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Bruno Mars / The Romantic

Que Bruno Mars vuelva después de 10 años con un disco que parece un mero trámite con el que justificar una gira mundial es una de las decepciones que deja este ‘The Romantic’, de insípida portada y título. Mitad referencias latinas, mitad lo de siempre, ‘The Romantic’ no es el trabajo de un artista en la cima, sino el de uno que parece un «legacy artist» sin serlo en absoluto.

Ni ‘Die with a Smile‘ ni ‘APT.’ figuran en ‘The Romantic’ (la segunda no pegaría), pero el álbum sabe a poco por otros motivos. En apenas nueve cortes, el riesgo creativo se limita a lanzar unas pinceladas de música latina que resultan anecdóticas, ya que el disco después tampoco es eso.

No se puede culpar a Bruno Mars por intentar introducir su música en el mundo «post-Bad Bunny», y el yé-yé de ‘Something Serious‘ es uno de sus intentos más imaginativos en su evocación de una cocktail party de los 60, aunque las influencias vuelven a estar tan subrayadas como siempre: aquí el ‘Freak Le Boom Boom’ de Gretchen como inspiración directa, como lo parecían muchas otras en ‘I Just Might’, el engañoso sencillo de presentación.

Finalmente asentado en las listas, ‘I Just Might’ es un pastiche soul-disco basado en ideas melódicas y rítmicas prácticamente fusiladas de ‘You Make Me Feel Like Dancing’ de Leo Sayer y ‘Move Your Feet’ de Junior Senior. A estas alturas no nos vamos a quejar de que la música de Bruno Mars se base en el homenaje, pero sí de que la canción suene a involución tras temazos como ’24K Magic’ y que, al final, ni siquiera sea representativa de un disco que se puede considerar «de baladas».

La mejor es ‘Risk It All’, un bolero acentuado con las trompetillas más tristonas que se han oído este año. Después de esta pista de apertura, Bruno sigue instalado en el mundo de Silk Sonic

, un lustro después de lanzar aquel disco, exhibiendo en ‘God Was Showing Off’ o ‘Why You Wanna Fight’ todo lo que ya sabíamos que había aprendido de Marvin Gaye o Al Green. Es cierto que ‘The Romantic’ apuesta por una paleta de sonidos más orgánica que ’24K Magic’, destacando la presencia de vientos y cuerdas, pero la base compositiva no se sale de las líneas de lo esperado.

Apenas ‘Cha Cha Cha’, que deriva brevemente en disco -otro de los temas de corte latino, en este caso cubano-, aporta algún tipo de sorpresa, aunque la base sigue siendo soul («come on and cha cha cha with me, and imma cha cha cha with you tonight» no puede resultar más «artista estadounidense haciendo música latina»). La única pista uptempo como ‘I Just Might’ es la festiva, aunque inesencial, ‘On My Soul’, y las dos baladas finales saben ya a relleno en un disco brevísimo.

La guitarra blues de ‘Nothing Left’ introduce una textura más o menos diferente al álbum, explorada en esta canción concreta de forma superficial, y ‘Dance with Me’ es la prom ballad tipicona de Bruno Mars. Por tempo, melodía e instrumentación, parece la versión beta de ‘Die with a Smile’. Es decir, Bruno Mars da ya la vuelta y se copia a sí mismo, solo que ahora lleva sombrero mexicano.

‘The Romantic’ al final resulta un disco que destaca por todo aquello que echamos de menos en él. Ya puestos a explorar ritmos de la música latina, Mars podría haber ido a por todas, investigando estilos menos populares, sampleando clásicos oscuros, acudiendo a su Hawái natal, sumergiéndose en culturas, saboreando diferentes instrumentos y armonías. En lugar de eso, Mars ofrece un producto inofensivo que parece pensado para no asustar a nadie.

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: bruno mars