Nebulossa han sorprendido publicando su segundo disco sin previo aviso, sin edición física, y cuando han pasado ya 2 años de su victoria en Benidorm Fest. Al menos el concepto temático lo tienen claro, como dejan patente a través de un pequeño manifiesto subido a redes en el que exponen qué es para ellos esto de «Virtuzorrismo». Ni más ni menos que «zorrear sin pedir permiso», también «no tener miedo al fracaso, ni al edadismo, ni al qué dirán». En resumen «ser zorrista es aceptarte», «convertir tus imperfecciones en aliadas».
Es evidente que ‘Virtuzorrismo’ es por tanto un álbum sobre la libertad y el libertinaje, sobre feminidad y hedonismo, sobre identidad y autoafirmación.
Las canciones más relevantes de Nebulossa al respecto continúan siendo ‘Zorra’ y ‘Cotilleo‘. La una no se entiende sin la otra. La primera logró hacer cantar a toda Europa «soy más zorra todavía«, incluso aunque los puntos de Eurovisión no acompañaran; y la segunda es la respuesta a las críticas recibidas durante ese lapso. «Que disto mucho en realidad de cada foto que subo, que en medio año no se acordará nadie de mí (…) que si solo soy una barbie de geriátrico, no tengo edad, visto fatal, vivo en un mundo fantástico», decía de manera muy gráfica esta canción que contenía guiños a otros himnos de Karol G o Shakira.
Nebulossa no se entendería sin la feminidad de María José Bas Arguijo, «Mery», hasta el punto de que esta canción terminaba con un juego de palabras entre «he venido a servir cotilleo» y «he venido a servir coño». Pero también aporta mucha personalidad al grupo el hecho de que, a excepción de los «featurings», todas las canciones estén escritas por Mark Dasousa y Mery completamente aislados del mundo. Son excelentes compositores: los estribillos rebosan personalidad, las letras están muy bien encajadas, e incluso cuando das un tema por acabado, pueden sorprenderte con un giro de guión más, como el añadido del «zarzal» y el «chacal» al final de ‘Zorra’.
El primer disco de Nebulossa antes de todo esto, ‘Poliédrica de mí‘, ya era muy bueno, porque como el mejor synthwave, alternaba pasajes instrumentales espectaculares con coros carismáticos, como los de ‘Glam’ o ‘Anoche’. ‘Virtuzorrismo’ es un disco menos concentrado, se nota que le han dado demasiadas vueltas a lo largo de 3 años, y su sonido se divide en bloques demasiado diferenciados. Las composiciones más antiguas, ‘Me ha dado porno’ y ‘Me pones a mil’, son reminiscentes de su debut, y ahí podríamos añadir la nueva ‘Cicatrices’.
En segundo lugar tenemos el punto de inflexión que ha supuesto ‘Zorra’ y ‘Cotilleo’. Y en última instancia hay que hablar de una vena abiertamente petarda, chochi y estridente, mucho más ruidosa. En este último grupo está el disco 70’s de ‘Supersexy’, el dúo gritón con Mónica Naranjo, el tema disfrutón que acaban de sacar para hacer ‘Vogue’; o la ambigua ‘Dos lokas’. La variedad llega al punto de medio rapear en la funky ‘Cuando te veo’.
Estamos en 2026 y ya no vamos a asustarnos de que un piano house 90’s no tenga nada que ver con un synth-pop 80’s, pero el orden de la secuencia les ha quedado algo raro. Pinta a modo «shuffle» y no logra que las virtudes de las canciones terminen de fluir. Como dicen por ahí, quizá la única opción para un tema del carisma de ‘Zorra’ era cerrar todo el tracklist porque justo en medio corre el peligro de devorar parte de lo que tiene delante y de lo que tiene detrás. Claro que lo mismo estoy sobreanalizando un disco lleno de hits y mensajes positivos, que venía a decir «no quiero dramas, solo hacer el amor».