Quevedo ha vuelto de su descanso con el que probablemente sea el próximo número 1 en España: ‘NI BORRACHO’, una reivindicación total de las Islas Canarias. El merengue del artista canario llega prácticamente un año después de ‘Debí Tirar Más Fotos’ y apenas una semana tras la celebración de la cultura puertorriqueña en la Super Bowl. ¿Oportunismo u honestidad?
Un poco de las dos, seguramente. Que lo nuevo de Quevedo haya coincidido tan fuertemente con Bad Bunny homenajeando su tierra natal delante de todo el mundo está destinado a levantar algunas cejas, a provocar pereza incluso. Los comentarios llamando copión, aprovechado o imitador a Quevedo van a estar ahí, aunque esto no incida en lo musical. Algunos de estos se me pasaron por la cabeza en mis primeras escuchas de ‘NI BORRACHO’. A la vez, siento que el canario nunca negaría haberse sentido inspirado por lo que ha hecho Bad Bunny. No tiene nada que esconder.
Quevedo nunca ha destacado por su originalidad y la predicción más lógica después de lo del puertorriqueño era que en los próximos meses decenas de artistas probasen suerte poniendo en valor la cultural local. La historia de siempre: lo que en un principio se sale de la norma no tarda en convertirse en una ‘trend’. Además, está la certeza de que ‘NI BORRACHO’ es de lo mejor que ha hecho Quevedo en mucho tiempo.
El merengue del canario -género elegido para representar a las personas que emigraron a la República Dominicana desde las islas- está ideado como homenaje a la fiesta de las Canarias, concretamente a sus famosos carnavales. Esto es un acierto total, porque le da una razón de ser a la canción más allá de ser una moda y ya. La instrumentación, orgánica y colorida, se aleja del minimalismo de los merengues de Rosalía y Karol G, además de que resulta totalmente refrescante dentro de la discografía de Quevedo.
La letra, en cambio, no es espectacular. «¿Quién carajo dijo por ahí que en Canarias no se sale?»… ¿Nadie? En todo caso, se dice lo contrario. En el estribillo, Quevedo quiere dejar claro que las Islas Canarias es el mejor lugar del mundo y que por eso no se mudaría «ni borracho», pero no logra impresionar demasiado diciendo que se fue «de viaje a París» o que estuvo «en verano en Miami». Algo que sí le sale bien es meter todos los canarismos posibles en sus versos, tales como «trabe», «baifo» o «magua», que en ningún instante resultan forzados.
Quevedo ha sido uno de los primeros en seguir la estela de Bad Bunny, y no será el único en todo lo que queda de año. Si le falta sazón, batería y reguetón, ya decidirá el público.
