Lido Pimienta / Caribenya

«Ser multimillonario es tan cutre» es el titular que ha dejado Lido Pimienta en una entrevista reciente. La frase resume bien la postura de una artista que se resiste a reducir su música a mero entretenimiento. El activismo forma parte indisociable de su obra, aunque haya quien le sugiera que hable menos de política y se limite a explotar su extraordinaria voz. El racismo, el colonialismo y la misoginia ocupan un lugar central en sus canciones, y Pimienta seguirá utilizando el micrófono mientras lo conserve para señalar las injusticias que percibe en el mundo, especialmente en su Colombia natal.

‘Caribenya’, su segundo disco en un año, concluye con la declaración «Yo no me quiero ir de mi país». Antes, el luminoso dembow de ‘Marea’ ironiza sobre el colonialismo y el turismo extractivo: «De donde tú vienes solo ocupan y trafican / Tengo tu amor, tengo tu cuerpo, tengo tu amor, tengo tu tiempo». El remate, «Váyanse de mi isla bonita», suena como una expulsión directa de quienes convierten el Caribe en un objeto de consumo y aceleran la gentrificación.

El registro cambia de una canción a otra a lo largo de este minidisco de apenas ocho cortes. Hay un enfado palpable mezclado con humor en la cumbia ‘Tóxica’, dedicada a una amiga de la industria que rechazaba las posiciones políticas de la cantante, pero también hay espacio para la reivindicación queer en la luminosa ‘Libélula’ -con Ana Macho y una flauta de pan- y en ‘Arrúllame’, que abre el álbum recuperando las cuerdas de Owen Pallett

, tan decisivas en ‘La belleza’.

Las canciones de ‘Caribenya’ fueron escritas durante las sesiones de ‘La belleza’, aunque conforman un repertorio claramente diferenciado. Aquí desaparece casi por completo el lenguaje orquestal en favor de una producción más doméstica. Pimienta empezó a maquetarlas en la cocina de su casa, entre las tareas cotidianas de cuidar a sus hijos, llevarlos al colegio u hornear lo que fuera. Más tarde, productores como Grupo Jejeje o Chancha Vía Circuito terminaron de desarrollarlas, con la propia artista implicada en buena parte del proceso.

Ese método dota al disco de toda su espontaneidad. En ocasiones da lugar a piezas especialmente vivas, como el dancehall de ‘Talento’; en otras, temas como la lúgubre ‘Así nací’, con sus extraños coros aniñados, no terminan de encontrar una forma convincente. Donde esa combinación de proceso artesanal, discurso político y sentido comunitario alcanza su mejor expresión es en ‘Hoy por ti’, impulsada además por una Nelly Furtado que aporta toda la personalidad intacta de su voz.

Conviene entender ‘Caribenya’ como una suerte de nota al pie de ‘La belleza’, un álbum que, por cierto, anticipó el movimiento que después popularizaría ‘Lux’ de Rosalía al incorporar el lenguaje de la música clásica al pop. Pero también hay que entender ‘Caribenya’ como el cierre de la etapa de Lido Pimienta en Anti. Tras este lanzamiento, la colombiana emprende una nueva etapa como artista independiente. Y, a estas alturas, ya sabemos que ese parece ser el futuro.

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Publicado por
Jordi Bardají