Cualquiera que haya estado en un concierto de Santiago Motorizado, ya sea en solitario o con Él Mató A Un Policía Motorizado, puede afirmar que el argentino es una de las figuras más entrañables de la música hispanohablante. Que levante el pulgar de forma recurrente o que pregunte al público qué tal va todo tras cada canción son ya clásicos de las apariciones con su banda, pero no suele ofrece mucho más. Cuando en el cartel solo está su nombre, sin embargo, su personalidad lo es todo. Eso, y las canciones. ¿Hay alguna diferencia?
Como parte del ciclo de Inverfest, Santiago Ariel Barrionuevo ha visitado la capital española poco después de debutar en el Movistar Arena junto a su mítica banda, también como parte del mismo ciclo. Era lógico que un concierto en solitario de Santi tuviese lugar en La Sala del Movistar Arena, pero a la vez se siente como un regalo. Acompañado por una banda de 4 grandes músicos, el argentino da la sorpresa comenzando el set con ‘Soy rebelde’ de Jeanette, una declaración de intenciones que no sería la única versión de la noche. Para la otra hubo que esperar hasta la hilarante despedida del concierto, al son de ‘You Are So Beautiful’ de Billy Preston, en la que Santi ordenó al público «enloquecer» cuando nombrase Madrid.

Santiago adapta ‘Soy rebelde’ al estilo de, prácticamente, todas las canciones de ‘El Retorno’. Estas tienen toques de americana, incluso country, pero son indudablemente pop en su núcleo. Son deliciosamente repetitivas, y por lo tanto coreables a más no poder. A la vez, la aterciopelada voz de Santi hacen que los temas alcancen un grado de ternura especial. Esta es la principal fuente de expresión del artista, pero en este show más íntimo también regala gestos. Algunos tan inexplicables como profundos, como cuando mira al cielo con la mano en el corazón después de ‘Google Maps’. Con estos ingredientes, el concierto empezó como una simpática colección de canciones agradables y, poco a poco, fue convirtiéndose en algo completamente emocionante con muy, muy poco.
Nada sobraba ni faltaba en el concierto de Santi Motorizado. Musicalmente, tenía todo lo que uno puede esperar, sin perder el tiempo en elementos de storytelling o trucos al margen de la música. Solo importaban las canciones y, por supuesto, la figura chamánica del artista. El amor del público por Santiago se nota en cualquier concierto y ayer no fue diferente. Lo normal era escuchar algún «¡aguante Santi!» o un «¡lo amo!» entre tema y tema. Este tipo de devoción es totalmente algo derivado de la música. Se nota en el silencio súbito de la sala al sonar la samba argentina ‘Muchacha de los Ojos Negros’, interpretada solamente con una guitarra de acompañamiento, o ‘Mil Derrotas’, sobre la que avisó de su especial tristeza: «No es que el resto sean muy felices, pero esta es más triste todavía». Estos momentos en los que la voz de Santi inunda la sala de melancolía son los más poderosos del set.

No es que los instantes de banda completa sean decepcionantes, ni mucho menos, pero sí evocan otros sentimientos. Para muchos de los asistentes, la nostalgia. Es el caso de ‘El Gomoso’, ‘La Revolución y, sobre todo, ‘Amor en el cine’. Estos son temas que han recibido su versión definitiva con el último disco de Santi, pero que llevan circulando por ahí al menos 14 años. Solo Santi sabe cuánto tiempo llevan escritos. Además de hablar maravillas sobre la capacidad del argentino de hacer himnos atemporales, resultan el complemento perfecto al perfecto tercio final del concierto. En este, Santiago coge alguno de los temas más conocidos de su carrera con Él Mató y les da un lavado de cara especial, acorde al minimalismo de sus composiciones en solitario. Así, se canta ‘La Noche Eterna’, ‘Yoni B’, ‘El Tesoro’ y ‘Diamante Roto’ a la guitarra en la sección más conmovedora, e impresionante en su interpretación vocal, del concierto. A falta de algo menos cliché, la mejor forma de describirlo es mágico. ¿Cómo puedes provocar un pogo en un set acústico, sin ningún tipo de percusión? No lo sé, pero Santi sí.
