER OF PROTECTION’, ‘HELICOPTER’ y ‘STOLE YA FLOW’, que encuentran al rapero neoyorquino manteniendo su narcótico estilo, influenciado en gran medida por el rap sureño. Sin hacer nada nuevo, deja claro que sigue siendo el tío más ‘cool’ de la industria. «La mamá de mi hijo, Rihanna, así que no nos preocupamos», suelta en otro tema más dirigido a Drake, que ya ni sabe de dónde le vienen los puñales.

Esta primera sección provoca una sensación de homogeneidad que, por suerte, se va diluyendo a medida que avanza el álbum. ‘PLAYA’ es el primer cambio de ritmo real en el LP, con unos psicodélicos coros de Thundercat y la sensación de estar escuchando al Rocky más clásico. Otras, como ‘NO TRESPASSING’ o ‘STOP SNITCHING’, resultan redundantes. Los múltiples géneros de los que hablaba Tim Burton durante la promo del álbum comienzan a relucir a partir de la segunda parte, mucho más experimental y estimulante que la primera.

Ahí están la ultracaótica ‘STFU’, que suena como juntar a Playboi Carti con la versión más agresiva de Fred again..; la nada punky ‘PUNK ROCKY’, que muestra la faceta más alternativa del artista; y ‘AIR FORCE (BLACK DEMARCO)’, una de las mejores piezas del LP. Los amantes del primer single seguro que estaban deseando que todo el disco sonase como esta. La parte de ‘BLACK DEMARCO’, nombrada así por Mac, cambia un atareado beat de rage por una hermosa sección de psicodelia melódica. Es el Rocky de ‘Sundress’, con las revoluciones bajadas.

Refiriéndose a todo lo que le ha ocurrido durante estos años, A$AP cuenta en The Popcast que es lo que le ha brindado «nuevo material sobre lo que rapear». En las manos de un buen director daría para una película, pero Rocky no le saca partido en ningún momento. Hay que esperar hasta el mismísimo final del disco, a excepción de las dos canciones extra, para escuchar su verso más interesante. Y apocalíptico, todo sea dicho.

Este declara que «es difícil cantar», a la vez que menciona el «calentamiento global», la «guerra» y la actual «alarma mundial». Jessica Pratt, que ha acabado en la misma canción que will.i.am, es más directa en su verso cantado: «Sin libros para leer, todos estamos pegados a las pantallas». En el apartado de colaboraciones imposibles también hay que mencionar a Damon Albarn cantando sobre los adlibs de Westside Gunn en ‘WHISKEY’, una bizarrada que oscila entre lo disfrutón y lo desconcertante. ‘ROBBERY’ es igual de loca con su sample de Thelonious Monk, pero cae en el lado de la genialidad.

‘Don’t Be Dumb’ es más ordenado que su predecesor, ‘TESTING’ (2018), a la vez que mantiene sus inquietudes experimentales. ¿Es tan rompedor como seguramente se piensa A$AP Rocky? No, ni de lejos. ¿Ha merecido la pena la espera? En líneas generales, sí. Desde luego, nos recuerda que A$AP Rocky sigue siendo una de los artistas más comprometidos con el oficio. Después de tanto tiempo, es como si nunca se hubiese ido.

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Publicado por
Gabriel Carey
Tags: asap rocky