En un contexto audiovisual donde ‘The Bear’ gana premios como mejor serie cómica y producciones como ‘Ted Lasso’ o ‘Terapia sin filtro’ se consideran “divertidísimas”, la despedida de ‘Hacks’ es una catástrofe de dimensiones homéricas, el fin de la comedia televisiva. Menos mal que aún nos queda ‘The Studio’.
En realidad, el final de ‘Hacks’ llega en el momento perfecto. Ni demasiado pronto, como ocurrió con la añorada ‘Mindhunter’, ni demasiado tarde, como les sucedió a ‘Homeland’ o ‘El cuento de la criada’. La cuarta temporada, aunque notable, ya dejaba entrever algunos síntomas de agotamiento: reaparecían las mismas dinámicas narrativas, los mismos conflictos dramáticos y debates ideológicos muy similares. La serie seguía funcionando porque Deborah y Ava son dos de los personajes mejor escritos de la ficción actual y su química es indestructible, pero empezaba a percibirse cierto desgaste.
Además, como ha ocurrido con ‘Euphoria’, cuadrar agendas iba a ser cada vez más complicado. La carrera de Hannah Einbinder está despegando de tal manera (acaba de presentar en Cannes la que promete ser una de las películas del año, ‘Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma’) que seguir rodando diez episodios al año como protagonista no iba a ser tarea fácil.
Esta quinta temporada ha sido, como adelantaron sus creadores Lucia Aniello y Paul W. Downs, “alegre y luminosa”. Tanto como esa versión de ‘Happy Days’ de Judy Garland
y Barbra Streisand que suena al final del último episodio. El peso cómico y dramático de la serie sigue sustentado en la relación entre Deborah y Ava. Sin embargo, ya no se insiste en la dinámica basada en el antagonismo, el choque cultural o el conflicto generacional. Su vínculo se ha transformado en una amistad sincera y profundamente cómplice.Ese cambio de tono, más amable, menos conflictivo, permite a ‘Hacks’ despedirse a lo grande. Y a lo grande en una comedia es haciendo reír. A carcajadas. Hay episodios en esta temporada, como el quinto (‘D’Amazing Race’) o, especialmente, el séptimo (‘Montecito’), que son pura chufla de principio a fin. También, como era de esperar en una despedida, hay momentos para sacarnos una lagrimilla.
Pero, como todo buen monólogo, siempre hay un chiste final. Un chiste -no lo voy a reproducir para no hacer espóiler- que condensa a la perfección todo lo que ha sido Deborah Vance durante estas cinco temporadas: una mujer incapaz de renunciar al humor (y a la vanidad), incluso cuando habla de aquello que más teme.
No habrá más temporadas de ‘Hacks’, pero sí nuevos proyectos de Lucia Aniello y Paul W. Downs. Ambos han renovado su contrato con HBO y ya han confirmado que están trabajando en una nueva serie. De comedia, por supuesto.