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Kehlani / Kehlani

Kehlani tiene mucha razón cuando explica que el R&B clásico no es apreciado como merece y que, para ser tomado en serio, ha tenido que vincularse a lo “alternativo”. Quizá debido a la carga sentimental de sus letras y sus interpretaciones vocales, a menudo se ha pasado por alto su sofisticación compositiva, la complejidad de sus arreglos y melodías, y su capacidad para dar lugar a canciones en muchos casos sublimes.

Kehlani es una de las artistas actuales comprometidas con dignificar el R&B clásico, y su nuevo disco es un esfuerzo notable por devolver a las listas ese sonido que dominó el mainstream estadounidense durante los años 2000, aunque todavía se percibe cierta adhesión a un patrón demasiado definido. Demasiado reverente, también.

Muchas canciones de este álbum homónimo no solo no disimulan sus referencias, sino que las colocan en primer plano, contando con artistas invitados que las inspiran. La más destacada sin duda es Brandy, cuya marca vocal -especialmente sus armonías- está presente en casi todas las pistas, mientras que la “vocal bible” aparece en ‘I Need You’, un homenaje directo a su sonido que incluso cuenta con Jimmy Jam entre los productores involucrados.

Antes de que alguien señale que ‘Oooh’ parece un homenaje a Janet Jackson, Kehlani parece citar su ‘When We Ooo’ en la letra e incorpora un solo de guitarra final que refuerza su influencia del quiet storm. ‘You Got It’, una de las mejores canciones del disco, evoca el R&B de corte oriental de ‘Baby’ de Ashanti, mientras que la modulación del puente remite directamente a ‘Differences’ de Ginuwine. ‘Back & Forth’, con Missy Elliott, samplea directamente un éxito de Busta Rhymes.

El público de Kehlani es el primero en detectar todas estas referencias porque, como la propia artista, el R&B forma parte de su fascinación. Sin embargo, aunque todas estas canciones son dignas y, en muchos casos, más que correctas, ninguna parece alcanzar la magia del single ‘Folded’, el verdadero clásico inesperado en un disco lleno de temas que intentan seguir su estela, pero que quizá por ese mismo sobreesfuerzo no terminan de resolverse del todo.

Con 600 millones de streams y un top 6 en Estados Unidos que debió ser top 1, ‘Folded’ es el gran macrohit de la carrera de Kehlani, un tema en el que la honestidad emocional del R&B clásico se alinea con una composición perfecta: ni excesiva ni contenida, simplemente equilibrada. Es una canción impecable, una historia de desamor que, como el mejor R&B, parte de la cotidianidad romántica (la ropa doblada) para convertirse en una exploración de la psicología emocional al servicio de una interpretación vocal sobresaliente.

En la misma línea de ‘Folded’, el single ‘Out the Window’ comparte esa clase de elegancia y casi alcanza su nivel. Ha merecido -y sigue mereciendo- un éxito similar. En ambas composiciones parece que los astros se alinean para que Kehlani entregue dos canciones atemporales, mientras que gran parte del álbum se percibe más forzado en esa dirección, con buenos resultados, pero sin el mismo brillo.

El inicio con ‘Anotha Luva’, con ecos de ‘Umbrella’ de Rihanna -y no solo por que el rap de Lil Wayne aparezca primero-, utiliza trompetas y voces pitcheadas en el estribillo, dando como resultado un tema triunfal y pegadizo, aunque quizá no tan épico como pretende ser. El uso de metales y de ritmos sincopados propios del R&B clásico es constante a lo largo del álbum, en cortes algo menos destacados como ‘Call Me Back’, con T-Pain y Lil Jon, y ‘Pocket’, donde Cardi B aporta un simpático juego de palabras al afirmar que quiere estar “folded (doblada) como Kehlani”, pero en la cama.

‘No Such Thing’, con Clipse, es la producción más hip-hopera del disco, y ‘Cruise Control’ la más relajada y melancólica, y ambas pistas -situadas al principio y al final del álbum- destacan como propuestas diferenciadas dentro de un trabajo lleno de “throwbacks” muy bien ejecutados. Sin embargo, ni ‘I Need You’ con Brandy, ni ‘Shoulda Never’ con Usher, ni ‘Back & Forth’ con Missy Elliott resultan especialmente reveladoras, teniendo en cuenta cuán revolucionaria e influyente ha sido la obra de sus artistas invitados.

Al final, de forma nada irónica tratándose de un disco homónimo, donde más destaca Kehlani es en las canciones en solitario. No solo en ‘Folded’ y ‘Out the Window’, sino también en ‘Still’, una maravilla de slow jam de R&B con unos arreglos de cuerdas preciosos, o en la ya citada ‘Cruise Control’, que resulta enternecedora bajando completamente las revoluciones del álbum.

Cerrando el disco, ‘Untrue’ es muy representativa del estilo de Kehlani: suena indistintamente a la Mariah Carey de los años 90 y a la era de ‘The Emancipation of Mimi’, con ese coro góspel que reafirma a Kehlani como una gran recuperadora del mejor R&B de décadas pasadas. Aun así, este tercer álbum pide algo más que limitarse a imitar con solvencia a los grandes siguiendo el mapa al detalle: como ha demostrado ‘Folded’, Kehlani es plenamente capaz de construir su propio canon.

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Publicado por
Jordi Bardají
Tags: kehlani